La diseñadora de interiores que cambió los rascacielos por la calma de Ribeira

Laura Ríos / A. G. RIBEIRA / LA VOZ

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Marcos Creo

Encarnación Baña, Connie, se estableció hace seis meses en la ciudad tras haber pasado su vida en Estados Unidos

24 ago 2021 . Actualizado a las 10:02 h.

Los rascacielos, la vida cultural, el encanto de los juegos de luces cada noche, las grandes capitales embelesan a sus habitantes con sus formas y colores cambiantes y su alocada manera de vivir. Por el contrario, son muchos los que miran a las pequeñas villas y encuentran en ellas el lugar perfecto en el que conjugar naturaleza y vida urbana.

Para Encarnación Baña (Ribeira, 1976), el cambio de aires llegó hace seis meses, cuando en busca de un estilo de vida más tranquilo decidió abrazar del todo sus raíces en la localidad ribeirense. A pesar de que esta mujer, que se forjó una carrera como diseñadora de interiores en Estados Unidos, nació en la capital barbanzana, sus padres, Jesús y Encarna, se mudaron a Nueva Jersey con ella y con su hermano menor cuando solo tenía 2 años, lo que la llevó a conectar a muy temprana edad con la cultura estadounidense. Cuenta que aunque se crio en EE. UU., sus padres la mantuvieron unida a la tradición gallega a través de los relatos y la lengua. Añade, con una sonrisa en los labios, que cuando empezó a ir al colegio se vio obligada a dominar el inglés, pero que siempre mostró una cierta reticencia.

De la misma manera, destaca que muchas de las personas con la que compartió barrio durante sus primeros años de vida nunca llegaron a integrarse lingüísticamente en el país debido a que la localidad estaba llena de gallegos. Baña asegura que «parecía unha pequena Ribeira en Estados Unidos». Recuerda que ser extranjero no era fácil en los años 70, ya que existían muchas trabas administrativas que los foráneos debían superar para poder instalarse en el país. Aun así, afirma que su vida allí fue feliz gracias al esfuerzo de sus progenitores.

Mayor calidad de vida

Para la diseñadora, conocida como Connie, los paisajes y la tranquilidad de Ribeira son incomparables. Dice que en ciudades como Los Ángeles o Miami, tener una casa en un enclave parecido costaría una millonada.

Esta hija de emigrantes se confiesa una enamorada de la belleza local y admite que «aunque residir allí compensa a nivel económico, priorizo la calidad de vida sobre el dinero». A este respecto, indica que su vida laboral en Estados Unidos fue muy fructífera como diseñadora de interiores, y que llegó a colaborar con marcas como Macy’s y Bloomingville.