«Estaba chegando a Basilea cun cliente, decretaron a alarma, e tivemos que volver para Galicia»

Jesús Sánchez, de Muxía, es uno de esos históricos taxistas que van y vienen a Suiza con regularidad. La crisis también le ha afectado, y eso que demanda no le falta, ya que recibe decenas de llamadas, pero una persona sola no cubre los gastos y los requisitos son más con las fronteras cerradas

Jesús Sánchez, durante una parada en Cee
Jesús Sánchez, durante una parada en Cee

Redacción / La Voz

Jesús Sánchez Caamaño, que este año cumple 57, es un taxista de Muxía, donde además tiene su parada. Y forma parte de ese selecto grupo de profesionales que va y viene entre Galicia (y resto de España) y Suiza o Liechtenstein, dos veces al mes como mínimo, y en determinadas épocas, incluso cuatro. Son unos 2.000 kilómetros en cada sentido, y unas 25 horas hasta Vaduz, la capital del Principado, un buen tramo al este de Zúrich. Tiene cuatro vehículos para adaptarse a la demanda, y un viaje normal ronda los 200 euros (poco más) por trayecto y persona. Paquetes y mercancía van aparte. Lleva en esto 27 años, tras emigrar inicialmente a Liechtenstein.

La crisis de coronavirus también ha pillado en medio de la carretera a Jesús y a otros compañeros. «Eu levo dous meses sen cobrar», resume. Tiene material almacenado, pues no solo trasladan a personas, claro, sino también objetos, desde un coche a los muebles de una casa, y todo lo posible. Pero la movilidad se ha puesto muy complicada.

En marzo, llevaba a Suiza a un muxián cuando apareció el virus. «Estaba chegando a Basilea co cliente, decretaron a alarma, e tivemos que volver para Galicia». Justo cerraban las fronteras y esa persona no llevaba con él los papeles del trabajo, lo que sí le hubiera permitido pasar. De hecho, Sánchez puede hacerlo si transporta material, pero como muchos enseres son domésticos, la mayoría de los clientes optan por no encargar nada ya que les gustaría viajar también, y no pueden.

Hay excepciones, como otro cliente que, unos días más tarde, lo contrató porque tenía una cita médica en Suiza, y pasaron sin problemas. Pero tal y como estaban las cosas, optó por parar un mes entero. «Non vía a cousa clara, e decidín esperar en Suíza», añade.

La semana pasada retomó los viajes, con una clienta hasta Lugo. Regresó a Suiza, y hoy tiene previsto cargar en Liechtenstein, para bajar a España en los próximos días y retomar la rutina habitual, poco a poco, aunque sabe que no va a ser sencillo.

«Deberon de chamarme máis de 400 persoas, ata de Dinamarca, e de Alemaña, pero non era sinxelo, coas fronteiras pechadas»

Y eso que clientela no le faltaría. Como no hay aviones, no para de recibir llamadas. «Deberon de chamarme máis de 400 persoas, ata de Dinamarca, e de Alemaña, pero non era sinxelo, coas fronteiras pechadas», explica. No es solo el tema de las fronteras, es no poder llevar a más de una persona en España (en Suiza, más), y eso no cubre los portes, de ahí el parón.

La crisis ha tenido otros efectos negativos en gallegos que iban a acudir a Suiza para trabajar. No han podido hacerlo y se han quedado sin ese puesto. «Espero que isto volva ao seu axiña, as fronteras abertas e todo coma antes, pero creo que vai tardar. De momento, é un caos. E non hai axudas, ou danchas de 500 euros, unha cantidade que no meu caso non cubre nada». De momento, el día 20 espera estar en Cee de vuelta y subir de nuevo a Suiza ya con más facilidades.

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«Estaba chegando a Basilea cun cliente, decretaron a alarma, e tivemos que volver para Galicia»