El retornado que creó un partido para ayudar a los desfavorecidos

Luis Calvo logró la alcaldía de Agolada tras meses conociendo la realidad de sus vecinos casa por casa


lalín / la voz

En democracia, la alcaldía de Agolada -2.370 habitantes- estuvo siempre en la misma familia, desde que el desaparecido Manuel Costa Casares lograse el triunfo en 1979 hasta que en su retirada en el 2005 le sucediese su yerno, Ramiro Varela Peón (PP). Pero las mayorías absolutas habituales del PP terminaron el pasado mayo, cuando en su primer intento Luis Calvo Miguélez lograba para su Partido Anticorrupción y Justicia (PAYJ) siete de los once ediles, dejando con cuatro a los populares.

Calvo lidera el partido que él mismo ideó hace ocho años, cuando desde el país que lo acogió con apenas 19 años, Suiza, vio un reportaje «da miseria absoluta que había en España, dos desafiuzados. Saía un matrimonio de Madrid, cos fillos estudando nunha casa de okupas con plásticos e á luz dunhas velas». La escena le recordó su propia niñez -eran 12 hermanos, que pronto se quedaron huérfanos de padre- y decidió crear un partido para cambiar la situación de la gente en la medida de sus posibilidades. En su regreso a España en 2012 creó el PAYJ.

Tras un trabajo callado, conociendo puerta a puerta los problemas de sus convecinos y costeando incluso de su bolsillo algunas de sus necesidades más acuciantes, se proclamó alcalde de Agolada en mayo. A los pocos días abarrotó el auditorio municipal con vecinos llegados de todo el rural en una reunión informativa para dar cuenta del estado del Concello: desde salarios que se cobraban hasta la deuda municipal. No sería un acto aislado: «En dous meses convocarei ao pobo de novo, para dar conta do feito e reiterarlles os plans de futuro». Cambió además los plenos: son los últimos viernes de cada bimestre, a las diez de la noche, para que puedan asistir quienes lo deseen con mayor facilidad de horario.

Sus planes incluyen medidas novedosas en Agolada, como una ayuda de 2.500 euros por nacimiento, y otra de 250 euros anuales para cada chaval de hasta 18 años censado y que viva en Agolada: «Cando fagamos os presupostos destinaremos unha partida para eso. É a base de que Agolada non desapareza», proclama desde un municipio que pierde población progresivamente. Otra clave es aprobar un PXOM que recogerá un centro de día, porque dar servicios a una población envejecida es otra de sus premisas: «Ten que ser cómodo, de planta baixa, e moi llano para a xente con dificultades». También adjudicó las obras para reformar una residencia de mayores que nunca llegó funcionar como tal, lastrada entre otras cuestiones porque las sillas de ruedas no caben por las puertas de las habitaciones. Planteó además la rebaja de impuestos al mínimo legal, porque «a xente non ten diñeiro e só lle mandan impostos».

Calvo asegura que se encontró un ayuntamiento mal organizado, en el que su primera orden «foi non gastar diñeiro mal gastado. Controlo cada factura». Se negó a pagar ya algunas de reparaciones de la piscina y de talleres mecánicos: «Falei con eles e lles dixen: ‘Sei o que fixestes aí e eso tiña que ter unha garantía’», y explica que lo entendieron y no pusieron problemas por no cobrar.

Se fijó un sueldo de 1.400 euros netos mensuales, ante la imposibilidad de cumplir su promesa de que los vecinos lo votasen en urna: «Non é normal. Se algún día temos poder suficiente lexislaremos o contrario». Será en el asalto a las Generales de PAYJ, una formación que volverá para concurrir en las autonómicas gallegas.

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