Periodismo con raíces en Corcubión en la revolución cubana

luis lamela

CUBA

Paquita Cao Santiago, de padres gallegos, se quedó prendada de la villa de la Costa da Morte en una sola vista

14 may 2020 . Actualizado a las 13:20 h.

Primero en enero, y después en agosto de 1955, visitó Corcubión una joven periodista cubana, Paquita Cao Santiago. Asistía en Madrid a un curso de documentación periodística en la Escuela de Periodismo, patrocinado por el Instituto de Cultura Hispánica. A principios de enero, se trasladó a Vigo invitada por la Embajada de Cuba en España, con el fin de cubrir el embarque en el trasatlántico portugués Veracruz de las cenizas de los combatientes independentistas cubanos, brigadier Rafael Maceo y Grajales y coronel Juan Cintra, fallecidos encarcelados en las islas Chafarinas en la segunda mitad del siglo XIX, para publicarlo en el periódico El Pueblo de La Habana. Y ese mismo año participó igualmente en un curso en la Universidad de Verano Menéndez Pelayo, de Santander.

A raíz de las dos visitas a Corcubión, Paquita Cao, de padres gallegos, publicó en La Voz de Galicia del 27 de agosto de 1955, que «Rosalía nos enseñó a querer a Galicia a través de sus poemas, y nosotros, recorriéndola, nos atamos a ella. Galicia tiene muchos puntos luminosos dignos de loa, pero ninguno nos impresionó tanto como uno situado muy cerca de Finisterre y muy a mano de La Coruña: Corcubión. Él es para nosotros la representación de todo lo bello y armonioso que encierra la tierra galaica. Es, en una palabra, el paraíso que busca todo turista sediento de paz, de paisajes frescos, de ambiente con suavidad de mimo. Corcubión es un pedazo genuino de lo gallego que todos ansiamos conocer».

Pero, ¿quién era Paquita Cao? ¿Por qué le nació el ansia y el deseo de conocer Corcubión? Por qué la villa de San Marcos le dejó tan profunda huella? Para poder contestar a estas preguntas tenemos que remontarnos a finales del siglo XIX, cuando la emigración llevó a Cuba a María Santiago Vázquez, nacida en A Curra (Carnota). María se casó en La Habana con Francisco Cao, oriundo de O Barqueiro (Ortigueira), un empresario con locales de zapatería en la isla. Y después de María también emigraron sus hermanos, Elena y Agustín, dejando este último en la aldea a esposa e hijos, con los que al pasar el tiempo cortó toda comunicación. El 27 de noviembre de 1896, María Santiago desembarcó del vapor La Normandíe en A Coruña, con el fin de visitar a sus padres y hermanos en su aldea natal. Le acompañaba su primer hijo, Mario, uno de los seis que tendría: Paquita, Teresa, Francisco, Olga y Digna. Francisco falleció a temprana edad al caerse de una terraza cuando intentaba rescatar una cometa y entregársela a unos niños.

La Paquita Cao Santiago que arribó a Corcubión era hija de María Santiago Vázquez y de Francisco Cao, y llegó con el objeto de visitar a su tío Francisco Santiago Vázquez, Panchés, un capataz de la Compañía General de Carbones, y a unos primos que no conocía. Precisamente a principios de abril de 1953, el viejo Panchés había sufrido un grave percance al incendiarse un negocio que poseía, atendido por un hijo. En la madrugada del primer domingo al lunes de abril se declaró un voraz incendio en el edificio donde se hallaban establecidos, en la calle General Franco ?actual avenida de la Constitución?, el Bar América y la ferretería La Campana, propiedad de Francisco Santiago Vázquez y Francisco Cerviño Sabater, respectivamente, locales que quedaron reducidos a cenizas, salvándose solamente la cafetera exprés, una radio y un aparato de futbolín.

En esta visita a Corcubión fue cuando Paquita preparó el viaje de regreso a Cuba y firmó un trabajo en La Voz de Galicia el 3 de septiembre en el que aseguraba que «cuando a Galicia se la lleva en la sangre se es gallego aun cuando no se nazca en ella. Eso lo comprendimos en Corcubión, frente al ómnibus» ?que la alejaría del pueblo?, «mientras veíamos como se hacían fuertes nuestras raíces (...). De Corcubión nos llevamos más en el corazón que el dulce recuerdo del tío Panchés y de los primos Carmiña, Paco, Mimucha, Enrique, Maruja, Augusto, Floro y María José. Nos llevamos atada a Galicia... Volveremos!». Esta confesión la hizo en el artículo titulado «Adiós a Corcubión y a Galicia», toda una cariñosa despedida escrita con tinta de nostalgia, emocionándose y adoptando a Corcubión como su pueblo de origen.