«La celebración del 4 de julio y los festivales de verano están suspendidos»

Mari-Rose Gómez, de origen ortegano, vive en Boston


Ortigueira

En Boston, la capital de Massachusetts, también han iniciado la desescalada de la pandemia del covid-19. «El 18 de mayo, el gobernador del estado anunció un plan con cuatro fases de apertura. Con el paso de las semanas y la llegada del buen tiempo, las personas están muy impacientes y los negocios pequeños están sufriendo, y algunos cerrando», explica Mari-Rose Gómez. De origen ortegano, nació en Ginebra y vive en Boston desde hace 28 años. 

Ella y su marido, estadounidense, continúan con el teletrabajo: «Es una suerte, pero es complicado, más aún mientras hay que seguir con la escuela desde casa [para sus dos hijas], pero tratamos de manejar la situación y mantener un equilibrio laboral y de familia para llevarlo lo mejor posible», señala. Los test de coronavirus realizados en la ciudad de Boston revelan que «el mayor porcentaje de resultados positivos corresponde a las poblaciones de menor poder adquisitivo», comenta. En cuanto a las medidas de seguridad, además del uso de mascarilla -«o algo para cubrir boca y nariz»-, hay que mantenerse a seis pies [1,80 metros] de distancia y las reuniones no pueden exceder las diez personas. La pandemia ha provocado la cancelación de fiestas y celebraciones programadas para el verano, «como el famoso Día de la Independencia, el 4 de julio, que normalmente reúne a miles de personas, y los festivales, como los que se celebran cada semana en la zona italiana de North End, que atraen mucho turismo». 

Reapertura paulatina

La desescalada discurre de una manera similar a la española, con la reapertura, «poco a poco» de los distintos servicios. «La población sigue repartida en sus sensaciones acerca de cómo volver a la normalidad y sobre la promesa de disponer de una vacuna», resume Marie-Rose. «Es una situación complicada, pero el sentimiento de miedo quizás ha evolucionado hacia precaución y aceptación», reflexiona.

Los centros educativos mantienen la formación virtual y, por ahora, «no se ven campamentos de verano disponibles». Sus hijas, destaca, «están mentalizadas; es difícil, pero lo llevan bien». «Tienen clases virtuales para el cole y para música, y participan en otras actividades virtuales con sus amigos, como Girl Scouts, reuniones, etcétera», indica.

El tiempo transcurrido desde que se declaró la pandemia, su evolución y, sobre todo, el buen tiempo animan a salir. «Es necesario respirar un poco de aire fresco y sentir el calor del sol». Esta familia ya ha podido ir de excursión, en bici o a pasear, eso sí, «siempre con las mascarillas».

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