Beatriz González López-Valcárcel: «Los políticos abrazan al científico con el abrazo del oso, te asfixian»

Esta viguesa es una de las grandes expertas en Economía de la Salud y asesora del Ministerio de Ciencia. «Me preocupa la invasión de turistas a las zonas rurales»


vigo / la voz

Acaba de comparecer en la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica del Congreso de los Diputados pidiendo refuerzos para la atención primaria. Ahora concreta más: «Es necesario que la máquina esté bien engrasada para que la información fluya y llegue a Vigilancia Epidemiológica. Y que desde el pueblo más remoto de Galicia se puedan detectar y aislar rápidamente los casos que puedan aparecer». Para esta experta en economía de la salud, el control de nuevas olas está en que la atención primaria esté suficientemente preparada, con profesionales bien formados en la enfermedad y suficientes test. «Me preocupan las zonas rurales, han estado tranquilas y en ellas vive mucha población mayor. Me preocupa que la invasión de turistas, aunque sean nacionales, provoque brotes».

Beatriz González López-Valcárcel se inició en la economía de la salud en Vigo, donde nació, y lo continuó en la Universidad de Santiago donde se licenció en Económicas. Ahora es catedrática en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, aunque su ejercicio está muy vinculado a la península porque asesora al Ministerio de Ciencia e Innovación. ¿Los políticos escuchan? «Hay de todo. Durante la crisis los científicos hemos estado en un papel de asesoramiento científico aparte de la política, y eso ha sido bueno. A veces hemos dicho que los políticos abrazan a los científicos con el abrazo del oso, te asfixian. Cuando fui a la Comisión sí que percibí que me escuchaban. De ahí a que luego, en los pactos, acabe siendo otra cosa, pues no lo sé...».

No le ha extrañado que EE UU se haga con la mayor parte de las dosis del único medicamento aprobado contra el covid-19, aunque invita a no dramatizar. «El remdesivir no cura el covid-19, únicamente ha demostrado una eficacia relativa en pacientes muy graves, en los que podría acortar el tiempo de hospitalización. La eficacia del remdesivir todavía es incierta, no se sabe si consigue reducir el riesgo de muerte de los pacientes graves. Afortunadamente, al parecer, según el ministro de Sanidad, España tiene dosis suficientes para esos tres meses, que se habían distribuido como uso compasivo para ensayos clínicos». Lo que sí es sorprendente para esta experta es que el laboratorio Gilead haya unificado el coste de este medicamento. «Esto es algo excepcional, nunca había ocurrido que un medicamento tenga el mismo precio para EE UU, Francia o España. Esta empresa tenía mala imagen por los tratamientos de la hepatitis C porque fue la que suministró el antiviral sofosbuvir con un coste disparatado. Es una declaración de Gilead para congraciarse con la humanidad pero es muy importante porque nunca había ocurrido algo así, que una multinacional adopte esta política de precios. Quizás parezca alto, pero comparado con lo que podía haber sido, no es un coste tan alto». En el horizonte está la negociación de la vacuna que consiga acabar con la «nueva normalidad», esta economista confía en que Europa se alíe para conseguir que se venda a un precio razonable.

Con su madre y tres hermanos, en la esquina de la calle Colón y Urzaiz. Beatriz es la de la derecha, la de trenzas
Con su madre y tres hermanos, en la esquina de la calle Colón y Urzaiz. Beatriz es la de la derecha, la de trenzas

Ahora queda otra recuperación, la económica. No hay vacuna ni medicamento contra la previsión de caída del PIB más de un 10% este año. «Es como si la economía fuera un paciente en coma inducido, ahora está respirando con un respirador que son los ERTE o los créditos ICO. Todavía seguimos con respirador. ¿Qué va a pasar con el tejido productivo cuando no haya ayudas? Pues que muchos sectores se habrán muerto. Habrá que hacer resurgir a sectores enteros de forma local», concluye. Cree que esta crisis será peor que la del 2008.

Ya tiene billetes para volar a Galicia este verano desde su residencia en Gran Canaria. Beatriz González estará en A Guarda el 24 de julio para disfrutar las vacaciones en su tierra, algo que repite en Navidad, Semana Santa y verano. Junto a sus hermanos, veranea en la casa de su padre en esta localidad. «Mi madre era muy viguesa, cuando yo decía que era de A Guarda ella decía que no, que yo era de Vigo».

Nació en la calle Colón, donde su abuelo abrió una de las primeras clínicas dentistas de Vigo. «Fue el primer edificio en tener en ascensor de Vigo. Mi abuela y mi abuelo querían que sus hijos estudiasen y todos hicieron carrera en Santiago. Mi madre estudió Ciencias Químicas y Farmacia; mi tía, Farmacia, y tenía la botica en la calle Velázquez Moreno. Mi tío era médico en Vigo». A su familia materna perteneció una fábrica de conservas de pescado en Alcabre. Aunque quizás para muchos sea más reconocible el negocio que fundó su padre, una zapatería en la calle Príncipe llamada Layton que en los años 60 era todo un símbolo de la ciudad.

Con tanto viguismo por sus venas no es de extrañar que uno de sus mayores alegrías profesionales haya sido ingresar en la Real Academia Real Galega de Ciencias, en enero del 2020. «Es de las cosas que más orgullo me han provocado, es un reconocimiento en mi tierra. Uno de los grandes hitos que tengo en mi currículo».

Su canción

«La del pirata cojo» de Joaquín Sabina. «Esta canción es especial para mí porque me da rabia tener solo una vida. Me gustaría tener muchas vidas como la canción del pirata y poder haber estado viviendo en Galicia toda mi vida pero también en Canarias y en EE UU... Y ser todos esos personajes que dice Sabina».

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