«Yo suelo coger ese vuelo a Nairobi, creo que debió haber un fallo técnico»

Habla la viguesa Tania Cabo, la única piloto europea del aeropuerto de Adís Abeba

Tania Cabo, única mujer piloto del aeropuerto internacional de Etiopía
Tania Cabo, única mujer piloto del aeropuerto internacional de Etiopía

CANGAS / LA VOZ

La tragedia aérea que acabó con la vida de 157 personas el domingo en Etiopía, entre ellas la de la cooperante de Cangas Pilar Martínez Docampo, ha provocado que el aeropuerto de Bole, en Adís Abeba, centre la actualidad informativa desde entonces. La única aviadora europea del aeropuerto más importante de este país africano, monitora de futuros pilotos, es de Vigo. Tania Cabo reside y trabaja desde hace cuatro años allí con su marido, también piloto. «Están siendo unos días muy tristes aquí, todos estamos muy afectados», explica desde Etiopía.

El domingo ninguno de los dos tenía vuelos programados. «Estábamos fuera, así que aunque el accidente fue a las 8.30, no nos enteramos hasta las 10 cuando nos llamaron. Luego ya vimos muchos helicópteros sobrevolando la zona», recuerda. En numerosas ocasiones ellos mismos han formado parte del pasaje de esta ruta de Ethiopian Airlines. «Nosotros cogemos habitualmente ese vuelo para ir a Nairobi, pero nunca tuvimos ninguna incidencia», confirma Tania Cabo.

Prefiere no aventurar qué pudo haber pasado el domingo, «porque lógicamente eso solo lo puede determinar la investigación que ya se ha abierto». Con esas reservas y respeto, pero tirando de su experiencia como piloto, aunque no de aviones comerciales, al igual que de sus horas de vuelo en el aeropuerto más importante de Etiopía y uno de los más transitados y modernos del continente, considera que «ha debido de ser un fallo técnico, no creo que haya sido humano». La viguesa apunta que el Boeing 737 MAX 8 «es muy grande y pesado. Algo pasó, porque los pilotos no pudieron hacer nada con la poca altura a la que aún estaban y el avión cayó». La única piloto de Addis Ababa Bole recordó que hace tan solo unos meses, en octubre, otro avión del mismo modelo pero de la compañía Lion Air se hundió en el mar de Java tras despegar de Yakarta, provocando la muerte de sus 189 ocupantes. «Fue 13 minutos después de despegar y aquí aún antes», apunta Tania Cabo. Según una de las cajas negras, el accidente de Yakarta estuvo motivado por fallos en el sistema automático.

La piloto viguesa, que acabó su formación en Canadá hace ya varios años, destaca la calidad de la aerolínea afectada. «Es de las mejores, y además sus pilotos tienen muy buena formación y sus aviones pasan todas las revisiones de mantenimiento», insiste la viguesa, sobrecogida por el siniestro. «Ha sido el mayor accidente aéreo que se ha producido dentro de Etiopía y, sin duda alguna, el de mayor número de fallecidos dentro de la propia aerolínea». Tania Cabo confirma que, aunque en el aeropuerto de Adís Abeba se continúa operando, «aquí tanto Ethiopian Airlines como otras compañías han parado los vuelos que son con ese tipo de avión, el 737 Max 8».

La jovencísima piloto, pionera en el mundo de la aviadoras en África, trasladó desde Etiopía su pésame a las víctimas, pero sin duda su corazón está especialmente en Cangas. Pilar Martínez Docampo, la cooperante que quería ayudar a aprender inglés a los niños de Nairobi, pero que falleció en el camino, tenía 32 años, dos menos que Tania.

Pilar, la gallega muerta en Etiopía, iba a cumplir su sueño de ser cooperante

M.Torres
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Una vecina de Cangas, entre las víctimas mortales del accidente del Boeing en Etiopía Pilar Martínez Docampo, de 32 años, era natural de la parroquia de Darbo

La joven de 32 años y de Cangas había visitado su parroquia natal, Darbo, hacía poco más de quince días. Su familia asegura que «solo sabía ayudar, sonreír, trabajar y vivir»

Una mujer de Cangas, Pilar Martínez Docampo de 32 años, ha sido una de las víctimas mortales del accidente del Boeing que se registró en Etiopía este fin de semana. Pilar se subió a ese vuelo con la ilusión de cumplir su sueño de ser cooperante. Residía en Londres desde hacía unos siete años, y había estado en su tierra natal hacía poco más de quince días para visitar a su familia, en la parroquia de Darbo, según confirmaban varios amigos, incapaces aún de asimilar la pérdida.

Era la primera vez, al parecer, que Pilar Martínez viajaba a África como cooperante, y se dirigía a la capital de Kenia para dar clases de inglés a los niños a través de una oenegé. Su viaje acabó seis minutos después de que el avión despegara del aeropuerto internacional de Adís Abeba, donde había hecho escala.

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