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Las universidades gallegas se preparan para las consecuencias del «brexit»

La USC ofrece cambiar de destino y Vigo ha eliminado las plazas del Reino Unido


santiago / la voz

Order! La e alargada con la que John Bercow llama al orden es la banda sonora de la incertidumbre, que se ha extendido más allá de la Cámara de los Comunes para llegar también a las universidades. ¿Qué pasará con la movilidad internacional una vez se consume el brexit? «Los que participen en Erasmus+ en el momento de la retirada del Reino Unido podrán completar sus estudios y seguir recibiendo financiación o las subvenciones pertinentes». Así, claro, lo ha dejado la Comisión Europea en una comunicación de esta misma semana, en la que se detalla el plan de contingencia ante el posible escenario de salida sin acuerdo.

Una normativa de contingencia asegura a los que estén de intercambio erasmus -tanto los británicos fuera de su país como los extranjeros de estancia en el Reino Unido- que podrán finalizar su programa. Lo que no está claro es lo que ocurrirá con los que se irán de intercambio una vez el Reino Unido deje la Unión. La normativa de contingencia es precisamente eso, de contingencia. Para dar solución a un problema inmediato. Con todo, la Unión ya intenta mirar más allá de lo inminente, y ha propuesto una regulación que cubra los intercambios que comiencen después del brexit.

Aquí, en el último rincón de Europa, hay este curso 60 erasmus de origen británico. Y el programa de intercambio, que ha cumplido ya 30 años, ha permitido a otros noventa universitarios pasar un tiempo en el Reino Unido, ya sea estudiando o con el programa de prácticas. Ante un escenario incierto, las universidades ya han empezado a poner vendas antes de que se abra la herida. «Por recomendación del SEPIE y ante la incertidumbre existente sobre la posible salida del Reino Unido, en la Universidade de Vigo se retrasó este año la publicación de la convocatoria Erasmus y cuando finalmente se publicó, se eliminaron las plazas de Reino Unido», explica la vicerrectora de Internacionalización, María Isabel Doval.

La viguesa ha sido la universidad gallega más radical a la hora de enfrentarse a las consecuencias del brexit. Y eso, a pesar de que «queremos mantener la colaboración con el Reino Unido, y ellos con nosotros». Vigo ya ha abierto la vía de la firma de convenios de intercambio al margen de los programas erasmus y hay buena disposición por parte de las instituciones británicas «muy preocupadas» por las consecuencias que traerá la salida de la UE. Tres profesores que han sido seleccionados para hacer una estancia en mayo en el Reino Unido están a la espera de la prórroga del brexit. En el peor de los casos, tendrán que cambiar de destino.

Mientras A Coruña zanja la cuestión con un «non se prevé cancelar ningunha convocatoria», la Universidade de Santiago ha decidido tomar el camino de en medio. A los 40 estudiantes que tenían asignado destino erasmus en el Reino Unido se les ha ofrecido la posibilidad de cambiar de destino para evitar posibles problemas si se consuma la ruptura con la Unión. De nuevo, la incertidumbre. Puede que al final no haya problema para que se trasladen a Inglaterra. O puede que se queden sin ayuda para poder hacerla.

Aunque sin especificar cifras concretas, la universidad compostelana aclara que hay estudiantes que han decidido dejar su plaza en la universidad británica para optar por otros países en su intercambio. Además, se ha valorado la posibilidad de que, en el peor de los escenarios, sea alguna institución la que se haga cargo del coste de las ayudas para que esos estudiantes puedan realizar su estancia.

¿Y que pasará con la investigación? ¿Y con el profesorado? «A pesar de que parecían existir recomendaciones tácitas en las últimas convocatorias de proyectos para no incluir socios del Reino Unido, de momento no parece notarse una reducción de la cooperación científica», aclara Doval, que sin embargo cree que «probablemente se note a medio plazo un descenso de la cooperación» con los científicos británicos en los programas financiación por la Unión Europea. «Aun así, la colaboración continuará debido al gran talento científico que ha atraído el Reino Unido» y los sólidos vínculos que ya se han formado.

Los efectos de una salida sin acuerdo: un programa de máster, de 9.000 a 30.000 libras 

Actualmente hay en el Reino Unido casi 9.000 estudiantes de origen español. La cifra la dio el consejero de Educación para el Reino Unido y la República de Irlanda, Gonzalo Capellán, en la jornada que organizó hace un par de semanas la Conferencia de Rectores para analizar las consecuencias del brexit en la universidad. Una de ellas: los programas de máster podrán pasar de costar 9.000 libras a suponer más de 30.000. El Gobierno, por su parte, ya ha preparado planes de contingencia para residencia, universidades y homologación de títulos. Todo está en compás de espera. Las negociaciones no pueden iniciarse antes de que se produzca la salida. 

Paula Vila, Erasmus en Leicester: «Creo que non son moi conscientes das consecuencias»

«Sabía que a data no brexit non me pillaba alí e ademais, ao pertencer a miña experiencia a un programa da UE, sentíame amparada». Paula Vila Uruburu (Vigo, 1995) acaba de regresar de realizar su erasmus en la Universidad de Leicester, «un niño de diversidade e multiculturalidade» en el que aterrizó después de decidir hacer una estancia en el Reino Unido para mejorar su nivel de inglés, viajar y conocer otras culturas. Sí es cierto que la Universidade de Santiago les comunicó «que podería haber algún cambio burocrático: solicitar títulos ou papeis novos. A verdade é que a nivel organizativo non houbo problemas por mor do brexit». Tampoco en el día a día. «Non vin que fora un tema do que a xente non paraba de falar. O que si penso é que creo que non son moi conscientes das consecuencias reais do brexit». Y aunque existe «xente acérrima ao movemento do brexit, creo que o pensamento xeral é de incerteza e de arrepentimento» por la decisión de dejar la Unión Europea.

Philip D. Webb. Británico en la USC: «Se houbera outro referendo, aínda votaría por quedar»

Con un exquisito acento gallego saluda Philip Duncan Webb (Cheltenham, 1992): «Bos días». Doctorando en la Facultade de Historia _investiga sobre la emigración gallega a Paraguay_ lleva cinco años viviendo en A Coruña, con lo que «é difícil seguir a distancia» las noticias sobre el brexit y eso cambia la perspectiva. «Parece como que hai un fracaso no Parlamento para chegar a calquera acordo e isto reflicte moitas divisións dentro da propia poboación». Y no solo ha pesado la xenofobia, que también. «Hai unha sensación de malestar e desconfianza cara ás clases políticas». Philip Duncan Webb, que votó por quedarse en aquel referendo cree que «se houbera outro, aínda votaría por quedar» aunque tiene sus reticencias con la UE, como las políticas que se han llevado a cabo con Grecia. ¿Le afecta como doctorando? Puede. Si hasta ahora en muchas becas su solicitud era igual que la de otro español, quizá cambie. Eso sí, cree que «non lles convén a España nin a Reino Unido poñerllo difícil aos inmigrantes».

Alexandre Blanco. Erasmus: «Creo que é algo moi mediático, unha sociedade polarizada»

«A min paréceme parecido ao que acontece con Cataluña en España. Creo que é algo máis mediático. Sei que ten implicacións máis complexas, pero é unha sociedade polarizada, sen máis». Eso sí, Alexandre Blanco (Pontevedra, 1997) reconoce con una carcajada que sí «están de turra constantemente». Estudiante de Química en Santiago, está de erasmus en la Universidad de Leicester. «Nada». Cuando escogió la plaza, desde la universidad no hicieron ningún comentario sobre si podría haber algún cambio con respecto al brexit. «Se foran saír o 29 de marzo, como ía ser nun principio, eu podería seguir aquí cos meus estudos. Outra cousa sería se quixera irme o ano que vén». Es cierto. El Reino Unido no es uno de los grandes destinos erasmus, Pero sí hay mucha gente que se va allí para aprender inglés. ¿Hay una barrera cultural? A veces. Y con el brexit habrá menos multiculturalidad. «Pero é un problema de antes, porque hai esa fachada de multiculturalidade e logo non é tanto», explica. 

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