A los emigrantes retornados se les acaba la paciencia

Tras casi siete años en la calle, los pensionista de Barbanza muestran su indignación por la falta de soluciones


Ribeira

Durante casi siete años, los emigrantes retornados de la comarca han salido a la calle contra viento y marea. Estoicamente han aguantado el frío, el calor y la lluvia —como los más de 90 litros por metro cuadrado que se registraron esta la mañana—, pero después de tanto tiempo manifestándose un mes sí y al siguiente también se les está agotando la paciencia. La primera concentración de este 2020 a las puertas de la casa consistorial de Ribeira, dejó bien claro que la indignación y el enfado de los afectados se incrementa de manera proporcional al tiempo transcurrido sin que les den una solución.

Bajo un aguacero y puntuales como clavos, los integrantes de la plataforma se concentraron a las once de la mañana delante de la delegación de Hacienda en Ribeira, desde donde iniciaron el consabido recorrido hasta la plaza del Concello. Fue allí, a las puertas de la casa consistorial, donde los emigrantes retornados dieron rienda suelta a la indignación que llevan acumulando detrás de las pancartas desde hace más de un lustro: «Estiven 25 anos separado da muller e dos fillos, e coma min todos estes que estamos aquí, embarcados, en Suíza, en Alemaña ou en Inglaterra. Non levamos bandeira española, pero somos nós os que levantamos o país».

Reunión el sábado

Ni su constancia a la hora de protestar —«fomos a todos lados, a Santiago, a Ourense, ata a Madrid»— ni los cambios en el Gobierno del Estado han servido de momento para dar respuesta a las demandas de los retornados.

La principal reivindicación es que dejen de obligarles a tributar por tener doble pagador por las pensiones que reciben de los países a los que emigraron, y así se lo trasladarán al diputado nacionalista Néstor Rego en una reunión que se celebrará el fin de semana en Vilagarcía: «O punto número dez do acordo de Goberno do BNG en Madrid foi dar solución ao problema dos retornados e o sábado falaremos diso, para ir perfilando un pouco cales son as negociacións que se deben levar co Executivo para resolver o problema», explicó Xosé Deira, portavoz de la plataforma de afectados de Arousa norte.

Al inicio de las reivindicaciones, hace seis años, eran 311 las personas inscritas en el colectivo, y de ellas faltan tres que fallecieron sin ver atendidas sus reivindicaciones: «Agora veñen as súas viúvas reclamando que non hai dereito a que pase isto. A xente está moi indignada e moi cabreada. É cuestión de sentar a falar e que se pense un pouco na xente emigrante, que son persoas de 70 e 80 anos que están aquí con vento e con chuvia pedindo algo que nós cremos que é de sentido común».

En la brecha

«Que paren de roubar e que non conten mentiras! É que son moitos anos xa, e é moito o cabreo que temos», protestaban resguardados del aguacero bajo el soportal de la casa consistorial ribeirense, a donde volverán con toda seguridad a finales del mes que viene: «Nós continuamos na rúa ata que se solucione».

Y es que casi siete años de protestas no pueden caer en saco roto: «Desde o 2013, 50.000 euros me levan chupado, que se di moi rápido, que en Suíza non os gañaba así por así».

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