«La clave está en mimar la comida»

Dos generaciones han pasado por la cocina del restaurante Belmont de O Carballiño


ourense

Hace exactamente 33 años desde que el Belmont abrió sus puertas por primera vez. Lo que ahora se ha convertido en uno de los restaurantes de comida mexicana más transitados de toda la provincia nació en 1986 con el fin de ser un bar más en O Carballiño. «Mis padres emigraron a Panamá y siete años más tarde se mudaron a México, donde vivimos otros ocho años. Volvimos porque a mi padre le entró la famosa morriña y quería que sus hijos creciésemos en Galicia. Una vez aquí decidió montar su propio negocio, con la única intención de trabajar y poder vivir de ello. Nunca nos esperamos la acogida y evolución que vino después», así lo explica Diana Pérez, la mayor de las cuatro hijas de José Pérez Ogando y Merche Taboada Galino, dueños y fundadores del restaurante.

El Belmont, que recibe su nombre de una famosa marca de tabaco panameño, comenzó siendo un bar. Como cualquier otro, con las consumiciones próximas al mediodía y a la cena, ofrecía una pequeña tapa con la que ir matando el hambre, hasta que un día Merche decidió poner de pincho una tostada mexicana. «A los clientes les encantaron, venían para comer precisamente las tapas, así que nos lanzamos a convertir nuestro local en un restaurante mexicano», afirma. Ella ha sido la encargada de regresar a México de forma constante a lo largo de estos últimos 33 años, con la única misión de investigar sobre su cultura, sobre su forma de cocinar, sus sabores y los trucos de sus mejores restaurantes, algo que, según afirman los comensales del Belmont, ha conseguido mejorar. «Uno de nuestros asiduos trabaja en una gestoría y tiene varios clientes mexicanos por lo que tuvo que viajar allá. Nos hace mucha ilusión que tras haber ido al restaurante en el que yo me inspiré para realizar nuestro famoso cebiche, dice que el mío está más rico», cuenta entre risas Merche.

Enchiladas, burritos, tostadas y sopes salen de la cocina del restaurante sin parar, desde las 13.30 hasta las 16.00 horas y desde las 19.00 a medianoche horas. De jueves a domingo durante todo el invierno y cada día en la época de verano. De esta forma, hasta un centenar de pedidos se despacha en cada turno -el de mediodía y el de la noche-, llegando a llenar el local hasta tres veces en cada uno y realizando comidas para llevar. Su filosofía es la de trabajar, por eso en el Belmont no hay tiempo para postre o café, aunque suelen obsequiar a sus clientes con un bocadito dulce como detalle de la casa. «Hago el mejor pastel de zanahoria del mundo», afirma divertida Merche, mientras su hija asiente sin dudarlo.

Elaboran platos estrella que nunca faltan en las comandas. Las tostadas de cebiche o los tacos surtidos -mezclan las carnitas con el cuero-. También el alambre es uno de ellos, cuenta Merche: «Cebolla muy picadita, con pimientos rojo y verde y una capa de queso fundido, acompañado de las tortillas de maíz recién hechas». «Servimos siempre comida casera mexicana, no tex-mex, de ahí que no tengamos nachos, por ejemplo. Queremos transportar a nuestros clientes al país de Frida Kahlo y que puedan degustar parte de su cultura», añade Diana. A priori, el secreto de su éxito podría estar en la utilización de ingredientes de calidad o en la experiencia de más de tres décadas, pero a su propietaria le gusta pensar que hay algo más. «Creo que la clave está en mimar la comida y dedicarle todo el tiempo que haga falta. A mí me sigue sorprendiendo y emocionando que la gente se vaya tan contenta de aquí. Cuando abrimos recuerdo que tardamos diez años en cogernos unas minivacaciones, así que pienso: si el restaurante va bien es porque nos lo hemos currado a diario».

Merche podría estar jubilada pero se niega a hacerlo, cada día de apertura se planta a las diez en la cocina y, aunque no lo cocine todo, supervisa absolutamente cada uno de los platos que se sirven en el Belmont. Con los años, y tras la jubilación de su marido José, admite que está aprendiendo a delegar pero que no le resulta fácil porque el restaurante es parte de ella. En la actualidad, el servicio lo componen seis personas, contando a Merche y a su hija Diana, y cada día hay clientes nuevos. Tanto es así que tuvieron que llevar a cabo una reforma para sumarle otra planta y acoger al doble de comensales. 33 años después, cultura y gastronomía siguen yendo de la mano en la comida del Belmont.

Por sus mesas ha pasado hasta la familia Vázquez Raña

Los clientes comenzaron siendo familiares y vecinos de O Carballiño, para año tras año ir incrementándose de todas partes del mundo. «Tenemos clientes habituales de toda Galicia, de México y de fuera de España», explica Diana Pérez. La comida casera mexicana que realiza Merche gusta a todo el que entra por la puerta y la atención del restaurante, cercana y risueña es algo que también aparece a menudo reflejado en las numerosas críticas positivas que el Belmont acumula en webs y aplicaciones gastronómicas. Algo que también a cautivado, entre otros, a la familia Vázquez Raña: «Son encantadores y vienen cuando están en Avión. Recuerdo una vez que llegaron tropecientos de golpe y tuve que sacar, como pude, comandas de 150 sopes, 150 tostadas y 150 quesadillas. Fue tremendo pero lo conseguimos y todos quedaron satisfechos», cuenta Merche, con orgullo.

quiénes son

Merche Taboada Galino. Nació en 1954 en San Amaro pero emigró a Latinoamérica. A su vuelta, abrió el restaurante Belmont en O Carballiño, junto a su marido, José Pérez Ogando.

Diana Pérez Taboada. Aunque nació en Panamá, vivió ocho años en México. Actualmente regenta el restaurante familiar junto a su madre.

Belmont. Es un restaurante de comida casera mexicana situado en el número 14 de la calle Perfectino Vieites

de O Carballiño.

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