Una coruñesa y un carballés exportan la cultura gallega a Finlandia: «Aquí no hay la precariedad que hemos vivido en España»

Paloma Catalá y Iago Castro participarán este sábado en el Festival Internacional de Flauta de Tampere con un espectáculo inspirado en historias de los emigrantes autóctonos


a coruña

Este sábado, 24 de abril, Paloma Catalá Parga (1985) y Iago Castro Pérez (1985) llevarán la cultura gallega al Festival Internacional de Flauta de Tampere, en Finlandia. Ambos residen en el país nórdico desde hace más de año y medio y esta actuación se comenzó a gestar a finales del 2020. «Cuando fundamos Ruska Dúo, en marzo del 2020, teníamos en otoño de ese año un concierto dentro del FestIBAL de cultura Iberoamericana promovido por la embajada Española en Helsinki. Entonces se nos ocurrió hacer un programa en el que mostrar que en nuestro país hay distintas culturas. Los finlandeses son grandes amantes de la cultura española pero lamentablemente solamente conocen lo que España vende como cultura española, que es básicamente la andaluza. Así que nos pareció una gran oportunidad para descubrirles nuevas realidades. Así nació Hay un gallego en la luna, donde hacemos un repaso a las distintas emigraciones del pueblo gallego, desde la conquista de Irlanda por los Milesianos hasta la oleada de emigración post crisis del 2011. Todo ello bañado con músicas libres de derechos de índole clásica pero de raíz gallega: Veiga, Baldomir, Canuto Berea...», explica Catalá.

Lo que no se esperaban era que iban a conquistar en ese concierto a Beatriz Macías, flautista y soprano mexicana afincada en Tampere. «Le gustó lo que oyó y decidió apostar por nuestro programa para el Festival de Flauta del que ella es directora artística. Con ella y los profesionales que forman parte del equipo de producción del festival escogimos desarrollar más la historia y así hacer un programa para niños y niñas. Además, yo -por Paloma- creé una serie de vídeos con imágenes de Galicia y los personajes de la historia que acompañarán la narración de la historia que hará Veera Degerholm, que es la presentadora del programa infantil más popular de Finlandia, Pikku Kakkonen». El evento, además, podrá seguirse en cualquier parte del mundo al retransmitirse en streaming.

«Sentíamos que criábamos a contracorriente, y veíamos cosas en la sociedad que nos rodea que afectaban negativamente en el desarrollo de Noreia»

Esta flautista coruñesa y este chelista carballés iniciaron su aventura en el extranjero, principalmente, por dos motivos: «Tenemos una hija que nació en el 2015 y estaba próxima su escolarización obligatoria. Nunca fue a la guardería y no la escolarizamos con tres años porque siempre hemos buscado mucha información antes de tomar cualquier decisión y esto nos llevó a concluir que no era necesario para su desarrollo. Así que nos pusimos a buscar opciones, especialmente para escolarizarla a partir de los seis años. Los proyectos de escuela que nos gustaban en España son de un coste muy elevado, ya que no están dentro del Sistema Público de Educación. Además de eso, sentíamos que criábamos a contracorriente, y veíamos cosas en la sociedad que nos rodea que afectaban negativamente en el desarrollo de Noreia. Pongo un ejemplo, mi hija con cuatro años decidió que quería cortarse el pelo porque no quería que más gente se lo tocara sin su consentimiento... cómo de culpable se puede sentir una niña de esa edad de algo que no es responsabilidad suya para renunciar a su pelo, que hasta el momento era de su agrado. Lo que es peor es que, cuando a los ojos de la sociedad tenía más pinta de niño que de niña, la mayoría de los comentarios y toqueteos, cesaron» sostiene Catalá. La otra razón de peso, añade, es la que tiene que ver con el crecimiento personal y profesional de ambos. «Como docentes en el ámbito de la educación musical, nos hemos dado cuenta de que tenemos otra visión de cómo debería ser esta. Eso nos provoca mucha frustración en el día a día en nuestro trabajo, donde tanto el currículo de las asignaturas como compañeros y jefes nos impulsan a enseñar de una manera de la que no estamos de acuerdo a nivel ético. Y además, cuando muestras tu descontento y argumentas el porqué debería ser de otra manera (muchas veces aludiendo estudios), no importa. Por todo esto, nuestras prioridades como familia y como individuos no encajaban en el entorno social en el que vivíamos».

En la actualidad se encuentran estudiando finlandés en un programa del estado que les subsidia durante uno y tres años para lograr integrarse. «El estado te enseña el idioma durante 12 meses, te ayuda a la convalidación de títulos y posteriormente te facilita cursar lo necesario para que te dediques a lo que desees dedicarte aquí. El estudio del finlandés requiere dedicación exclusiva, ya que es un idioma bastante complicado, el estado lo sabe, y por eso ayuda», señala Castro. Una formación que compaginan con sus espectáculos musicales de Ruska Dúo. «Es otro mundo. Otra de las razones por las que nos vinimos. En la industria musical aquí no hay la precariedad que hemos vivido en España. Sobretodo porque en cuanto trabajas cuatro meses ya tienes derecho a paro, lo que es una tranquilidad. Hay mucha más movilidad laboral y la gente cambia de trabajo en la búsqueda del crecimiento personal, sin miedo, porque sabe que tiene una red de seguridad, las ayudas sociales del país. Además de esto, aquí la gente está acostumbrada a pagar por asistir a eventos. No hay mucho gratis, y están acostumbrados a invertir en esto. Son conscientes de que si no pagan... los artistas no viven», resalta Paloma.

«Cambié a una empresa que limpiaba casas y me pagaban más la hora que cuando trabajaba en el conservatorio»

Sin embargo, el camino por conseguir vivir de lo suyo no es cosa de un día. «Mi primer empleo en Finlandia fue de camarera de piso en un hotel de cinco estrellas y cambié a una empresa que limpiaba casas y me pagaban más la hora que cuando trabajaba en el conservatorio. Pero en pleno marzo la demanda de limpiezas cayó en picado porque todo el mundo estaba en casa. Así que estuve sin trabajar 4 semanas», relata Catalá. Entre sus planes a medio plazo, confiesa que está el dominar el idioma nativo y encontrar un empleo en el sector: «Probablemente enseñando flauta en mi caso y chelo en el caso de Iago. Nos encantaría poder vivir de tocar con nuestro grupo, pero sabemos que es un camino largo hasta conseguirlo. También me gustaría hacer un máster que hay en la universidad de aquí para ser líder de profesores. Me gustaría inspirar a otros docentes e investigar nuevas maneras de enseñar música, porque nos estamos perdiendo al 97 % de los que empiezan a estudiar música en un conservatorio (oyentes y consumidores potenciales), que aman la música con siete años... y que acaban odiándola». 

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