Un confinamiento para reinventarse

Lola Valdivieso se asienta con una heladería artesana en Ferrol Vello tras variar su idea inicial por el covid

La iniciativa se nutre de la gente del barrio, pero también de los turistas y usuarios de la lancha. En foto, Lola Valdivieso
La iniciativa se nutre de la gente del barrio, pero también de los turistas y usuarios de la lancha. En foto, Lola Valdivieso
B.C.
FERROL / LA VOZ

En el proceso de revitalización social y económica de Ferrol, ya no solo intervienen y dejan impronta los planes de rehabilitación y recuperación arquitectónica y cultural, sino también las actuaciones del tejido empresarial y las nuevas formas de negocio que se asienten en el área. Y, en este sentido, el puerto de la ciudad cobija un local recién inaugurado y nacido durante el confinamiento: la heladería Cassata, dirigida por Lola Valdivieso y focalizada en el helado artesano.

Valdivieso se define a sí misma como una «ferrolana emigrante retornada», tras 30 años fuera de Galicia y de España y varios destinos internacionales que comprenden desde Estados Unidos a Venezuela, Suiza o México. Licenciada en Ciencias Empresariales, Valdivieso mantuvo vínculos familiares en el municipio -sus cinco hermanos viven en Ferrol-, pero ahora regresa a la ciudad para embarcarse en un proyecto empresarial posconfinamiento que pone fin al otro apelativo con el que se define: «empresaria frustrada».

-Abrieron hace apenas unos días, la semana pasada. ¿Qué tal la acogida?

-La verdad, estamos encantados. Ha sido un recibimiento muy bueno, tanto de la gente del barrio como la de los paseantes, turistas... e incluso de las personas que vienen de las lanchas, porque esperan en la heladería a cogerla o llegan en oleadas al local cuando desembarcan. Ha sobrepasado con creces nuestras expectativas.

-¿Por qué una heladería? No sé si se plantearon otros negocios en Ferrol.

-Vine para aquí en enero, y ahí yo tenía otra idea para Ferrol, pero que se hizo inviable con el coronavirus. En medio del confinamiento, mi hijo y yo decidimos reinventarnos, sabiendo la crisis que venía. Buscamos algo rápido, que ofreciese un producto barato y fuese flexible. Cogimos una pizarra en casa y empezamos a valorar opciones. Como trabajé en una multinacional aseguradora, tenía experiencia a la hora de hacer estudios de mercado. Miramos opciones, pros y contras, estrategias... Buscamos oportunidades, porque soy de las que creo que, detrás de las crisis, siempre las hay. Entonces, nos dimos cuenta de que en el paseo marítimo de Ferrol no había ninguna heladería. Era algo extraño, porque, por ejemplo, en A Coruña, hay siete heladerías en apenas dos metros, todas rentables. En Ferrol, nada. No entendía por qué nadie se había atrevido a montar algo así en la zona. Faltaba algo dulce, más allá de las comidas y los restaurantes.

-¿Lo artesanal se valora?

-Diría que sí. De hecho, somos el primer negocio franquiciado de Cassata, porque está recién empezando, y a mí me resultó muy interesante que fuese una franquicia con tradición heladera familiar, de bisabuelos a abuelos e hijos. Siempre he creído en este tipo de negocios que se heredan. Lo primero que le dije a Cassata fue que no cambiasen la fórmula que utilizan, con ingredientes locales recogidos en España para los helados, por ejemplo.

-Desde el punto de vista emprendedor, ¿qué cosas buenas o malas encuentra en Ferrol?

-Noto que, en general, nadie, ni siquiera las personas con relevancia en esto con las que he contactado, sabe qué futuro se plantea para la ciudad. Eso me dejó algo decepcionada. Ferrol debería tener un proyecto a largo plazo; si se va a crear una ciudad de servicios, o para surferos, o para atraer turistas... Un plan que vaya más allá del ámbito político, y que cada partido cada cuatro años decida realizarlo y darle continuidad desde su parcela.

-¿Optimistas a medio plazo?

-Sí, soy positiva cuando pienso en el caso concreto de Ferrol. Creo que en todo esto influye que, quitando a los surferos, que sí son internacionales, aquí siempre ha habido un turismo muy nacional, muy de Madrid.

Persistencia y aprender a escuchar

Valdivieso admite que ambos elementos son claves de cara a planificar un negocio y echar a rodar. «Persistencia para seguir adelante; dejarte asesorar por quien realmente sabe», en referencia a otros emprendedores, y recopilar información de otros negocios con experiencia.

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