Bourio, profesor republicano de Barreiros que huyó a Cuba disfrazado de cura

Tras el golpe de estado pasó a la clandestinidad y se ocultó un tiempo por los montes de Barreiros


Algunos llamaron a la 2ª República, la República de los maestros. De los 60.000 que había en ese período, cerca de 25.000 sufrieron la represión franquista y otros tuvieron que huir o esconderse como si se los tragara la tierra. José María Bourio Fernández era maestro y republicano. Y estaba, por tanto, señalado. Enseñaba en el Instituto Femenino de Lugo y era afiliado de las Juventudes Socialistas cuando Franco decidió levantar una cárcel encima de un cementerio. Estaba casado con una mariñana y, tras el golpe de Estado, pasó a la clandestinidad y se ocultó por los montes del Concello de Barreiros. Decía César Vallejo que la mejor poesía de la guerra era la del hombre “que tiembla de frío, tose, escupe sangre”. Y él conoció ese poema… Había nacido en Lugo en 1907. Se casó con Isabel Villarino del Riego con la que tuvo dos hijos: José y Carlos Bourio Villarino que relató la peripecia de su padre para el Congreso del Exilio Gallego. En 1936 era funcionario de la Delegación de Trabajo y profesor de Mercantil y Dibujo en el Instituto. Y era también dirigente de los jóvenes socialistas y luego de la agrupación lucense.

Su vida corría peligro

Como su militancia y la represión de los sublevados ponía en riesgo su vida, al principio se escondió en casas de familiares y amigos en Lugo. Pero el cerco se estrechaba y el aire se hacía cada vez más irrespirable. Era peligroso seguir así. Y decidió refugiarse en los agrestes cerros de Barreiros para sobrevivir. Hasta que, al acabar la guerra, logró embarcar para Cuba disfrazado de cura y usando una identidad falsa.

En la isla, se empleó como dependiente de la ferretería Celestino Joaristi y Cía que tenía una fábrica de estructuras de acero, puentes y naves de hierro en Luyanó. Era propiedad de los hermanos vascos Celestino e Ignacio Joaristi Lanzagorta que la heredaran de su padre en 1938 con un capital social ?según Guillermo Jiménez Soler- de más de un millón de dólares. El prestigio de la firma y su buen hacer posibilitaron su fichaje como jefe de ventas de la firma norteamericana de máquinas de escribir Remintong Rand. Se nacionalizó cubano y regresó a Galicia en 1947, con un permiso de tres meses, con su hijo menor, Carlos. No tenía delitos tras sí, era un hombre de bien y en 1949 volvió ya con toda su familia y la intención de quedarse. Pero problemas con su permiso de estancia lo impidieron.

En Cuba, Bourio formó parte de la España errante y trasterrada. Mantuvo contactos con instituciones como El Círculo Republicano Español y La Casa de Cultura, con ex ministros como Marcelino Domingo e Indalecio Prieto, con los gallegos Santiago Álvarez y Castelao y con republicanos como Alvarez del Vayo, Santamarina, Álvarez Gallego o el doctor Barbeito. En 1958 regresó definitivamente a Galicia y falleció en 1986.

Crearon la escuela libre de La Habana, un innovador proyecto educativo, pero no pudieron vivir de ella

La mayor parte de los profesores gallegos llegados a Cuba trató de asentarse en la isla y de hacerlo dando continuidad a su profesión docente. Por ello, en agosto de 1939, varios de ellos crearon La Escuela Libre de La Habana bajo el mecenazgo de la multimillonaria cubana María Luisa Gómez Mena, hija de una acaudalada familia de comerciantes, empresarios y banqueros, oriunda de Santander, que llegó a ser la más rica de Cuba. Los exiliados gallegos crearon ese innovador proyecto educativo en el que los mariñanos Tobío, Gayoso y López Durá tuvieron un papel protagonista.

Inspiración republicana

La Escuela estaba inspirada en los principios de la republicana Institución Libre de Enseñanza pero, a pesar de su notable nivel pedagógico y educativo, pronto se reveló como un proyecto económicamente inviable. Por eso varios de sus mentores decidieron marcharse a otros países: Tobío a México y Uruguay, Gayoso a Venezuela y López Durá a México.

Vinculado a San Miguel

Este último había nacido en Cuba pero estaba vinculado a San Miguel de Reinante por su padre, Juan López Gómez, un emigrante y trabajador industrial que se casara con Antonia Durá Campos. López Durá había sido profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Santiago, director de la sección de Ciencias Sociales, Jurídicas y Económicas del Seminario de Estudios Galegos y concejal del Partido Galeguista en la corporación compostelana. En México compaginó su compromiso político (el Consello de Galiza y el Patronato de Cultura Galega) con la docencia y el trabajo como representante. Su hermano Mario, también galleguista, tuvo una famosa clínica en Ribadeo.

martinfvizoso@gmail.com

La guerra llevó a Cuba y Argentina a docentes de A Mariña

El caso de José María Bourio no fue el único. La guerra llevó al exilio a muchos docentes. El historiador Gregorio Ferreiro Fente dice que Argentina fue el principal destino, con 24 educadores gallegos desplazados allí. Cuba fue el segundo, con 15, entre ellos varios mariñanos: el viveirense Lois Tobío, el pontenovés Jesús Vázquez Gayoso, el ribadense José Amor y Vázquez y Lino Novás, de Grañas del Sor (Maañón). Tobío había sido profesor de Derecho Penal en la Universidad de Santiago. Durante su exilio por Estados Unidos, Cuba y México, desarrolló actividades vinculadas a la acción política pero también al Derecho tanto en la Escuela Libre de La Habana como en el mexicano Colegio Ruiz de Alarcón. En Uruguay también se dedicó a la enseñanza pero, al ser su destino definitivo, su profesión se orientó a la comunicación y a la política. Una hermana suya, Ángeles Tobío Fernández, era licenciada en Filosofía y Letras y también se exilió en México con su marido, Pedro Martul Rey (Rodeiro 1909), catedrático de enseñanza media que se ocupó allí como director del Instituto Hispano- Mexicano Ruiz de Alarcón en el que también impartieron clases su mujer y sus dos hermanos Lois y Carlos Tobío Fernández. Vázquez Gayoso (Vilaodrid 1912) fue Mayor de Carabineros durante la guerra. Antes había sido profesor de Derecho de la Universidad Central de Madrid. Participó en la creación de la Escuela Libre de La Habana y fue docente en Panamá, Venezuela y México sin abandonar ni el periodismo ni la actividad política en las filas republicanas. Un hermano suyo, Juan, también enseñó en la Universidad de La Habana.

Por su parte, el ribadense Amor y Vázquez salió de España siendo un adolescente pero estudió Derecho y Filosofía y Letras en La Habana y fue un destacado profesor en los Estados Unidos. Siempre llevaba en la cartera una foto de la ría de Ribadeo. Parecida trayectoria fue la de Lino Novás Calvo que estudió en Cuba y luego enseñó en la Universidad de Syracuse (Nueva York).

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