Álex Segura: «En Texas me sacaron un arma por mi acento»

Suso Varela Pérez
suso varela LUGO / LA VOZ

ESTADOS UNIDOS

Christine Lagarde, actual directora del Banco Central Europeo y exdirectorada del FMI, saluda a Álex Segura
Christine Lagarde, actual directora del Banco Central Europeo y exdirectorada del FMI, saluda a Álex Segura

El Fondo Monetario Internacional eligió a este lucense, que preside la junta de corresponsales de Los Ángeles, como mejor comunicador joven del mundo

28 feb 2021 . Actualizado a las 18:36 h.

Álex Segura Lozano (Barcelona, 1993) es un catalán de nacimiento pero con fuertes raíces lucenses, en Láncara, y gallegas. Es corresponsal de la Agencia Efe en Los Ángeles. El pasado verano fue elegido presidente de la junta de corresponsales de la ciudad angelina y ya forma parte de la junta directiva de corresponsables en Estados Unidos. Segura, además, está viviendo un buen año, ya que en diciembre recibió el premio de mejores jóvenes comunicadores de información económica del mundo, que promueve el Fondo Monetario Internacional (FMI).

—¿Nos podría explicar cuál es su vinculación con Galicia?

—Mi conexión con Galicia viene a través de la familia de mi abuela materna Sara, que nació en Bande (Ourense) y creció en la aldea de Ariz, en el municipio de Láncara; y de mi cuñado, que es ahora ya un hermano, David, de Culleredo. Por A o por B, Galicia ha sido siempre una comunidad cercana a mi corazón y estoy orgulloso de tener raíces de una tierra tan bonita como la gallega.

—Viene a menudo por Galicia, Lugo, Láncara... ¿Qué es lo que más le gusta? ¿Qué recuerdos tiene?

—Sigo teniendo familia por parte de mi madre en Lugo y en Láncara, con primos y tíos suyos. Me cuentan que a mi madre, Gloria, que en paz descanse, le encantaba ir a pasear hasta el río Neira, que es el que pasa por Ariz y uno de los dos que pasa por A Pobra de San Xiao. Le gustaba mucho el contraste de la paz que se respiraba ahí comparado con vivir en el centro de Barcelona, donde vivimos toda mi infancia y adolescencia. El fallecimiento de mis abuelos y mi madre cuando era todavía un niño hizo que perdiera un poco la conexión con la parte de mi familia que está en Galicia, pero siempre me sentiré conectado con ellos. Más adelante, mi hermana mayor, Laura, se casó con David en un bonito pazo en Neda, en la Ría de Ferrol. Ahora también tengo familia en A Coruña y voy a visitar siempre que puedo para engordar tres kilos por día. (ríe).

—Ejerce de gallego en el exterior. ¿Qué sensación tiene cuando se encuentra con algún gallego en Estados Unidos?

—Llevo en el extranjero cinco años: he vivido en Londres, Austin (Texas), Washington D.C., y ahora al sur de Los Ángeles. En todo este tiempo me he encontrado con bastantes gallegos y mi reacción siempre es la misma: «¡Parte de mi familia es gallega también!». Soy curioso por defecto y me gusta saber de qué lugares concretos son y compartir la historia de mi familia. Al final, terminamos charlando siempre de lo que extrañamos la comida gallega y del Dépor o del Celta. Conversaciones bastante básicas. (ríe)

—Por sus orígenes, tanto gallegos, como catalanes, supongo que vive con más sensibilidad cualquier ataque a la inmigración que se puedan hacer desde ciertos sectores conservadores norteamericanos.