Una ribeirense con poder en Harrison

Tras 36 años en Nueva Jersey, se ha convertido en concejala por el Partido Demócrata


ribeira / la voz

Cruzó el océano Atlántico hace 36 años en busca de un futuro mejor. Se estableció junto a su marido, como tantos otros ribeirenses, en Nueva Jersey, concretamente en Harrison, donde no tardó en ganarse el cariño y el respeto de sus vecinos. Tanto es así que María José Cores acaba de tomar posesión de su acta de concejala. Asegura que atender las demandas del pueblo y tratar de encontrarles solución son sus principales objetivos.

Desde su Ribeira natal, donde está pasando unos días, Cores echa la vista al pasado y se para en aquella decisión que tomó cuando tenía solo 19 años: «Éramos jóvenes y locos. Teníamos el mundo por delante e hicimos la maleta». Reconoce que los primeros años en Estados Unidos fueron complicados: «Yo tenía mucha morriña de mi tierra. Después nació mi primer hijo, empecé a trabajar y todo fue mejor, pero al principio lo pasé mal».

Tras pasar por una fábrica de galletas y por el área de administración de un hospital, María José Cores regresó a la escuela para mejorar su inglés y formarse en el área de atención al cliente. Luego, otro barbanzano, un boirense que se dedica a la construcción de tejados de poliuretano, le brindó el puesto definitivo, en el que lleva ya 16 años: «Nunca me faltó trabajo y siempre me encontré con gente buena que me ayudó».

Pese a ello, reconoce que por momentos pensó en regresar a su tierra: «Sobre todo al principio, porque echaba de menos a mi familia, el carácter de la gente de aquí, el mar...». Asegura que su vinculación y la de su familia con Ribeira fue y sigue siendo total: «Aquí me siento como en casa, como si nunca me hubiera marchado. A mi hijo el mayor le encanta esto y creo que hasta el año pasado, cuando se convirtió en padre, se vendría a vivir aquí con los ojos cerrados». También su marido, nacido en Nueva Jersey, en el seno de una familia de emigrantes, acude con frecuencia a Barbanza, donde se pasa un par de meses al año: «Cuando regresa a Estados Unidos está sanísimo, aquí le baja el colesterol y el azúcar».

Salto a la política

Ahora, Cores está plenamente integrada en la vida social de Harrison y también en la política. Por sus venas siempre corrió el gusanillo de formar parte de ese pequeño círculo desde el que se dirige el pueblo y el Partido Demócrata le brindó una oportunidad que no pudo rechazar: «Había estado antes en política, pero sin convicciones ni gran interés. En esta ocasión, cuando me llamó el alcalde y me dijo que necesitaba a alguien como yo, me dejó sin palabras».

Su misión es contribuir a que su barrio esté en las mejores condiciones posibles: «Me hace mucha ilusión, porque Harrison está creciendo a un ritmo frenético y quiero ser parte de ese desarrollo. Quiero ponerme a disposición de mis vecinos, estar ahí para ayudarlos».

El nacimiento de su primer nieto el año pasado y la toma de posesión como concejala de Harrison después truncaron la idea que le estaba rondando por la cabeza de regresar a Ribeira: «No sé lo que haré mañana, pero hoy tengo claro que mi sitio está en Harrison. Necesito apoyar a mis hijos y también me entró el gusanillo de la política y estoy muy ilusionada con esta nueva etapa».

Eso sí, María José Cores seguirá esperando ansiosa las vacaciones en su tierra, a la que no duda en calificar de paraíso, para darse un homenaje a base de langostinos, empanada de zamburiñas y huevos fritos con pan de maíz.

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