Una mariñana monta su empresa en Londres en pleno «brexit»

La burelense Jennifer Otero recluta profesionales de la minería y las renovables a escala global


burela / la voz

El Reino Unido ya no pertenece a la Unión Europea y se abre una etapa de grandes incertezas en el aspecto jurídico, económico o social; pero, en medio de la vorágine que supone el brexit, una mariñana se ha armado de valor para crear su propia empresa en Londres en un sector que encierra enormes complejidades. La burelense Jennifer Otero Fraga, de 27 años, acaba de montar RER Solutions, una consultora de reclutamiento y selección de personal especializada en los sectores de la minería, la construcción y las energías renovables a escala global. «Trabajo con empresas mineras o también contratistas de Canadá, Asia, Australia, África, y en Europa, España y Portugal», explica esta emprendedora, que se graduó en Psicología y llegó a la capital británica hace algo más de siete años. En un primer momento para trabajar como camarera y aprender inglés.

Llegó a la capital del Reino Unido para trabajar como camarera y hoy tiene una consultora especializada que trabaja con empresas de Latinoamérica, Canadá, Asia, Australia, África, España y PortugalTras ese arranque en la hostelería, Otero Fraga empezó a desarrollar su carrera como psicóloga centrada en la rama de recursos humanos. Y es ahí donde ha logrado encajar su vertiente profesional con su arraigada vocación feminista «para poder ayudar más, para acabar con la discriminación, el acoso laboral y demás», explicó tiempo atrás la joven, que en Burela ha colaborado activamente con Mulleres en Igualdade (Bumei), un colectivo sin ánimo de lucro que combate la violencia de género y la exclusión social. En Londres lo hizo primero trabajando en una empresa británica, Search Consultancy, donde se encargaba de entrevistar y elegir profesionales para cubrir ofertas vacantes en yacimientos de litio, oro, plata, uranio o potasa de medio planeta, dando prioridad a las mujeres; y desde hace poco lo continúa haciendo al frente de su propio negocio, para el que acaba de contratar a una profesional en Singapur. Esta forma de ayudar a mujeres mineras de todo el mundo a combatir la desigualdad y a que retomen e impulsen sus carreras profesionales tras ser madres le valió hace unos meses el ser elegida miembro del Comité Internacional de Mujeres de la Minería del Reino Unido.

«Imagino que con el ‘brexit’ el problema lo va a tener la gente que quiera venir a partir de ahora, pero los que estamos aquí no creo que vayamos a tener ningún problema», Jennifer Otero Fraga, empresaria de Burela en Londres

Permiso del Gobierno británico

Ahora que Gran Bretaña está fuera de la Unión Europea, Otero considera que «se abre un período de transición» que en cierta forma ya se inició en el 2019, cuando los ciudadanos extranjeros tuvieron que solicitar un documento de «setlle status» en el que el Gobierno británico les autorizaba a seguir viviendo de manera indefinida en el país. «No conozco a nadie a quien se lo hayan denegado», comenta la joven mariñana.

Jennifer Otero Fraga, empresaria de Burela afincada en Londres: «Los precios de la comida han subido una barbaridad, una tableta de chocolate cuesta ahora 3 libras»

Jennifer Otero disfrutó hace poco «de un verano inolvidable» en Burela junto a su familia y sus amigos. «No me quería volver, pero mi novio me convenció», sonríe la mujer, que acaba de comprar un piso en la capital británica, y que explica cómo se ha animado a montar su propia empresa: «Viajar el año pasado por Asia y Austria me abrió muchas puertas y decidí arriesgarme ahora». Y reconoce: «Londres es muy duro, el Reino Unido es duro. Y hay gente a la que a base de trabajo le va bien, y otra gente que dice: ‘No, esto no es para mí’, y se vuelve a España».

—¿Puede influirle el «brexit»?

—A mí no me afecta porque la mía es una empresa internacional, pero imagino que a otras sí, y creo que a lo mejor van a cerrar fronteras para venir a estudiar. Creo que endurecerán la entrada.

—¿Y en el día a día?

—Los precios de la comida en Londres siempre han estado caros, pero han subido una barbaridad. Los productos españoles ya eran caros, pero se ha encarecido todo muchísimo. Por una tableta de chocolate pagas tres libras, la mantequilla más barata son tres. Y de momento no subieron los sueldos para asumir esa diferencia. Y con la vivienda ocurre lo mismo. Cuando vine para aquí era impensable vivir sola en un piso. Es imposible como no tengas un sueldo de más de 50.000 libras, porque una renta son mínimo 1.000 o 1.500 libras. Y el transporte es carísimo. Ahora trabajo desde casa mucho, y bien, pero antes tenía que ir a una oficina y gastaba 300 libras al mes en transporte.

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