«Me interesa conocer nuevos países y personas con una forma de vivir distinta»

Nathaly Carolina González se fue a Irlanda en el 2015 y ahora trabaja en la sede europea de Apple en Cork


ourense

La ourensana Nathaly Carolina González verdaderamente nació en Caracas (Venezuela) el 23 de noviembre de 1993. Puede que ya desde bebé tuviese intrínseco ese afán trotamundos que la impulsa a recorrer nuevos lugares, tal y como ella misma afirma. El caso es que con tan solo dos añitos ya vivía en Ourense. Desde entonces ha residido en ciudades muy diferentes hasta llegar a la ciudad irlandesa de Cork, donde ahora reside, casi por casualidad.

-¿Por qué escogió este destino?

-No lo escogí. Me vine para Irlanda en el 2015 porque me surgió una oportunidad laboral, era lo único que necesitaba para irme de España. Quería seguir practicando inglés así que no tuve ni que pensármelo cuando me apareció un empleo en Dublín. Allí estuve algo más de medio año, y en el 2016 me mudé a Cork.

-¿Dónde encontró la motivación para dar el paso de irse?

-Creo que fue durante mi Erasmus en Polonia. Cada vez me empecé a interesar más en conocer países, culturas y personas con una forma de vivir distinta.

-Y terminó trabajando para un gigante como Apple...

-Sí, tiene su sede europea aquí en Cork. Mi puesto es Channel Support Advisor, no sé muy bien como se traduciría, la verdad -bromea-. Mi trabajo consiste en hacer de enlace entre la empresa y todas las tiendas autorizadas para reventa y servicio de productos de Apple.

-¿Qué destacaría como lo mejor de esta experiencia?

-Me encanta vivir en un lugar donde hay gente de todos los rincones del mundo, como pasa aquí. Me parece que es una experiencia muy enriquecedora. De momento, a pesar de las quejas que pueda tener sobre el clima, todo va mucho mejor de lo que pensaba. Cuando llegué, como la mayoría de la gente, pensé que solo me quedaría unos meses, pero, ya ves, al final no ha sido así.

-Precisamente el clima, lluvioso y húmedo, lo tiene en común con Galicia. ¿En qué se diferencia Cork de su tierra?

-Lo más diferente son los horarios, la comida y que muchos de los festivos sean asignados automáticamente el primer lunes de un mes sin tener una celebración en concreto. Lo que más me gusta es que prácticamente no existe la jornada partida, creo que así se le saca mucho más rendimiento a los días y facilita mucho el hecho de poder dedicar tiempo a otras cosas que no sean el trabajo. Lo que más me cuesta quizás sea el ritmo de vida en sí, que mientras que en España a las diez de la noche mucha gente todavía está cenando, aquí muchos ya llevan como cuatro horas de fiesta.

-El idioma lo llevaba controlado.

-La verdad es que gracias a mis padres el inglés nunca fue un problema. Siempre tuvieron en mente que quizás algún día nos haría falta, a mí y a mi hermano, y se lo agradezco muchísimo. Sin embargo, conozco a personas que han venido sin saber casi hablar el idioma y poco a poco han ido aprendiéndolo. Los irlandeses, por lo general, son muy acogedores y siempre están dispuestos a ayudar, a pesar de cualquier barrera cultural o lingüística que pueda haber.

-Aún así, ¿no tiene un poco de morriña ourensana?

-La mayor morriña es hacia a las personas que quiero. Extraño a mi familia y a mis amigos. Hay veces que es duro no poder estar allí con ellos o al menos verles más a menudo.

-¿Se quedará en Cork o ya tiene próximo destino?

-Me encantaría poder seguir viajando y viviendo en otros países diferentes. De todos modos, ahora mismo Irlanda se ha convertido en mi hogar y también estoy muy contenta con mi trabajo aquí. La opción más improbable en este momento sería la de volver a España definitivamente, pero nunca se sabe.

-De ese nuevo hogar, ¿qué recomendaría no dejar de visitar?

-Toda esta región es increíble. Está repleta de paisajes y de naturaleza fascinantes. Recomendaría desde las rutas de montaña del Parque Nacional de Killarney, a las vistas de la costa siguiendo el Wild Atlantic Way, o los pueblos costeros como Kinsale o Youghal, por poner algún ejemplo.

Trayectoria vital

De corazón viajero. Nació en Venezuela en 1993, aunque su familia se trasladó a Ourense cuando ella solo tenía dos años. Estudió el grado de Traducción e Interpretación en Vigo, desde donde aprovechaba cualquier oportunidad para viajar a lugares nuevos. Tanto que decidió solicitar una beca Erasmus. Se la concedieron y así pasó un curso en Polonia. Allí se dio cuenta de que algo en su interior le pedía seguir moviéndose por el mundo y no dudó en buscar trabajo fuera. Así acabó en Irlanda.

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