Dos transportistas gallegos llevan con frecuencia pasajeros y mercancía desde Galicia hasta Suiza y el pequeño principado
20 may 2014 . Actualizado a las 10:54 h.Galicia y Suiza están unidas por miles de historias humanas, que han crecido mucho en los últimos años con el resurgir de la emigración, y eso pese a las dificultades, porque ya no hay trabajo para todos. Además de esos ríos de esperanza y morriña, hay otros más mundanos, que se van llenando poco a poco por los dos mil kilómetros (depende del punto, puede valer de media) de carreteras que los separan.
Son conocidos, cada vez más, los taxistas que con frecuencia vienen y van. La mayoría, al igual que el grueso de la emigración, de la Costa da Morte. Pero hay quien ha dado un paso más, a lo grande, con furgonetas que lo mismo valen para pasajeros que para mercancía, especialmente alimentos gallegos de gran calidad destinados a los centros españoles.
En esta aventura se han embarcado Cristian Lema Rial, de Leis (Muxía), que lleva 16 de sus 30 años en Suiza, y Manuel Riveiro Romero, de Ozón, en el mismo municipio. Cristian vive en Basilea, y tenía un negocio de comestibles. Manuel, después de regresar a Liechtenstein de nuevo, se dedicó al transporte. Hace dos años unieron sus fuerzas y ahora se complementan en sus viajes: uno suele hacer la ruta a Galicia y el otro se encarga de la distribución de personas y paquetes por Suiza y el principado.
Con estos mimbres, por sus dos furgonetas (nueve plazas cada una) y tres remolques pasan decenas de emigrantes cada mes. Los productos, la mayoría, proceden de una empresa cárnica de Baíñas, muy demandados por toda Suiza. «E todo legal», recalca Lema, enfadado por la «competencia ilegal».
Un viaje puerta a puerta entre Muxía y Basilea, por ejemplo, cuesta 180 euros por persona, cuota fija, equipaje incluido. Son unas 26 horas de viaje para los 1.840 kilómetros que los separan. Los viajes se montan en función de las necesidades. «Hai moita xente que vai e vén, e tamén moito envío de paquetes», apunta. Ve casos de necesidad. Y errores: «Hai moita xente que non vén suficientemente preparada, agora piden moito. Sen idioma non fas nada, e os portugueses xa veñen todos falando alemán».
Un viaje puerta a puerta entre Muxía y Basilea cuesta 180 euros por persona
«Sen idioma non fas nada, e os portugueses xa veñen todos falando alemán»