«Street art» gallego en Brooklyn

La viguesa Vanesa Álvarez pinta un mural callejero con el que homenajea a la ciudad y anima a resistir los embates de la pandemia


Nueva York

Son las once de la mañana del día de Nochebuena en las calles de Brooklyn (Nueva York), la artista gallega Vanesa Álvarez apura los últimos trazos de su mural callejero entre el ir y venir de gente entregada a las compras de última hora. «Me apasiona mi trabajo, soy feliz pintando, es lo mejor de este día, hace que se me olviden las penas», dice pincel en mano con una sonrisa. Los dieciséis grados de temperatura han dado una tregua a esta viguesa que, como muchos otros gallegos, no han podido pasar las Navidades en familia. A pesar de los contratiempos de este 2020, Álvarez acaba el año haciendo realidad el sueño de dejar una de sus obras en las paredes de la ciudad que inventó el arte callejero. «Nos abrazaremos de nuevo», es el mensaje del mural, en el que una pareja se abraza rodeados de plantas que parecen trepar la pared.

«Somos de los que nos quedamos, de los que aguantamos y queremos seguir impulsando el barrio»

Álvarez lleva dos años en la ciudad de los rascacielos con una residencia artística para la fundación americana Project Art y da clases de muralismo en el Bronx para la organización sin ánimo de lucro Leap. Combinaba estas dos actividades con la organización de eventos en el Club de Poesía del Bowery y en La Nacional en Little Spain, junto a su compañero, el poeta Marcos de la Fuente, cuando en marzo Nueva York echó el cierre para convertirse en el epicentro de la pandemia. «Somos de los que nos quedamos, de los que aguantamos y queremos seguir impulsando el barrio», cuenta. Muchos neoyorquinos huyeron a la vista de la que se avecinaba, otros lo han hecho ante la amenaza del invierno, pero los que resisten han conseguido impulsar un carácter local sin precedentes. La escena artística post pandemia da signos de los primeros brotes verdes.

Exposición cancelada

Aunque la cuarentena le hizo perder una exposición en una galería de arte en Manhattan y algunos proyectos en el extranjero. Pudo, sin embargo, acabar de ilustrar el libro de la escritora gallega María Reimóndez de título O meu avó e o queixo y hace tres meses dio a luz a su primer hijo. Paseando hace un mes por la Avenida Metropolitan, una de las principales arterias del hipster Williamsburg, se encontró con la inauguración de una nueva galería del colectivo del artistas BobbleHaus. Entró, se mezcló con la gente del espacio y acabaron ofreciéndole que pintara la pared contigua al local. «El neoyorquino es duro, aquí todo el mundo está luchando junto para salir adelante, aguantar el invierno y llegar mejor a la primavera», cuenta. Por eso ha querido dejar a la vista de todos un mensaje de esperanza escrito en grandes letras. Como un homenaje a la ciudad y una llamada de optimismo a los que están lejos para resistir durante los próximos meses. «He querido aprovechar el contexto en el que vivimos», explica Álvarez. El mural desaparecerá del barrio en los próximos meses porque el antiguo edificio donde se sitúa está pendiente de ser demolido para ser reconstruido en modernos apartamentos. La pieza está repleta de motivos de la naturaleza en combinación con el imaginario de la galería que gira en torno a la temática de The Secret Garden (El jardín secreto). Un florecimiento que sirve de metáfora con lo que está sucediendo en la ciudad. Durante el pasado verano, Álvarez pintó también un mural en la nueva terraza exterior del emblemático club La Nacional de Little Spain. Con otros dos de Rosalía de Castro y Castelao que pintó hace dos años en Casa Galicia del barrio de Astoria (Queens), ya van cuatro.

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