El Reino Unido quiere científicos y no trabajadores sin inglés ni formación

El nuevo sistema migratorio ha sido cuestionado por oposición, patronal y sindicatos


londres / e. la voz

La lucha contra la inmigración fue una de las razones por las que el brexit se impuso en el referendo del 2016 y también fue una de las banderas de Boris Johnson en las elecciones generales. Siguiendo esa misma línea, el nuevo modelo migratorio del primer ministro busca frenarla en seco al cerrar la puerta a quienes no hablen inglés ni tengan formación o cualificación para un empleo.

La ministra del Interior, Priti Patel, presentó este miércoles los detalles del sistema, aprobado la semana pasada por el Ejecutivo y que asignará puntos (entre 10 y 20) a cada persona que aspira a vivir en el país en función de sus estudios, conocimiento del idioma o edad, entre otros aspectos. A partir del 1 de enero, para lograr un visado de trabajo serán necesarios al menos 70 puntos, de los que 40 podrán obtenerse con una oferta de trabajo con remuneración superior a 25.600 libras anuales (30.800 euros).

Los científicos podrán lograr una visa de residencia sin necesidad de oferta laboral, mientras que quienes tengan un contrato para trabajar en la sanidad o en la asistencia social verán los requisitos flexibilizados. «Queremos atraer a personas con el talento adecuado», defendió Patel, quien dejó claro el fin del sistema: «No va a haber una ruta para que trabajadores poco calificados vengan al Reino Unido». El diario The Independent aseguró, citando fuentes gubernamentales, que las nuevas condiciones podrían reducir en 140.000 el número de inmigrantes llegados solo desde la Unión Europea.

A una sola voz

La oposición laborista, los sindicatos y las patronales coincidieron en cuestionar la iniciativa. «El Gobierno no parece haber pensado en los efectos que esta política tendrá en la economía y en el mensaje que manda a los migrantes que ya viven y trabajan en el país», dijo la diputada laborista Diane Abott.

En similares términos se pronunciaron desde la Confederación Británica para el Reclutamiento de Personal. «Los empleos que el Gobierno considera poco calificados son vitales para el bienestar y el crecimiento empresarial. El anuncio amenaza con excluir a las personas que necesitamos para proporcionar servicios en los que el público confía. Necesitamos acceso a trabajadores que puedan ayudarnos a cuidar a los ancianos, construir casas y mantener la economía fuerte», alertó Tom Hadley.

El nuevo sistema modificará radicalmente el mercado laboral, pues podría suponer el fin de las llamadas au pairs (niñeras sin cualificación), aunque también pondrá en jaque sectores como la hostelería y el comercio, donde trabajan casi medio millón de europeos, e iniciativas como Uber o Deliveroo.

Patel rechazó las críticas, pero admitió que posiblemente sus padres no hubieran podido llegar desde Uganda al Reino Unido si en los años 60 les hubieran puesto estas condiciones. Acto seguido, instó a los empresarios a invertir en formación para la mano de obra británica y dijo que en el país hay 8 millones de personas, de entre 18 y 64 años, inactivas.

En alerta

El plan ha disparado las alarmas entre los españoles residentes en el país. «Aunque cada país puede poner sus condiciones para recibir gente de fuera, creo que este plan es discriminatorio», se quejó la catalana Lesly Asto.

De forma similar se expresó el madrileño Daniel Patiño: «Las personas deberían ser libres de moverse y buscarse una mejor vida. Pretender cerrarle la puerta a alguien porque no sabe el idioma no tiene lógica, pues al instalarse aquí tiene que aprenderlo».

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