El Cerceda sobrevive en Ginebra

El club mueve a más de 80 jugadores en las categorías de veteranos y de las ligas regulares


carballo / la voz

El Cerceda llegó a altas cotas en el fútbol gallego, sobre todo en la Tercera División, pero eso ya es historia. Su despedida de los campos, hace ya más de un año, fue como el canto del cisne, tras subir a la Segunda B. Ahora, el Queixas ha asumido más o menos su legado, pero el nombre solo subsiste en la hemeroteca.

Eso ocurre en Galicia, porque el Cerceda de fútbol sí brilla en el fútbol suizo. A un nivel modesto, claro, y dentro del cantón de Ginebra. Dos de sus conjuntos militan en lo que allí es la tercera y la quinta liga, más o menos equivalentes a la Regional y sus niveles. Y los otros dos son de veteranos.

En los de liga regular apenas hay un jugador de origen cercedense, pero en los veteranos ya son más comunes. El fútbol en Ginebra es como la ciudad: multicultural y nacionalidad, con aportaciones de todas partes, también suizas. Hace años no ocurría eso, y la inmensa mayoría eran emigrantes de Cerceda, descendientes, o de zonas próximas.

Todo esto lo explica José Manuel Fernández, que juega en los veteranos, pero que se encarga de todo para los cuatro conjuntos. Y todo es todo: de la parte administrativa a la deportiva. Es el engrase, las manos que hacen falta para que todo se mueva. Y no para, porque para el año que viene confía en crear una escuela de fútbol, para ir creando cantera. En ello está, con buenas perspectivas. Curiosamente, él no es de Cerceda, sino que su padre era de Ourense y su madre de Santiago, y se crio en Ginebra. Pero se implicó en el equipo hace unos años, y ahí sigue, sin descanso. El presidente, Manuel García Castro, sí es cercedense. Del club, y de la entidad a la que está vinculado, el centro Cerceda, toda una embajada gallega, y eso que en esta ciudad hay donde elegir: la Irmandade Galega, A Nosa Galiza, hasta hace poco el Tordoia...

Explica Fernández que el mejor equipo de la liga regular, el de la tercera, va bastante bien, por ahora son terceros. En caso de ascender (queda mucho que luchar) ya tendrían que salir a fuera del cantón. Juegan en Onex, los jugadores tienen entre 18 y 30 años, y los hay de muy buen nivel. Los veteranos se emplean a fondo en Vessy, pero el ritmo (la edad no ayuda) ya no es tan vivo como el de los otros. Como aquí, muchas veces puede más la amistad y salir a tomar algo después del partido que la dinámica de competición, pero hay de todo.

El Cerceda se fundó en 1985. No es el club más antiguo. El Tordoya (mantienen la nomenclatura de antes, no la del topónimo oficial) es del 83. También tuvo buenos equipos, pero diversos problemas casi lo hacen desaparecer y ahora se mantiene con un conjunto de veteranos. Muy anterior es el Irmandade Galega: de 1975. Muy ligado a Bergantiños y al resto de la Costa da Morte. En la actualidad, también se mantiene con un único conjunto de veteranos. Y lo mismo le pasa al Galaica, otro de jugadores que ya superan los 30 años. El Cerceda es el único que resiste en la competición oficial, y además por partida doble. A Fernández le gusta ser fiel a las tradiciones. Y no solo el nombre: el escudo es el original, «uno que alguien hizo casi a mano, y ahí sigue».

En el resto de Suiza hay más equipos originados en la emigración, y alguno vivió ciertas etapas de gloria, pero hace mucho.

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