Abelardo Vázquez: «Los gobiernos siempre vieron a los retornados como un capítulo cerrado»

El abogado es un referente para miles de emigrantes. «Había un vacío en la atención al que volvía a España»


ourense / la voz

Abelardo Vázquez Conde es toda una referencia para cientos y cientos de emigrantes retornados que en las últimas décadas han acudido a su despacho profesional para buscar auxilio y cobrar una pensión «justa» tras una vida laboral en Alemania y Suiza, principalmente. Por sus manos y por las del equipo que él dirige, todavía al pie del cañón a pesar de contar ya con 79 años, han pasado durante todos estos años unos 12.800 expedientes. Abelardo reconoce que su especialización es completamente vocacional.

-Emigré a Alemania a principios de los años sesenta y tuve la suerte de trabajar allí en la asesoría de la Embajada, que era un servicio que había montado el Estado español para atender a los emigrantes. Era un servicio que no se repetía en España para los retornados y ahí quedó siempre un vacío. Había mucha gente que después de regresar a España nos escribía y nos contaban sus problemas al regresar. Es un vacío que me molestó bastante y cuando llegó el momento de regresar no dudé en dedicarme a eso. Me dediqué desde el año 82 al derecho social exclusivamente.

-¿Siempre tuvo una elevada demanda de asistencia?

-Nunca me faltó trabajo. Había muchísima gente que necesitaba esa ayuda. Tenemos la experiencia de que en Alemania los funcionarios de la Seguridad Social ayudan mucho a la gente. Allí pides una pensión de jubilación y sales de allí integralmente atendido. Eso en España no existió nunca. Aún hoy tienes que buscar quien te rellene esa solicitud. Los jóvenes que emigran ahora no tienen ese problema, porque tienen una formación superior, pero los que emigraron en los años sesenta y setenta tienen un nivel cultural muy bajo y no se les puede pedir que se metan a rellenar solicitudes y que lo hagan bien. Era necesaria una oficina de este tipo y, a veces, da hasta vergüenza cobrar por una cosa tan sencilla y elemental.

-¿Ha servido para algo la presión social de los retornados?

-Lo cierto es que desde hace unos cinco años la Seguridad Social ha comenzado a trabajar mucho mejor.

-¿Cree que la sociedad ha entendido bien la revuelta social de los retornados?

-La gente que se marchó en los sesenta no se lo pensó gran cosa. Era gente que hubiese pagado por poder emigrar. Era salir de la miseria y hacían lo imposible por poder emigrar. Una vez que llegaron allí y pasaron el primer año, que era de penurias y aprender sin manejar el idioma, se encontraban muy a gusto allí. Tenían dinero para comer y dinero para mandar. Hay casas nuevas en pueblos condenados a desaparecer. Es gente que ha ahorrado mucho dinero y que han podido vivir bien y sin apreturas. He notado una especie de resquemor.

-¿Cómo recuerda la época de las reclamaciones de Hacienda?

-Fue una época dura, que nos obligó a una labor de estudio. Hubo muchos derechos que los alemanes se los han callado y hemos tenido que lucharlos desde aquí.

-¿Por qué miran los gobiernos para otro lado con el asunto de los derechos de los retornados?

-Los gobiernos miran para otro lado porque lo consideran un capítulo cerrado. Hoy la gente no está emigrando como lo hacía antes. Antes se fomentaba la emigración desde el propio Gobierno español. Había convenios bilaterales y el Gobierno estaba encantadísimo de enviar a toda esa gente para fuera porque era una entrada de divisas grande y descargaban todo el mercado laboral. Hoy ya no es así. No se satisface el ansia de trabajo en España pero son gente con formación y los países del centro de Europa ya no buscan mano de obra.

-¿Ve solución a estas carencias que describe en el sistema?

-No, esto se muere. Esta generación pasa y se pasó el problema. A este despacho, por ejemplo, viene mucha menos gente ahora que hace cinco años. Esto se va solucionando a base de morir la gente. Eso desgraciadamente es así.

«La gente viene a pedirnos ayuda para cobrar una pensión justa. Y es algo importante»

Abelardo Vázquez y su despacho acaban de ganar un caso que adquirió notoriedad mediática en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea. Lograron que le admitieran a un retornado la suma de las pensiones para acceder a la jubilación anticipada. El abogado ourensano explica las nuevas problemáticas que se le plantean a los retornados.

-Había un convenio renovado en el 2011 de doble imposición. Los alemanes ahora quieren cobrar impuestos por las pensiones que pagan. Lo están haciendo mal. Hay pensiones de 180 o 200 euros que realmente están exentas, pero que con lo que cobran de España o de un fondo de pensiones resulta que tienen unos ingresos anuales superiores a los 11.000 euros. La única limitación que tienen es que solo pueden cobrar el 5 % de la pensión alemana. Van a por el 5 % y no se molestan en mirar quien tiene obligación y quien no... y el que quiera que reclame. Eso lo están haciendo mal.

-¿Cuál es el perfil de servicios que le solicita un retornado?

-La gente viene a pedir ayuda para cobrar una pensión justa. Y es importante, para un pensionista que ha trabajado 30 años en Alemania y dos en España, esa pensión pequeñita que le corresponde por trabajar aquí; casi nunca se le da bien. Faltan 120 euros, 80 euros... O se le deniega, directamente. El problema es el siguiente: la vida laboral de un emigrante es una vida partida en dos. Si yo tengo diez o doce años en Suiza o en Alemania trabajando, pero había dejado dos aquí cotizados... Esos dos o tres años que por sí solos no te darían derecho a una pensión sí que te lo tiene que dar por la aplicación del derecho comunitario, que dice que hay que juntar la vida integral del trabajador como si toda ella se hubiera desarrollado en España.

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