Los «lemusinos» de La Habana

La sociedad Valle de Lemus, que en el 2012 celebró su centenario, fue creada por emigrantes de la comarca de Monforte en la capital cubana

Uno de los festivales organizados en 1928 en los jardines de La Tropical
Uno de los festivales organizados en 1928 en los jardines de La Tropical

monforte

Leemos en crónicas de la época que los numerosos monfortinos emigrados a Cuba en la década de los años diez del pasado siglo lamentaban que los «hijos del Valle de Lemus» en la isla caribeña no tuviesen sociedad propia. Monforte, entonces con más de 12.000 habitantes, pedía su pequeña embajada en La Habana e iba a tenerla en el número 47 de la calle Bernaza. La sociedad Valle de Lemus de La Habana fue fundada por emigrantes monfortinos y originarios de otros lugares de ese partido judicial. Eran los «lemusinos», como se autodenominaban, en referencia y recuerdo a su tierra natal.

Lemos y Lemus se usaron indistintamente en otros tiempos para designar el valle y la comarca que rodea a Monforte. La forma Lemus estuvo presente en muchos apellidos y fue utilizada en libros y documentos hasta comienzos del pasado siglo. Fue un 1 de octubre de 1912 cuando estos emigrantes decidieron agruparse y ayudar a que en sus lugares de origen pudiesen disfrutar de «escuelas, carreteras, ferrocarriles, caminos vecinales y toda clase de mejoras», en palabras del presidente de la sociedad Val de Lemus, Marino Moreno Valdés, con motivo del centenario de la entidad, celebrado en el 2012. Durante este acto  se proyectaron fotografías de Monforte de la época en la que se creó la sociedad. Me pregunto cómo nadie de nuestro Ayuntamiento, al menos, que yo sepa, tuvo papel destacado en estos actos, toda vez que fueron monfortinos los que fundaron dicha colectividad, cuya labor altruista quedaría posteriormente sumida en el olvido.

El año del centenario contaba con 473 asociados, quince nacidos en Monforte y 150 descendientes directos de emigrantes. Además del presidente, Marino Moreno Valdés, formaban la directiva en el 2012 Santiago García Herrero, vicepresidente; Blanca López Fernández, secretaria; Armando Martínez, vicesecretario; Miriam Mahía, tesorera; y Ángela Morán Peraza, vicetesorera, junto a tres vocales más.


Miembros de la sociedad Valle de Lemus en una celebración en La Habana en 1923
Miembros de la sociedad Valle de Lemus en una celebración en La Habana en 1923

El hecho de que se creara esta asociación era casi obligado, señalaban noticias publicadas en 1913, porque Monforte bien podía ser «el partido judicial de la provincia de Lugo que más hijos tenga en Cuba». Este grupo de emigrantes tenían como lugar de celebración la finca de Las Piedras, en San Francisco de Paula, y los jardines de La Tropical. En 1918 colaboraron de diferentes maneras para conseguir fondos y mandarlos a Monforte, a raíz de un gran incendio que había afectado a la zona. Los bailes que organizaron esa finalidad estaban amenizados por la orquesta Lemus.

Entre los presidentes de esa etapa cabe mencionar a José García, José Fernández, José Ledo, Manuel Fernández Mariño, Manuel Rodríguez Sánchez y David Alvarado García. Las publicaciones locales que en aquella época se editaban en Monforte llegaban con regularidad a los monfortinos residentes en La Habana. Una de ellas, Alborada, tenía como corresponsal en la isla a Fernández Mariño, que como presidente de la asociación realizará una visita a Monforte. Otro de sus presidentes, José Ledo, elegido en 1922, también viajaría a la ciudad del Cabe.

Aquellos desplazamientos servían para supervisar que los dineros enviados desde La Habana eran administrados aquí como se quería allí. Y no siempre debía de ocurrir, por desgracia. De hecho, en 1922 se suspendió la financiación de unas becas para los estudiantes sin recursos con mejores notas porque «no había noticias» de lo sucedido con anteriores envíos de dinero.

Vino de Pombeiro

Del año 1924 hay referencias a celebraciones de los «lemusinos» en La Habana con banquetes «al estilo de las fiestas del Carmen de Refoxo, los Dolores de Ferreira de Pantón, el San Pedro de Canabal, el San Gil en Bóveda y el San Mateo en A Parte». Las comidas incluían viandas enviadas desde la comarca y recibidas por la acreditada casa Hermanos Fernández. Uno de aquellos menús incluía «aperitivos, vino blanco y roscas de Millán; entremés variado de Bóveda, remitido por el señor Antonio Somoza, ex socio de esta colectividad; lacón de Pantón; empanadas de papuxas de Monforte; peras de O Saviñao, vino tinto de Pombeiro y cerveza tropical».

Los socios construyeron panteón propio en el cementerio de Colón en 1928

En 1926 se mandó un importante donativo desde la sociedad Valle de Lemus destinado en su mayor parte al asilo monfortino de los Ancianos Desamparados. Otra cantidad, de menor cuantía, sirvió para colaborar en los actos de homenaje al filántropo monfortino Abelardo Baanante, fallecido en Buenos Aires. Se había acordado que para el homenaje a Abelardo Baanante se enviasen 500 pesetas, que para el año 1926 era una aportación interesante. La iniciativa había partido de otro monfortino ilustre con residencia en Buenos Aires, Jesús Dapena, y tendría eco en numerosas colectividades.

Panteón levantado e 1928 por los emigrantes monfortinos en el cementerio de Colón en La Habana
Panteón levantado e 1928 por los emigrantes monfortinos en el cementerio de Colón en La Habana

Una de las principales obras que llevó a cabo la sociedad Valle de Lemus fue la compra del terreno y la posterior construcción del panteón social en el cementerio de Colón, en La Habana, en 1928. Ese mismo año se habían dirigido por escrito al Gobierno español para expresar su respaldo al fallido proyecto que ubicaba en Monforte el aeródromo central de Galicia. También obsequian entonces con una bandeja de oro y plata dedicada al ministro de Gobernación, Martínez Anido, al que nombran a su vez presidente honorario de la sociedad de emigrantes monfortinos de La Habana.

Equipo de fútbol

La localidad de Canaval, en el municipio de Sober, recibe en 1929 la visita de un distinguido miembro de la sociedad Valle de Lemus, Graciano García, que llega con su esposa, Esperanza Cabo, y su hija Amadita García Cabo. Con anterioridad, habían acudido a despedirlos en La Habana la comunidad monfortina casi al completo, así como la plantilla del equipo de fútbol Iberia, integrado por jugadores vinculados a esa colectividad.

Uno de sus presidentes, Manuel Rodríguez Mariño, fue obsequiado con una comida en Monforte durante el viaje que realizó a su tierra natal en 1934. Entre los amigos que participaron en e banquete estaba Rosendo Vila Fernández, que un año después, sería alcalde y que fue asesinado por un grupo de fascistas en su casa de Vilanova en 1936.

Por aquella época, la sociedad constituida en La Habana por los emigrantes de la comarca tenía casi quinientos socios. La directiva estaba formada en aquel año por Avelino Rodríguez, en la presidencia; Manuel López Guitián, vicepresidente; Benigno Somoza, tesorero; José García Vázquez, Vicetesorero; y Manuel Fernández, secretario.

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