«Desde la primera vez que te mudas acumulas cosas que extrañar de cada sitio»

El ourensano Adrián Méndez llegó a los Países Bajos por casualidad en el 2018 y ahora no contempla volver

Adrián, disfrutando de los canales en Ámsterdam
Adrián, disfrutando de los canales en Ámsterdam

Ourense

Dicen que el amor mueve montañas. Después de un Erasmus en Italia y de trabajar en Valencia y en Madrid durante años, lo de estar fuera de su casa Adrián Méndez lo tenía controlado. Por eso cuando la que en aquel momento era su novia le dijo que la trasladaban a Ámsterdam, este ourensano no lo dudó y se lanzó a la aventura. «Me apetecía experimentar una vez más», recuerda. Fue en el 2018 y allí sigue, aunque ahora sin ella. Adrián se describe como un «argallante», siempre dispuesto a explorar lo desconocido: «No me llegan las horas en el día. Me encanta todo lo que tiene que ver con la tecnología y con trabajar con las manos».

-¿Cómo es su día a día?

-Ahora mismo trabajo en productos digitales, mayoritariamente software. Desde la perspectiva de negocio y estrategia, hasta la puesta en producción. Concretamente trabajo en un proyecto de innovación ligado a la rama de ciclismo, Join Sports, que une el conocimiento sobre el entrenamiento profesional con un buen software para brindarle al ciclista aficionado una aplicación en su móvil con la que preparar salidas, explorar rutas cercanas, conocer gente que comparte la afición, tener entrenamientos personalizados y compartir experiencias y fotos después de la salida. En mi tiempo libre, soy yo el que disfruta de andar en bici. También practico kayak en los canales, consumo la amplia oferta cultural de esta ciudad y aprecio su vida tranquila.

-¿Qué es lo que más le gusta de esta nueva experiencia fuera?

-Ámsterdam ha superado mis expectativas, la verdad. Existen muchos incentivos para el empleo cualificado y el emprendimiento. La calidad de vida y la conciliación laboral es increíble.

Se me atraganta un poco el idioma, neerlandés, y el clima, aunque Ourense no es mucho mejor, y también que no haya nada de montaña. Creo que lo mejor de la experiencia es poder dedicarme profesionalmente a algo que me apasiona, conocer gente de sitios diferentes y vivir en una capital europea pero con vida de barrio, en la que te pones en diez minutos en cualquier punto de la ciudad.

-¿Y de su ciudad de acogida?

-Que es muy diversa, y un poco caótica, pero al mismo tiempo muy acogedora. Conoces a tus vecinos, cenas con ellos y puedes hacer mucha vida en la calle sin que a nadie le resulte extraño. Incluso en verano es muy frecuente bajar a la acera con una silla, un libro y un vino sin que nadie te observe como un extraterrestre. También que a los holandeses les encantan las normas, que sean claras y fáciles de respetar. No conciben saltárselas sin razón alguna. La picaresca está muy mal vista, cosa que me encanta, ya que parece que en España ser un tramposo se premia.

-Pero extraña Ourense...

-Claro, desde la primera vez que te mudas vas acumulando cosas, costumbres y personas a las que extrañar de cada sitio por el que has pasado. Hay momentos en los que piensas que no eres de ningún sitio. La realidad es que eres de donde has vivido y por fortuna puedes escoger lo que más te gusta de cada lugar, menos las montañas, que eso ahora sí que me queda lejos. Echo de menos a mi familia y amigos, pero he acabado asumiendo que si quiero un futuro próspero, hoy por hoy, Ourense no es una opción.

-¿Diría que Ámsterdam le ha conquistado o ya planea mudarse?

-La gente que somos de fuera siempre tenemos ese plan B de volvernos a casa en algún momento. La verdad es que por ahora estoy muy contento aquí y no pondero volver a Galicia, al menos a corto plazo. Lo de mudarse a otro país más alejado ya no me lo planteo, pero la vida da muchas vueltas y nunca se sabe.

-¿Qué cree que un visitante no debería perderse de allí?

-El NSDM, un antiguo astillero reconvertido en espacio cultural con talleres de artesanía. Además permite disfrutar de un viaje en ferri gratuito desde la Estación Central. El molino Brouwerij’t IJ, que es una fábrica de cerveza con muchos secretos en su interior. Para comer, el Foodhallen, un mercado en la zona de Kinkerstraat donde puedes pedir muchos tipos de comida distintos a la vez. Mi pueblo favorito de la zona es Monnickendam. Siempre que puedo me escapo en bici hasta allí. Tiene unas trufas de chocolate que son un pecado y una mini-esclusa que se turnan sus habitantes para hacerla funcionar. Si les preguntas, te cuentan la historia del pueblo. También recomendaría un paseo por Rivierenbuurt y recorrer el Amstel hasta Oudekerk en bici. Mi barrio actual, De Pipj y, sin duda, echar un vistazo en las tiendas de segunda mano, hay verdaderas joyas

Trayectoria vital

De corazón viajero. Nació en Ourense un día antes del Fin de Año de 1987. Estudió en Franciscanas, Economía en Santiago y luego hizo un Máster en Negocios Digitales. Su primera mudanza fue a Valencia, para trabajar en la empresa Apple. Después llegó Madrid, donde terminó saltando al mundo del producto digital y de la innovación empresarial. Allí participó en un proyecto ligado al tenis y al pádel, Playtomic. En Ámsterdam incluso se ha lanzado a hacer varias colaboraciones como docente.

Vivir en Ámsterdam. La capital de los Países Bajos es conocida por su gran patrimonio artístico y su elaborado sistema de canales. Uno de sus grandes atractivos turísticos es el Barrio Rojo, por los escaparates en los que se exhiben las prostitutas y por los «coffee shops», donde es posible comprar y fumar marihuana. El consumo de esta sustancia y la prostitución son legales en este país.

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