Abanca, una red internacional para la emigración, con un caso excepcional en Suiza

Para la entidad gallega el mercado exterior no es algo ajeno


Para Abanca, el mercado exterior no es algo ajeno. Tiene desde hace más de diez años una presencia estable, vinculada a la emigración, en casi una decena de países repartidos entre América Latina y el centro de Europa. Esas oficinas son herederas de las antiguas Caixa Galicia y Caixanova, que salieron al exterior en respaldo de ciudadanos y empresas de la comunidad. Llegaron a contar hasta con ficha bancaria en Estados Unidos, aunque el elevado coste hizo que se cerrara. La actual Abanca ha absorbido oficinas del Etcheverría, banco gallego que también tuvo negocio en Venezuela, el país de origen del dueño del grupo, Juan Carlos Escotet.

Al frente de la división internacional está Alfonso Caruana Cámara, miembro del comité de dirección del grupo y uno de los primeros fichajes de Escotet tras la compra de Novagalicia.

Desde que se hizo cargo del grupo, el banquero hispanovenezolano ha abierto negocio en dos puntos: Brasil, con una oficina de representación, y México, con una financiera llamada Sentir Común. Y ahora da el gran paso hacia el mercado luso.

Abanca cuenta además con una peculiaridad en este negocio: tiene un banco en Suiza que se lleva directamente desde A Coruña, desde un búnker -por motivos de seguridad- en un polígono industrial. Es la única entidad financiera a la que se le ha permitido esa operativa a distancia, no dentro del país, por el fuerte peso que tiene la emigración en aquel territorio. Tiene oficinas en Ginebra y Zúrich.

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Abanca, una red internacional para la emigración, con un caso excepcional en Suiza

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