La demanda de estudios en el Reino Unido bajará un 80 % por el «brexit»

El precio de la matrícula y la incertidumbre desanima a los alumnos gallegos

Un grupo de alumnos gallegos fotografiándose en los alrededores del London Eye, en la capital británica
Un grupo de alumnos gallegos fotografiándose en los alrededores del London Eye, en la capital británica

santiago / la voz

Hasta un 80 % podrían bajar los viajes de estudios de los alumnos gallegos al Reino Unido el próximo año, ya sea para cursar allí la carrera, para hacer un máster o para compatibilizar la formación con la búsqueda de trabajo. «Algunas matrículas tuvimos que desviarlas a otros países, porque muchos se echaron atrás». Quien lo dice es Pablo Fernández, asesor universitario y responsable de desarrollo de negocio en Connectors Plus, una agencia que se pone al servicio de los gallegos que estudian fuera y que, desde el año 2014, gestionó los viajes de estudios de mil estudiantes.

El brexit tiene la culpa de una fuerte caída que pone incluso en riesgo la viabilidad de algunas universidades británicas, que tenían un 30 % de alumnos extranjeros. Sus responsables -en su mayoría contrarios a la salida de la Unión Europea- se afanan por firmar convenios bilaterales con los países que pertenecen al espacio común y por mantener el precio de las matrículas, pero es difícil, porque antes las subvencionaba el Gobierno británico y ahora, los alumnos extranjeros tienen que hacer frente a un coste que va de las 9.000 a las 20.000 libras.

Destinos más atractivos

Reino Unido dejó de ser un destino atractivo, y no solo por la incertidumbre, sino también por la economía. De esa situación sacan provecho otros países seguros, con calidad de vida y con muy buen nivel educativo. Connectors Plus trabaja con más de 150 universidades en Reino Unido, Finlandia, Alemania, Hungría, República Checa y los tres países que ahora están de moda: Canadá, Holanda y Dinamarca. «Para Canadá hace falta un visado, como ahora para el Reino Unido, pero eso no es más que un trámite. Las carreras de tres años están financiadas y tiene muchas opciones de trabajo y oportunidades para quedarse», asegura Pablo Fernández. «En cuanto a Dinamarca, es el país más seguro del mundo, y la universidad es gratuita».

Los vuelos directos desde Galicia o desde Oporto, en el caso de Canadá, y la posibilidad de manejarse con el inglés hacen de estos países destinos muy apetecibles no solo para estudiar, sino también para buscar un trabajo, para una estancia de estudios con la familia o para un gap year, un año sabático, aunque al asesor de esta agencia con sede en Vigo no le gusta ese término: «Muchos chicos llegan a los 18 años, tienen que decidir su futuro y no saben lo que quieren hacer. Nosotros les ofrecemos estancias de un año en Cambridge, en Dublín o en Canadá. Por las mañanas van a clases de inglés y por las tardes trabajan, hacen voluntariado, reciben orientación universitaria y van pensando en lo que quieren hacer. No es un año sabático».

Si bien el programa más extendido para formarse en el extranjero es el Erasmus, estas otras modalidades -en algunos casos la posibilidad de estudiar toda la carrera fuera- refuerzan el currículo de los alumnos gallegos a los que, cuando vuelven, «se les abren de par en par las puertas de las empresas españolas, que valoran esos perfiles». Además, apañárselas solos lejos de sus familias y en contacto con otras culturas refuerza su madurez.

La pandemia

Al contrario de lo que ocurre con el brexit, la pandemia no provocó una caída de matrícula en el extranjero. Los alumnos no renunciaron a sus estancias y las universidades, con clases presenciales o a distancia, se adaptaron a las necesidades de cada cual.

Cambios a la hora de homologar títulos y búsqueda de una alternativa al Erasmus

Aunque Reino Unido seguirá formando parte del Espacio Europeo de Educación Superior, el brexit supondrá cambios. Por ejemplo, podrá seguir solicitándose la homologación o equivalencia en España de los títulos universitarios y no universitarios británicos, pero el procedimiento ya no será el que se aplica a todos los Estados miembros de la UE. A falta de que se suscriba un acuerdo bilateral entre ambos países, a partir del 1 de enero se aplicará el procedimiento para terceros Estados, que puede requerir trámites adicionales, como la apostilla de la Haya, una legalización única cuyo coste ronda los 20 euros.

Además, Reino Unido queda fuera del programa de intercambio Erasmus. Para paliarlo, el Ejecutivo británico pretende tener en marcha para septiembre el proyecto Turing, un programa sustitutivo al que dedicará una inversión de 110 millones de euros y en el que aspiran a que puedan participar unos 35.000 estudiantes, cifra similar a la del Erasmus.

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