Sara Pisos: «Viví en Barcelona, Holanda... Sé que no hay que irse de Ferrol para hacer cine»

Bea Abelairas
Bea abelairas FERROL / LA VOZ

RETORNADOS

Sara Pisos Gutiérrez
Sara Pisos Gutiérrez KIKO DELGADO

Una ferrolana que ha regresado a casa para crear desde aquí documentales sociales: «Galicia tiene varias ventajas para el audiovisual, para empezar más subvenciones»

20 feb 2022 . Actualizado a las 05:00 h.

El escritor António Lobo Antunes asegura que el coraje es la máxima elegancia: «Quizá la elegancia es la forma suprema del coraje o el coraje es la forma suprema de elegancia». La frase se podría aplicar a Sara Pisos Gutiérrez, una ferrolana criada en Amboage, que estudió Ciencias Políticas en Santiago, aunque fue viviendo en Holanda cuando encontró su vocación por el audiovisual. «En el cine documental social», matiza con seguridad y el pudor propio de los perfeccionistas. Persigue con tesón el sueño de firmar un documental como El año del descubrimiento. «Fue el que ganó el Goya el año pasado, dura tres horas, pero se te pasan volando, salí del cine pensando !Y ahora qué! Esto era lo que yo quería hacer'», dice en el café Lusitania de la calle Real, cerca de su casa en Amboage.

Sara se fue a Barcelona para hacer un máster y formarse en todos los procesos cinematográficos. Su primer y premiado trabajo nació gracias al mismo coraje que la trajo de nuevo a Ferrol: «Buscaba un tema para un guion y recuerdo que me acerqué a la plaza donde estaban una de las primeras manifestaciones por el secesionismo catalán, fui como observadora, para entender qué estaba pasando y allí me puse a hablar con unas personas que me dijeron que eran legionarios», cuenta sobre un encuentro al que siguieron muchos más.

«Me invitaron a ir a su cuartel y fui, suena raro, pero lo hice y surgió un documental que cuenta la experiencia de unas personas que se quedan de por vida en la Legión después de ir a la mili», explica una creadora que recuerda a la actriz francesa Eva Green. «En Barcelona podría seguir trabajando, pero no quería estar allí solo por inercia, así que me vine a Ferrol y empecé a tejer una red de colaboradores y amigos que es muy necesaria para trabajar en el audiovisual, porque aquí hay muchos músicos, muchos profesionales con los que puedes crear y muchas historias por contar». Tiene 29 años y cree que la ciudad le ofrece lo que necesita. Es más, le da la vuelta al argumento de que hay que emigrar para avanzar laboralmente.

Sara va relatando las razones por las que ve salidas en una ciudad que muchos vecinos ven en un punto muerto sin retorno. «Eso de ver mal a Ferrol siempre va a estar ahí, pero lo cierto es que desde aquí puedo desplazarme para trabajar en cualquier sitio y la prueba es que hay muchos cineastas de Madrid que vienen a Galicia para trabajar. Viví en Barcelona, Holanda... Ahora sé que no hay que irse de Ferrol para hacer cine documental, como pretendo. Es más, Galicia, frente a otras comunidades, como Cataluña, tiene la ventaja de que ofrece más subvenciones para el sector audiovisual, en especial para los jóvenes».

Talleres participativos

Desde la pandemia tiene los alicientes de que gran parte de los festivales o talleres de formación cuelgan todos los trabajos en Internet y puede verlos desde su casa. Y después está su refugio de los cines Dúplex, que programan muchos documentales que le interesan. Ahora mismo se puede ver uno de sus últimos trabajos en el Torrente Ballester, un corto sobre Las Meninas de Canido que se integra en la exposición de Eduardo Hermida. Todo lo va subiendo además a la plataforma Vimeo. «No soy muy de redes sociales», cuenta, pero antes de despedirse apunta una idea que desea poner en marcha pronto en su ciudad: «Talleres audiovisuales, colectivos y participativos para todas las edades, como un taller de escritura, pero con la imagen como palabra».