La investigadora gallega Marisol Soengas, premio Carmen y Severo Ochoa

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

GALLEGAS QUE ROMPEN TECHOS

Amparo Garrido

Referente mundial en la investigación del melanoma, recibe el galardón por el impacto de sus trabajos «sobre los pacientes afectados por estos tumores»

16 nov 2021 . Actualizado a las 16:17 h.

Pocas investigadoras españolas han recibido el reconocimiento nacional e internacional que ha obtenido la gallega Marisol Soengas (Agolada-Pontevedra, 1968). Pero a su extenso currículo de galardones se une ahora uno que le hace especial ilusión: el Premio Carmen y Severo Ochoa de Investigación en Biología Molecular 2021, que se acaba de fallar en su 26 edición y que recibirá el próximo lunes en la Real Academia Nacional de Medicina de Madrid.

Soengas ha obtenido el reconocimiento por «sus estudios sobre el melanoma y su impacto sobre los pacientes afectados por estos tumores», según informa Amparo Garrido. «No me lo esperaba, pero me hace una particular ilusión. Estoy muy contenta», admite desde el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO), donde dirige el grupo de Melanoma, institución a la que llegó después de 10 años de trabajo en Estados Unidos, y donde se ha labrado una carrera científica que la ha convertido en una auténtica referente mundial en la investigación del cáncer de piel más temido.

Y, pese a su fructífera trayectoria, sigue manteniendo el mismo entusiasmo para lograr el objetivo que ha perseguido durante toda su profesión: «entender mejor el origen del melanoma para poder realizar un mejor diagnóstico y tratamiento de los pacientes».

El nuevo premio le agrada especialmente por varios motivos. El primero, porque parte de la Fundación Carmen y Severo Ochoa, la institución creada por el premio Nobel español y su mujer para, entre otros objetivos, reconocer a los mejores investigadores en biología molecular, campo de la que Soengas es especialista. Y, segundo, porque hasta el momento «se ha otorgado a muy pocas mujeres». Soengas, de hecho, también destaca por su activismo en la consecución de la plena igualdad de género en ciencia, otra carrera aún llena de obstáculos en la que reconoce que «en estos años se han conseguido cosas importantes, pero aún queda por hacer. Hay que pelear». Y la científica gallega no es de las que se rinde fácilmente.

Como tampoco lo ha hecho ante los obstáculos propios de la investigación. Su perseverancia es la que ha llevado a su laboratorio, entre muchos logros, a identificar las señas de identidad o el código de barras del melanoma y que es lo que lo distingue particularmente de más de 25 tipos de cáncer. Su grupo también ha desarrollado modelos animales que permiten visualizar el desarrollo del melanoma desde fases muy tempranas y ha encontrado nuevos mecanismos de inmunorresistencia. Fruto de este trabajo accedió el pasado año al programa Advanced Grant del Consejo Europeo de Investigación, que suele otorgarse a científicos europeos de élite que abren nuevas vías en la frontera del conocimiento.