«Nos resguardamos en un portal al sentir el seísmo en Zagreb»

A la viveirense Laura Louzao le pilló el terremoto del martes en Croacia en la calle


redacción / La Voz

A Laura Louzao Balsa, una viveriense de 21 años y estudiante de Erasmus, le pilló el peor terremoto que ha vivido Croacia desde 1880 en una de las calles del centro de Zagreb. Cuando comenzó a sentirse el martes el seísmo de magnitud 6,3 en la capital «la gente se asustó mucho, quizás por el recuerdo de la ola de temblores de marzo. Se colapsó todo y las cornisas de algunos edificios antiguos comenzaron a caer», explica la joven.

«La gente comenzó a moverse rápido y a llamar por teléfono a sus familias, a angustiarse y llorar, y nos asustamos», señala Laura, que estaba acompañada por otras tres erasmus españolas con las que comparte piso desde que llegó a finales de septiembre a cursar Márketing y Gestión Comercial en la Universidad de Zagreb.

«No sabíamos cómo reaccionar. Estábamos debajo de unas obras y optamos por resguardarnos en un portal. Un chico de una tienda nos dijo que saliéramos inmediatamente de allí, que era muy peligroso porque era un portal de un edificio antiguo». Le hicieron caso y Laura y sus amigas, María Couto Prada, María José Sánchez Maroto y Rocío Pérez Vaquerizo, se fueron a una calle más despejada.

Una joven croata que las vio un poco pérdidas se acercó a ellas. «Nos preguntó de dónde éramos, y nos comenzó a contar qué hacer en situaciones como esta, comentó que, ante un temblor como este, salgamos a la calle, y que tengamos siempre reservas de comida en casa». «Se nota que desde los terremotos de marzo están muy preparados», afirma Laura Louzao. «Llevamos tres días seguidos de temblores», añade.

El martes, la capital era una ciudad fantasma, estaban todos los establecimientos cerrados. «Hay zonas perimetradas en donde están los edificios más antiguos por riesgo de desprendimientos». Aunque las réplicas continúan -«de madrugada sentimos una de 4,8», comenta-. La tranquilidad volvió el miércoles a las calles de Zagreb, en medio de los preparativos de fin de año, «aunque los croatas celebran más la Nochebuena y la Navidad», apunta Laura. Aunque la capital croata ha sufrido daños, la peor parte se la ha llevado la cercana ciudad de Petrinja, donde ya son siete los muertos: «Nos dicen que allí las cosas están muy mal».

Laura ha optado por no viajar a Viveiro a pasar la Navidad con su familia: «No me compensaba, entre los PCR que había que hacer a la salida y a la llegada, y los vuelos eran muy caros». Cuando llegó a finales de septiembre la pandemia prácticamente no había afectado al país balcánico, «incluso había muchos negacionistas que miraban mal a la gente que llevaba mascarillas». La situación ahora es radicalmente distinta y la segunda ola está golpeando duramente a Croacia, el país con la mayor incidencia de covid-19 en la UE y el segundo lugar en porcentaje de muertos (27 por 100.000 habitantes).

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