Un hogar familiar para nómadas digitales en Laxe: «Queremos que a xente que veña viva a vila»

Pablo Varela Varela
pablo varela CARBALLO / LA VOZ

RETORNADOS

Ana Garcia

Julio e Inés, una pareja de la comarca, trabaja en la puesta en marcha de un «co-living» rural orientado al turismo pausado

17 oct 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

A la Costa da Morte, tierra de emigrantes, también regresan vecinos como Julio e Inés para sumar su granito de arena y que el rural resista. «Estivemos en Inglaterra bastantes anos, e decidimos volver para rehabilitar unha casa familiar en Laxe, para poñer en marcha un co-living orientado a nómadas dixitais», relata Inés, informática de profesión.

La idea ya llevaba un tiempo rondando su cabeza, pero fue en la antesala de la pandemia, un día antes de que se decretase el confinamiento en las Islas Británicas, cuando decidieron volver a casa. De inicio, proyectaron que el alojamiento estuviese orientado a estancias de verano, pero fue precisamente el impacto del coronavirus, lo que varió su enfoque. «O bo que temos aquí é o hábito de ir con calma, sen agobios. E pensamos que ter a casa funcionando todo o ano, con tempadas máis largas, pode funcionar», agrega Inés.

Esa filosofía, la de apostar por un turismo más lento, alejado de los apuros de la ciudad, la plasma el nombre que escogieron para bautizar el co-living, ISlow. Prevén que esté operativo antes de finales de año, porque las obras sufrieron diversos contratiempos: primero, a causa de las idas y venidas por la situación sanitaria, y, después, la saturación de encargos que recibieron las empresas constructoras de la zona al recuperar su actividad.

La idea de Julio e Inés pasa por trabajar un nicho muy específico: las familias con niños que busquen estancias de varios meses y, además, valoren la oportunidad de vivir experiencias inmersivas en las tradiciones de la comarca. «Non queremos que sexa só un espazo de traballo común, senón que nos gustaría que leven vivencias de aquí. O que espera cando vas a un co-living é facer cousas xuntos», explica.

La casa, ubicada en el lugar de O Piñeiro, en la parroquia de Serantes, está a menos de diez minutos en coche de la playa de Soesto, y a un paso de Laxe. «Queremos que a xente que veña viva o día a día da vila como faríamos os de aquí. Ir con eles a recoller castañas, tamén a apañar patacas...», detalla.