Daniel Minimalia: «Me he colado en una fiesta a la que no estaba invitado»

ESTADOS UNIDOS

El ourensano está nominado Grammy Latino al mejor disco instrumental por «Terra»

06 nov 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

El próximo 20 de noviembre, el ourensano Daniel Llorente Rey, artísticamente conocido como Daniel Minimalia, sabrá si ha ganado o no un premio Grammy Latino. Opta a él en la categoría de mejor álbum instrumental por Terra (2020), su último trabajo. No es la primera vez. En el 2017 ya estuvo entre los aspirantes en la misma categoría por Origen (2016). ¿A la segunda irá la vencida o será a la tercera? «Esos dichos están para romperlos -se ríe-. A la segunda va la vencida seguro».

­-Está nominado a mejor disco instrumental, pero hay un tema con voz.

-Con que más de la mitad sea instrumental ya sirve para la categoría. Este es mi cuarto disco y es la primera vez que incluyo voz en un tema. Quería hacer algo diferente. Yo siempre hice letras en los grupos que tuve antes de Minimalia, por lo que no fue nada raro para mí.

­-¿Viene del rock?

-Sí, tuve grupos en la adolescencia, de esos con los que tocabas por unas cervezas. Y todo era rock. Pero gracias a Dios que todo eso quedó oculto, porque éramos bastante malos [risas].

­-¿Siendo de Ourense seguían la estela de Los Suaves?

-Un poco. Eras joven, tenías una guitarra y pensabas en tocar rock, puro y duro. No se te pasaba por la cabeza otra cosa.

­-Y, de pronto, cambio. ¿Qué le llevó a eso?

-Yo soy de la generación de «estudia que llegarás muy lejos». Hice Administración y Dirección de Empresas. Y luego un máster, a la vez que estaba en esos grupos. Pero con la muerte de mis dos abuelos paternos, que murieron en la misma semana, pasó algo. De mi abuelo no me pude despedir. Esa misma noche compuse Adiós, el primer tema netamente instrumental de guitarra española. Sin premeditación. A partir de ahí empecé a tocar en casa varios instrumentos y me planteé hacer algo solo. Cuando reuní temas, me puse el seudónimo de Minimalia, dejé el trabajo en el que estaba y me tiré a la piscina, alquilando salas y teatros. Siendo un proyecto de música instrumental es fácil ver que no fue un camino de rosas. Pero gracias a haber hecho lo que yo quería, sin hacer caso a nadie, me ha servido para colarme en una fiesta en la que no estaba invitado, como el Grammy Latino.