Una ferrolana, al frente de un «market» europeo de marcas éticas

Sara Cartelle es la fundadora de Saatxa, una plataforma con la que busca ayudar al ecosistema y a la economía sostenible


Ferrol

«Por cada compra que se realice en Saatxa plantamos un árbol con TreeSisters». Es parte de la filosofía que refleja el espíritu de Saatxa, un market online puesto en marcha por la ferrolana Sara Cartelle desde Londres, donde reside desde hace cinco años.«Siempre quise emprender en algo relacionado con la moda. Hace unos años empecé a ver muchos documentales sobre el impacto del fast fashion y a cambiar mis hábitos. Llegó el covid, tenía mucho tiempo y me decidí a abrir una plataforma donde los ejes son los valores que quiero promover, que lo que se promociona sea slow fashion, una producción baja, que sea eco-friendly, es decir, que utilice materiales reciclados y que no tengan un impacto en el medioambiente tan grande, y, principalmente, que sean productos éticos», explica.

Con la idea en mente comenzó a buscar marcas que se adecuasen a los valores que quería promocionar. «Empecé a buscar, sobre todo en Instagram, marcas más chiquititas que sigan estas idea», recuerda. Y, en octubre, tras seis meses de trabajo, lanzó Saatxa. «Es como un pequeño Amazon, un market a través del que venden estas marcas. Ellas, para estar en Saatxa, deben tener, al menos, dos de los valores, que estoy promoviendo», explica.

Empezó con ocho marcas pero el proyecto ha ido creciendo y a finales de este mes venderán enlazadas a la plataforma una quincena. «Poquito a poco va aumentando. Y yo voy aprendiendo. Mi idea es tener marcas que están en todo el mundo», explica. Para hacer realidad su proyecto a su lado tiene a dos amigos, de Barcelona y el Caribe francés. «Soy la fundadora, pero tengo una amiga, Anna, diseñadora gráfica directora creativa del proyecto, y Mikael, que me ayuda con la parte más técnica», recalca.

A través del market se exhiben las marcas CuckooB —venta de accesorios, joyería... piezas hechas a mano por artesanos de todo el mundo—, Aniz —confeccionan camisas en España, y algunas de sus blusas son hechas con telas que les sobra a las casas de novias y se iban a tirar—, Elliott Footwear —tienda de zapatos elaborados en Barcelona que promueve el reciclaje, «una vez que has destrozado tus Elliott de tanto llevarlos, puedes enviarlos de vuelta para que ellos puedan reciclarlos y fabricar otras zapatillas», explica Sara—, Washein —ropa confeccionada en La Alta Guajira, una aldea de Colombia, en la que «uno de sus objetivos es ensenar a la gente de esa aldea sobre como hacer negocios y negociar sus condiciones de trabajo», detalla la responsable—, L'Envers —tejen piezas de punto para lo que tienen artesanos en España y Francia —, Loft and Daughter —venta de piezas hechas en India. «La fundadora visitó varias fabricas y decidió colaborar con aquellas que estuvieran certificadas y que cuidaran de sus trabajadores, por ejemplo, una de sus empresas colaboradoras trabaja con mujeres en desventaja de la India», explica Cartelle— y AllKind Vegan —zapatería española que solo trabaja con piel vegana—. Desde toda Europa se puede acceder a las ventas de las marcas que se exhiben en la plataforma.

Busca darle también un toque personal a la plataforma. «He puesto en marcha un blog en el que cada vez que tengo una nueva marca hacemos una mini entrevista donde cuentan su historia», señala Sara.

Para la joven ferrolana este tipo de compras pueden ser una buena forma de aportar nuestro granito de arena al ecosistema y a la economía sostenible. «Es un proyecto a largo plazo. Creo que una vez que tienes más información sobre el sector y el impacto de la moda rápida ya no hay vuelta atrás. No quiero decir que todo el mundo tenga que comprar sostenible, porque cada uno tiene sus circunstancias, y más en estos momentos, y son productos más caros, pero si quieres adentrarte es una forma de aportar tu granito de arena. Como comprar menos, ropa de segunda mano», incide.

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