El centro español de Liechtenstein cumplió 40 años de actividad

Más de 500 personas, en su mayoría de la Costa da Morte, participaron en la gran celebración


frankfurt

El centro español Apóstol Santiago de Liechtenstein reunió el sábado en la sala multiusos Spoerry Halle de Vaduz a más de 500 personas (procedentes también de Suiza, Austria y Alemania) en su cena anual, que esta vez celebraba además su 40 aniversario.

El cónsul general de España en Zúrich y Liechtenstein, Juan Carlos Gafo Acevedo, fue una de las autoridades que acudieron a este acontecimiento para respaldar, agradecer y valorar la gran labor que la colonia española está realizando en el Principado. «Hoy es un gran motivo de celebración. No es fácil, con los tiempos que corren, celebrar 40 años de actividad continuada. Es importante que la bandera gallega vaya acompañada de la española. Quiero agradecer a Manuel Figueroa todo el trabajo desempeñado durante estos años por y para la colonia. Desde el consulado quiero transmitiros un cariñoso abrazo y os auguramos otros 40 años de existencia y de éxitos. Desde nuestra parte encontraremos maneras de prever un futuro y asentamiento adecuado para vuestro centro», dijo.

La alcaldesa de la ciudad anfitriona, Antje Moser, también tuvo unas palabras de agradecimiento para un presidente orgulloso de la entidad. El vicecónsul honorario de España en Liechtenstein, Markus Kolzoff, rindió su apoyo y admiración a los miembros del centro Apóstol Santiago.

Por su parte, la Xunta ha colaborado con la participación del popular grupo A Roda y el secretario xeral de emigración, Antonio Rodríguez Miranda, no quiso perderse tan importante día de celebración y hacerle entrega de una placa conmemorativa como reconocimiento a 40 años de trabajo a Figueroa.

«Agradezco con mucho cariño a Liechtenstein por habernos acogido 40 años después, que es lo que acredita este centro que hoy tiene esta celebración. Es de agradecer que nos acompañe el cónsul general de España que, con nosotros, representantes de las Comunidades Autónomas, podamos conformar un trabajo conjunto de todas las instituciones; la del país, las de España y las de Galicia por y para vosotros que sois los importantes. Estamos pendientes de todos los gallegos. Soy consciente de la encrucijada que estáis viviendo con la situación de vuestra sede y, aunque sé que el gobierno de España os está ayudando, hoy estoy aquí para reiterarme y para deciros que Galicia está con vosotros para encontrar una solución. Toda esta gran familia de gallegos y españoles no se va a quedar sin casa», señaló Rodríguez Miranda.

Los asistentes pudieron bailar hasta altas horas de la madrugada con los ritmos más discotequeros gracias a la disco móvil llegada de Cee, Mega CDC, sin perder los más típicos de una verbena de verano de manos del grupo Combo Dominicano, una de las orquestas más importantes del panorama musical actual que arrastra masas de gente a cada una de sus actuaciones.

El presidente

Este y otros actos son posibles gracias gente como Manuel Figueroa Rodríguez, el presidente, de 58 años y nacido en la parroquia muxiana de San Martiño de Ozón, emigró a Liechtenstein con 18 años. Un hermano y un cuñado le facilitaron la entrada a una nueva vida marcada por la emigración. Ya han pasado 40 años desde su llegada al Principado donde se casó con Lola, de Cerceda y con la que tiene tres hijos, Tania, Fabián y Sheila. Aunque sigue laboralmente activo, su mayor ilusión es poder volver a Galicia con su mujer o, en su defecto, pasar temporadas en la tierra y regresar otras a Liechtenstein para no perder el calor familiar y el vínculo con sus hijos y nietos cuando los haya. Se acuerda de su tierra, del mar, del pescado, de las verbenas, de la gastronomía y, principalmente, de la familia y de sus raíces que son las que realmente se quedaron en ese rinconcito de la Costa da Morte llamado Ozón.

«La emigración ha cambiado mucho. Hoy llegan los nuevos emigrantes con sus grandes teléfonos e Internet, con coches con GPS... Aunque, seguramente, les cueste tanto adaptarse como nos costó a nosotros en su día. Antes teníamos unas 48 horas de viaje en coche a A Coruña y, hoy en día, llegan en 20. No disponíamos de las nuevas tecnologías para guiarnos y nos perdíamos en tantas ocasiones. Los coches no disponían de calefacción ni aire acondicionado pero éramos igualmente felices» recordaba con cariño Manuel.

La entidad que preside pasa por un momento de incertidumbre, pues el local que ha sido la sede será derribado este año. «Tengo ganas de retirarme y pasar el testigo a otra persona, pero ahora mi mayor reto es encontrar unas instalaciones adecuadas donde poder reunirnos y colocar nuestras banderas», comentó el preocupado presidente. «Quiero agradecer a mi familia, a los miembros del centro, a las autoridades españolas, autonómicas y de este Principado su apoyo incondicional durante todos estos años» añadió un presidente emocionado y respaldado por todos los

presentes.

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