Adrián Casais: un boirense detrás del superordenador del CERN

SUIZA

Adrián Casais Vidal trabaja en el diseño de un potente sistema para seleccionar datos y transportarlos mediante tarjetas gráficas

16 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

Tenía 15 años cuando visitó por vez primera el CERN, un laboratorio ubicado en Suiza y dedicado a la investigación nuclear. Fue durante una excursión del instituto A Cachada, en el que cursaba cuarto de ESO. Aunque ya desde antes sentía atracción por la rama de ciencias, dentro de aquellas instalaciones dedicadas a la investigación de partículas, Adrián Casais Vidal (Boiro, 1995) vio tan claro como irrealizable su sueño. Aquel día le pareció imposible llegar a formar parte del proyecto, pero hoy trabaja, a través del Instituto Galego de Altas Enerxías, en la construcción de un superordenador para el Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del centro suizo.

En el 2011, cuando realizó aquella primera visita al CERN, Adrián Casais todavía no tenía claro hacia donde dirigiría sus pasos, pero cuando llegó el momento de matricularse en la universidad, Física fue la única carrera que llamó su atención: «Sobre todo pola gran curiosidade que espertaba en min». El paso de estudiante a investigador se produjo ya cuando cursaba cuarto y optó por el LHC para realizar su trabajo de fin de grado: «Daquela estábase analizando se era factible a procura de partículas hipotéticas, así que decidín facer un estudo preliminar para ver se potencialmente pagaba a pena emprender esa misión».

Salto definitivo

El boirense llegó a la conclusión de que no había elementos suficientes que avalaran dicha búsqueda, pero no tardó en emprender un nuevo estudio, y esta vez ya con contrato laboral, en el Instituto Galego de Altas Enerxías. Coincidiendo con la realización de su máster, fue seleccionado para un proyecto consistente en determinar si usando electrones en el estado final de determinados decaimientos es posible reconstruir nuevos candidatos. Durante el proceso, Adrián Casais tuvo ocasión de revivir la primera visita que había hecho al CERN, al que esta vez accedió como investigador: «Aínda que foi unha primeira toma de contacto e eu ía máis como espectador, resultou moi emocionante, xa que cando estivera de rapaz vía moi lonxe entrar como investigador».

Y volvió una vez más, en el verano del 2018, y ya para realizar tareas específicas, entre ellas, supervisar desde la sala de control que uno de los experimentos más importantes que tiene en marcha el CERN, el LHCb, se desarrollara según lo previsto. Este proyecto consiste en hacer colisionar protones a velocidades muy altas para comprobar qué nuevas partículas aparecen y cuáles son sus propiedades.

Por aquel entonces, el boirense ya tenía claro que aquel era el camino que quería seguir, por lo que, a la hora de plantear la tesis, en la que está ahora inmerso, se decantó por abrir su campo de estudio: «Por unha banda, continúo co traballo do máster e, por outra, fago unha nova procura de partículas que decaian a dous fotóns». La tercera pata de este ambicioso trabajo de investigación es la relacionada con el superordenador del CERN, bautizado como Allen. El cometido del boirense es, mediante tarjetas gráficas, conseguir una nueva y potente tecnología para seleccionar y transportar datos. Explica que es la primera vez que, a nivel de investigación física particular, se recurre a un sistema como este para filtrar datos.