La pulpería caribeña que parece de Carballiño

Begoña Rodríguez Sotelino
begoña r. sotelino VIGO / LA VOZ

VENEZUELA

Oscar Vázquez

Dos familias venezolanas emigradas a Vigo y con parientes gallegos crean una empresa que abastece de pulpo á feira itinerando por cafeterías de diferentes barrios. También llegan a Tui y sirven a domicilio

15 abr 2021 . Actualizado a las 11:15 h.

La fusión gastronómica internacional está a la orden del día en las Rías Baixas y las aportaciones venezolanas están entre las más activas. Si en el restaurante Arepas da Ría incluyen ingredientes autóctonos gallegos en sus famosos bocadillos emparedados entre tortas de maíz variedades, en la empresa Pulpeiros da Ría, dos primos políticos y además amigos, llegados del país caribeño con sus familias, han logrado el milagro de parecer de O Carballiño. Solo el acento los delata. Por lo demás, la destreza es la misma y el cariño que le ponen es infinito.

Cuenta Eduardo Martínez, emprendedor de 35 años nacido en Maracaibo como su colega Eduardo Pontiles, de 39, que cuando llegaron a Vigo -hace casi año y medio el primero y más de dos el segundo- buscando un futuro mejor que el que se les estaba poniendo cuesta arriba en su país, decidieron apostar por un negocio muy de la nueva tierra a la que llegaban «porque ambos somos amantes de la gastronomía gallega y pensamos en el pulpo».

Arrancaron con pocos medios, una olla gigante y muchas ganas de emprender, y no tardaron en notar la receptividad de una clientela que no paraba de crecer y pedirles más. El boca a boca les ha llevado ya a ser solicitados en Madrid, objetivo que por ahora descartan, o en Tui, a donde acuden cada quince días aunque su actividad principal está en Vigo, con cuatro puestos itinerantes en bares y cafeterías por las que van rotando cada viernes, sábado y domingo. En algunas tienen día fijo, aunque para seguir el rastro de sus movimientos urbanos lo mejor es consultarlo en sus redes sociales, con páginas en Facebook e Instagram. Junto a ellos trabaja Erika Paredes y la mujer de Martínez, Carmen Vázquez, con la que tiene tres hijos.

Eduardo está convencido de que, además de dar un buen producto bien cocinado, el hecho de ofrecerlo con alegría, la mejor atención posible y siempre con una sonrisa, mejora los resultados a ambos lados del mostrador y un año después, esa buena onda se nota. Y se aprecia también en el paladar, lo que no tiene más misterio que el haber aprendido de manos maestras de la cocina galaica. «Tenemos familiares de la tierra del pulpo y fueron los que nos animaron y nos orientaron en la formación con el producto. Estaban seguros de que iba a ser un éxito y que a la gente le iba a encantar», asegura añadiendo que el suegro de su compañero es de Ourense y tiene mucha experiencia con el pulpo, y el suegro de él es de Vigo y la madre de este, una mujer de 95 años que tiene una cátedra en el asunto.

Martínez trabajaba en el departamento de recursos humanos en una industria y su compañero en el almacén de otra, pero aprendieron pronto y como afirma, «le echamos ganas y corazón, además somos de costa», cuenta el joven originario de Maracaibo que, según dice «¡es muy parecido a Vigo!, en la ciudad entra una ría y hay un puente que es como el de Rande», asegura. El pulpo á feira es su especialidad, aunque también lo preparan a la gallega, con cachelos (en este caso solo por encargo) y lo siguen sirviendo a domicilio, también solo bajo demanda. El delivery lo pusieron en marcha durante la pandemia, y lo siguen manteniendo. «Nos dio la vida en momentos tan duros, ya que nos pilló cuando estábamos arrancando con este proyecto», recuerda.