Gallegos en EE.UU.: «Tengo la esperanza de que la mayoría silenciosa hable»

La comunidad emigrante, expectante ante el crispado ambiente electoral

Miguel y Marcos, son dos gallegos en Estados Unidos
Miguel y Marcos, son dos gallegos en Estados Unidos

Nueva York / E. La Voz

Después de casi cuarenta años viviendo en Estados Unidos, Roberto Blanco, natural de Ribeira (A Coruña), asegura que no ha vivido una situación similar a la que atraviesa el país en estos momentos. «Este escándalo, este bandereo por todas partes», comenta este promotor de construcción, residente en Ocean (Nueva Jersey), un municipio de mayoría republicana, donde las banderas a favor de Donald Trump ondean en las puertas de las casas. Fue uno de los millones de estadounidenses que votó por anticipado en las elecciones presidenciales con los dedos cruzados por una victoria del demócrata, Joe Biden. «El espíritu nacional es bastante distinto al de hace cuatro años. Tengo la esperanza de que la mayoría silenciosa hable», dice. El alboroto del que habla se lo atribuye a los republicanos que se autodenominan la «minoría silenciosa», pero que, en realidad, «son bastante ruidosos».

La comunidad gallega en Nueva York no es inmune a la incertidumbre que impregnó la jornada. «Nadie sabe lo qué va a pasar», comentaba por la mañana Marcos de la Fuente, poeta y gestor de eventos culturales, nacido en Vigo. Aún recuerda la inesperada victoria de Donald Trump hace cuatro años cuando todas las encuestas le daban por perdedor. La vio junto a un amigo poeta afroamericano y pudo comprobar el «horror» que supuso para su comunidad.

Por eso, mostraba su preocupación porque una victoria del demócrata Joe Biden, por poco margen, dé lugar a una «pataleta rabieta» del presidente y a los consiguientes disturbios callejeros. «El movimiento Black Lives Matter se va a echar a la calle», advertía. De la Fuente confiaba en que la movilización social contra el presidente que ha llenado las calles del país desde el 2016 se traduzca en un cambio en la Casa Blanca. «Sería una buena noticia para este 2020», ironizaba.

La polarización de la sociedad, junto a los devastadores efectos de la pandemia, ha marcado las elecciones más hostiles de la historia de EE.UU. «La cosa va a estar caliente gane quién gane», añadía.

Un sentimiento de intranquilidad compartido por Miguel, un importador de materiales de construcción, nacido en Vigo, que lleva siete años viviendo en Nueva York. «Está todo muy crispado», comentaba. Tiene su oficina en el barrio del Soho, cuyas tiendas de lujo se bunkerizaron antes de las elecciones, tras los saqueos de la pasada primavera durante las protestas tras la muerte del afroamericano George Floyd. Este vigués no tiene preferencia ni por uno ni por otro candidato. Lo que más le preocupa es la tensión que hay en los medios de comunicación, en la calle y, sobre todo, en las redes sociales. «La gente está metida en la burbuja de los que piensan como ellos», sentencia.

Miriam Velay-Lizancos y su marido y Héctor Gómez, profesores de ingeniería en Indiana.
Miriam Velay-Lizancos y su marido y Héctor Gómez, profesores de ingeniería en Indiana.

Miriam Velay-Lizancos, natural de Fisterra y profesora de Ingeniería en West Lafayette (Indiana), afrontaba la jornada bajo el temor de las consecuencia de la reelección de Trump para la ciencia. «Es un país muy fuerte, con grandes científicos, a ver si puede resistir otros cuatro años», comentaba. Los ataques del presidente al máximo responsable de la gestión de la pandemia, Anthony Fauci, resuenan entre los académicos. «Duele bastante», reconocía Velay, quien no se atrevía a vaticinar qué pasará con la pandemia si continúa en la Casa Blanca.

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