Vitoliña, una musa en Francia que nunca regresó a A Coruña

Mila Méndez Otero
mila méndez A CORUÑA / LA VOZ

EUROPA

MARÍA CASARES. Icono del cine y del teatro en Francia. De la calle Panadeiras huyó con su familia, su padre era el expresidente republicano Santiago Casares Quiroga, a Francia. Musa de cineastas y escritores como Camus, es una de las actrices más laureadas del teatro francés. En sus giras por Argentina entró en contacto con galleguistas como Seoane, Blanco Amor o Laxeiro. Allí actuó en recitales en gallego. Casares dijo: «Galicia soy yo. Galicia no soy yo. Pero soy un trozo de Galicia. Y moriré siendo gallega».
MARÍA CASARES. Icono del cine y del teatro en Francia. De la calle Panadeiras huyó con su familia, su padre era el expresidente republicano Santiago Casares Quiroga, a Francia. Musa de cineastas y escritores como Camus, es una de las actrices más laureadas del teatro francés. En sus giras por Argentina entró en contacto con galleguistas como Seoane, Blanco Amor o Laxeiro. Allí actuó en recitales en gallego. Casares dijo: «Galicia soy yo. Galicia no soy yo. Pero soy un trozo de Galicia. Y moriré siendo gallega».

La actriz que da nombre a los Premios María Casares sí aceptó el honor de bautizarlos

09 sep 2021 . Actualizado a las 10:08 h.

«El mundo entero es un teatro / Donde todos, los hombres, las mujeres, son simples actores» escribió en sus memorias, Résidente privilégiée, María Victoria Casares Pérez (A Coruña, 1922 - Charente, Francia, 1996). Hija del expresidente del gobierno de la Segunda República, el coruñés Santiago Casares Quiroga, Vitoliña, como así la llamaban sus vecinos de la Rúa Panadeiras, bautiza desde 1997 los galardones que convoca la Asociación de Actores e Actrices de Galicia, los Premios de Teatro María Casares que hoy se entregan en el Rosalía de Castro y que van por su XXV edición.

Que su nombre resuene sobre el escenario de su ciudad natal cada vez que se entrega una estatuilla tal vez sea el mejor de los homenajes para aquella niña que huyó con 14 años del golpe militar de 1936 y luchó por hacerse un hueco en la escena francesa, a pesar de su marcado acento y de su condición de exiliada. De «bárbara», como la llegaron a tildar, a musa del existencialismo francés. El «finisterre» de Albert Camus acabó conquistando al público galo y al otro lado de los Pirineos se convirtió en un mito. Pero, ¿quién fue María Casares?

«El exilio fue clave en su vocación. Al cruzar la frontera, decidió cambiar de vida, de identidad, de papel… Y empezó a actuar. Sentía la culpabilidad del superviviente. Por eso no quería mirar hacia atrás, sino seguir adelante, actuar, actuar, actuar, todo el tiempo», cuenta Anne Plantagenet, la autora de la biografía que Alba Editorial ha publicado de la actriz, La única María Casares, de cuyo nacimiento se cumplen cien años el próximo 2022.

El escritor Albert Camus, a la izquierda, junto a la actriz gallega María Casares. Conocida en Francia como Maria Casarès, nació en A Coruña en 1922. Su padre, Santiago Casares Quiroga, fue presidente del Gobierno de la Segunda República y su madre, Gloria Pérez, era hija de una cigarrera coruñesa. En 1931 se trasladaron a Madrid por el trabajo como político del padre. En 1936, después del golpe militar, cruzaron la frontera por tren desde los Pirineos
El escritor Albert Camus, a la izquierda, junto a la actriz gallega María Casares. Conocida en Francia como Maria Casarès, nació en A Coruña en 1922. Su padre, Santiago Casares Quiroga, fue presidente del Gobierno de la Segunda República y su madre, Gloria Pérez, era hija de una cigarrera coruñesa. En 1931 se trasladaron a Madrid por el trabajo como político del padre. En 1936, después del golpe militar, cruzaron la frontera por tren desde los Pirineos

Estrella trágica

En Francia triunfó en el cine con clásicos como Les Enfants du paradis, pero donde se hizo leyenda fue sobre las tablas. Recibió entre otros el Premio Nacional de Teatro de Francia en 1990 o la Legión de Honor Francesa. Aquí los méritos llegaron con la democracia. En 1988 le concedieron la Medalla al Mérito de Bellas Artes, en 1984 A Coruña la nombró Filla Predilecta y en 1990 la Xunta le dio la Medalla Castelao, pero no vino a recoger ninguno.

La estrella que prometió no pisar España hasta morir Franco, regresó a Madrid y Barcelona en 1976 para interpretar El adefesio de Rafael Alberti, pero nunca volvió a Galicia, nunca retornó a su domicilio de la Rúa Panadeiras, hoy una casa-museo. «Fue por miedo de sentirse decepcionada, de ver su casa saqueada. Y por orgullo y lealtad a la memoria de su padre, de su familia. El exilio es un viaje sin retorno», explica Plantagenet, que para documentarse se alojó en la casa de campo que la intérprete compró en La Vergne (Charente). «Nunca olvidó su tierra natal, sus raíces. En su vida, esa identidad gallega quedó muy fuerte en ella, aunque fuese exiliada y hablase otro idioma, o por eso. Galicia fue un elemento fijo en una vida muy en movimiento», asegura Anne.