Un arousano en el infierno griego

Luis Gabín está de Erasmus en el Panathinaikos y vivió en directo la suspensión del duelo ante el Olympiakos


vilagarcía / la voz

El miércoles sucedió en Atenas algo inaudito. Se enfrentaban el Panathinaikos y el Olympiakos en una de la semifinales de Copa y este último equipo decidió que no jugaría la segunda parte en protesta por el arbitraje que estaba recibiendo en la abarrotada cancha del conjunto rival. Tan pronto como se informó de la circunstancia por la megafonía del pabellón, los aficionados locales estallaron en júbilo y encendieron no menos de una docena de bengalas que llenaron de humo la instalación.

Allí estaba un vilagarciano. Luis Gabín está de Erasmus trabajando con el Panathinaikos tras haber realizado el ciclo superior de baloncesto en el IES Bouza Brey de Vilagarcía. «Me daba un poco de vergüenza. Yo pensaba que íbamos a ver veinte minutos menos del partido y ellos lo estaban celebrando a lo grande», explica. El vilagarciano reconoce que es probable que en el Olympiakos tuvieran razones para su enfado por el arbitraje. «A los veinte segundos uno de sus mejores jugadores ya tenía dos faltas y en la segunda posesión estaban en bonus», recuerda.

No hubo mayores problemas tras el anuncio. Entre otras cosas, porque no se venden entradas a los aficionados del equipo rival. Algo importante en un pabellón en el que el jueves había, según los cálculos de un Luis que se encontró con que su asiento habitual estaba ocupado, alrededor de dos mil personas más del aforo de la instalación.

Luis llegó a Atenas en el mes de septiembre. El Panathinaikos es uno de los grandes clubes de Europa, pero en Grecia está prohibido que los clubes tengan jugadores extranjeros en sus categorías inferiores y, por ejemplo, no hay viviendas específicas para casos como el del vilagarciano, que ha acabado alquilando un piso. Colabora con un equipo infantil y otro cadete y a estas alturas ya sabe qué entrenadores del club son más receptivos a darle bola durante las sesiones.

Una de las circunstancias que más ha sorprendido, quizás, a Luis en su experiencia griega es el dominio que los chavales tienen del inglés. «En el equipo cadete con el que colaboro puedo dirigirme a ellos en inglés sin ningún problema, tienen un nivel muy alto». Más sorprendente aún es lo que sucede con los niños del otro conjunto con el que tiene contacto el técnico vilagarciano. Rapaces nacidos en el 2009, es decir la mayoría de ellos todavía con los diez años sin cumplir, y de los que «seis o siete lo hablan sin problemas y los demás lo entienden aunque no se desenvuelvan en él con soltura».

Lo suyo con el griego va más despacio. «Domino palabras sueltas, sobre todo de términos que utilizo en los entrenamientos, pero soy incapaz de construir una frase entera». Tiempo tendrá todavía para aprender un poco más porque estará en Grecia hasta el 15 de junio.

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