«Ámsterdam es multicultural y tiene mucho potencial aún por desarrollar»

Álvaro González trabaja para una multinacional que opera en el mercado bursátil


ourense / la voz

A Álvaro González Fernández (Ourense, 1994) no le costó mucho decidirse a hacer las maletas y probar suerte en el mercado laboral de la diáspora. Tras estudiar Administración y Dirección de Empresas en el campus de Ourense y una corta experiencia laboral en Galicia se fue a Varsovia y desde allí le surgió la posibilidad de mudarse a Ámsterdam, donde trabaja como bróker para una multinacional. «Sentí la necesidad de descubrir nuevos horizontes y trabajar en otro país. Por eso no me costó mucho decidirme, porque era un progreso dentro de mi carrera profesional y porque los Países Bajos, y concretamente la ciudad de Ámsterdam, es uno de los lugares con mejor calidad de vida. Es una ciudad preciosa, multicultural y aún con mucho potencial de desarrollo», explica.

Su integración a la ciudad y a su entorno laboral, según detalla, no fue complicada. Ayudó el hecho de que la mayoría de los neerlandeses sean bilingües y dominen el inglés. «De primeras no son tan extrovertidos como nosotros, pero en cuanto los tratas un poco enseguida se abren. Son buena gente, y muy trabajadora, aprendo mucho de ellos». Un poco más difícil para este joven ourensano fue adaptarse a los horarios de los Países Bajos: «Lo de comer a las doce del mediodía se me hizo un poco raro hasta que me adapté. También es muy propio de ellos usar la bicicleta para ir a todos lados. Reconozco que me cuesta coger la bici a las ocho de la mañana todos los días, pero mi forma física lo va notando».

Sobre la forma de ser de los neerlandeses, Álvaro González detalla: «Son muy directos y honestos. No tienen reparo en decir lo que piensan sin ningún tipo de filtro. Y también es destacable que no les gusta presumir ni hacer ostentación».

A nivel laboral, Álvaro está muy satisfecho con su puesto de bróker en el departamento de operaciones de una compañía multinacional. Trabaja en la intermediación de todo tipo de productos financieros en los principales mercados bursátiles del mundo, por lo que entre sus planes a corto plazo no se encuentra el de regresar: «De momento, no me lo planteo. Posiblemente, con el tiempo regrese si se dan las circunstancias adecuadas. En mi sector, como en todos, hay que estar donde existan oportunidades laborales, y en el mío solo se encuentran en grandes ciudades».

¿Y la gastronomía? Álvaro González explica: «Diría que es muy básica, nada tiene que ver con la española». Eso hace que, precisamente, la comida sea una de las cosas que más extraña en su experiencia en la diáspora: «Un buen pulpo a la gallega se echa de menos... ». Aunque Álvaro González reconoce que la colonia española en Ámsterdam es elevada, asegura que hasta el momento no se ha relacionado mucho con ella. «Estoy aprovechando la gran multiculturalidad que existe para enriquecerme socialmente y quizás eso es lo que más me gusta de esta ciudad, que es muy abierta socialmente y no entiende de fronteras ni de ideales», argumenta.

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