Un empujón económico para recuperar el talento perdido

La secretaría xeral de Emigración destina 1,3 millones de euros en las becas BEME, dirigidas a jóvenes universitarios con excelente currículo y que lleven dos años viviendo en el exterior. El pasado año, más de 500 personas se interesaron por estas ayudas que promueven el talento y evitan la fuga de cerebros

Óscar Reinoso, unos meses antes de regresar a Galicia, trabajando en la recuperación de un barrio de Lisboa.
Óscar Reinoso, unos meses antes de regresar a Galicia, trabajando en la recuperación de un barrio de Lisboa.

La Voz | Redacción

Uno de los grandes problemas demográficos que vive España y, con mayor incidencia Galicia, apunta a la baja natalidad pero también a las dificultades que los jóvenes se encuentran a la hora de encontrar un trabajo con el que estabilizarse dentro de la comunidad. Galicia siempre fue tierra de emigrantes y aún hoy sigue siéndolo, aunque el perfil de la persona que busca oportunidades lejos de casa es diferente al de otras décadas. Ahora muchos de ellos son jóvenes bien formados que buscan un puesto remunerado proporcional al nivel de sus estudios. Por esta razón, una de las líneas en las que trabaja desde hace años el Gobierno autonómico, a través de la secretaría xeral de Emigración, va dirigido a recuperar esa fuga de cerebros e incentivar el retorno de universitarios con currículos excelentes.

El departamento de la Xunta que dirige Antonio Rodríguez Miranda acaba de presentar una de las líneas de ayudas que tiene activa y que se mueven en esta dirección; se trata de las becas BEME, con las que ofrece incentivos económicos para más de un centenar de titulados que residan desde hace dos años en otro país. Con el dinero, los jóvenes podrán volver y realizar un máster en alguna de las tres Universidades gallegas para completar su formación y tener más opciones en el mercado laboral de la comunidad. Además, se ofrece a los alumnos una orientación laboral específica para poder retomar su trayectoria laboral en Galicia.

1,3 millones de euros

En total, la secretaría xeral de Emigración ha destinado este curso un total de 1,3 millones de euros para financiar este plan de becas dirigido a alumnos que ya cuenten con una titulación de grado, licenciado, ingeniero o arquitecto.

Este es el cuarto año que se convocan y desde el 2017 ya aprovecharon las ayudas hasta 500 alumnos, llegados de diferentes países. Es importante señalar que se trata de una ayudas que muchas veces sirven no solo para que puedan volver aquellos jóvenes que tuvieron que dejar Galicia en los últimos años, movidos por la crisis económica, sino también aquellos descendientes de gallegos que nacieron en países de América y que quieren buscar una oportunidad en la tierra de sus padres o abuelos. Así, en los últimos años, los beneficiarios de las becas BEME llegaron de Argentina, Venezuela o Brasil, pero también de México, Países Bajos, el Reino Unido, Italia, Canadá, Rusia, Alemania o Portugal.

Los estudiantes que consiguieron la beca en el pasado curso para acceder a máster de 70 créditos contaron con una ayuda económica de entre 7.000 y 7.650 euros cada uno (la cantidad de cada uno depende del de procedencia y del tipo de curso que vaya a realizar). Este montante económico les permite sufragar los gastos de matrícula, viaje, alojamiento y manutención durante el curso; aquellos que se matricularon en 90 créditos disponen de un presupuesto total de hasta 11.475 euros, aunque también en este caso la cantidad exacta en función del continente del que proceden. En el año 2017 fueron 184 las personas que solicitaron estas ayudas y en el 2020 esta cantidad superó el medio millar, aunque algunas de ellas no pudieron completar su tramitación debido a las dificultades provocadas por la pandemia.

Con esta línea de ayudas, el Ejecutivo gallego no solo pretende captar el talento más brillantes entre los jóvenes que viven fuera, sino también facilitarles su establecimiento definitivo en la comunidad, contribuyendo a fijar la residencia en el territorio. Por esta razón, la oferta de estudios a los que se puede destinar la beca están relacionados con ámbitos clave para el tejido productivo y laboral gallego.

«Tengo la opción de llevar a la práctica mi proyecto fin de máster»

Óscar Reinoso descubrió la existencia de las becas BEME cuando se estaba planteando regresar de Lisboa. La pandemia le obligó a posponer las prácticas pero está a punto de terminar su trabajo fin de Máster, un proyecto que puede ver la luz y suponer su establecimiento definitivo en Galicia.

- ¿Cuándo decidió emigrar?

- Después de terminar Administración y Dirección de Empresas en Santiago trabajé en varios sitios en Galicia pero, a través de una beca de la Diputación de Ourense me trasladé a Lisboa; esa experiencia fue tan enriquecedora que me decidí por la idea de seguir viviendo en el extranjero durante una temporada.

- ¿Cómo fue el proceso de búsqueda de trabajo?

- Primero estuve unos meses en Irlanda pero me di cuenta de que me gustaba más el ambiente multicultural y cercano de Portugal. Volví a Lisboa y trabajé unos meses en un call center; pero quería reenfocarme profesionalmente y lo hice hacia el desenvolvimiento local, el desarrollo de estrategias de participación ciudadana. Me matriculé en un Máster e incluso pasé unos meses de Erasmus en Holanda, allí descubrí un método centrado en la mejora de espacios urbanos que me interesó mucho.

- ¿Por qué decidió volver a Galicia?

- Tras el fallecimiento de mi padre tomé la decisión de establecerme en Galicia de nuevo y las bacas BEME me permitieron acceder a un Máster en Dirección Integrada de Proyectos que completa el que cursé en Portugal, que tenía un enfoque más académico.

- ¿Fueron sencillos los trámites?

- Sí, aunque son muy exigentes a la hora de demostrar la duración de tu estancia en el extranjero.

- Y una vez termine, ¿Cree que le abrirán una puerta laboral?

- Mi proyecto fin de máster es sobre los «Baleiros urbanos no Gafos», la regeneración de las orillas del río en el barrio pontevedrés de Campolongo; hay muchas opciones para rehabilitar esta zona y tengo el apoyo de un profesor para llevarlo a la práctica, presentar el proyecto al Ayuntamiento y hablar con promotores interesados en ello.

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