Daniel Minimalia: «Nunca es tarde para las travesuras»

El músico gallego dice que añora sus paseos por el Miño cuando está a punto de mudarse a Estados Unidos


Daniel Llorente (Vitoria, 1983) decidió un día dar un volantazo a su vida y convertirse en otra persona: Daniel Minimalia. Y acertó, porque ahora se dedica a lo que de verdad le gusta, componer e interpretar. Y porque su sobrenombre refleja muy bien su espíritu, que se trasluce en esta conversación telefónica.

-Explique lo de Minimalia.

-No creo que mi música sea especialmente minimalista pero sí que comparto el espíritu de la pureza y sencillez. Y siempre me ha gustado que los artistas estén bajo un seudónimo o una careta.

-Se mudó de Ourense a Madrid.

-Sí, hace ya unos dos años. Pero ya estoy con medio pie en Estados Unidos.

-¿Se va?

-Ya desde el 2013 estoy intentando hacerme un hueco, dando conciertos y los reconocimientos me han venido desde allí: una nominación al Latin Grammy, un premio Hollywood... Me estoy haciendo allí mi espacio.

-La música es universal, ¿por qué cree que su música gusta más allí que aquí?

-Yo creo que allí hay más espacio para captar el talento. Y aunque la música sí es universal, como yo hago música instrumental eso me ha favorecido, porque el idioma no ha sido una barrera.

-¿Ya tiene casa allí?

-Estamos en ello.

-¿Qué es lo que más echa de menos de Ourense?

-El Miño. Me encantaba pasear por las riberas del Miño. Es lo que más extraño.

-¿De pequeño era travieso?

-Pues la verdad es que no. Pero nunca es tarde para las travesuras, ja, ja.

-Usted aprendió a tocar por sí mismo. No hay músicos en su familia.

-No. Me empeñé desde pequeñito en tocar una canción o la otra y así fue como empecé, saqué las cosas de oído haciendo horas y escuchando grupos que me gustaban. Así me formé.

-¿Mejor perseverancia o talento?

-Ambas cosas. Hay ideas que no, que son espontáneas, pero hay otras que surgen de estar una tarde entera con los instrumentos en la mano. No sé quién dijo que la inspiración es como las moscas, que van al sudor.

-Así que supo pronto que se iba a dedicar a la música.

-Bueno, hice la carrera de Empresariales, un máster, estuve trabajando en un banco, en otras empresas y a la par tenía mis grupos. El carpetazo lo di con 26. Ya había hecho lo que establecía el guion y en ese momento pensé que lo más natural era que me dedicara a la música y fue cuando surgió Minimalia.

-Usted toca solo, sin grupo.

-Sí, es un arma de doble filo. La responsabilidad cae solo sobre mí. También en los gastos. Es muy difícil encontrar a cuatro o cinco personas que tengan las mismas inquietudes, las mismas ganas que tú, así que al final, aunque no va mucho con mi carácter, afronté el proyecto en solitario.

-Para quien nunca escuchó su música, ¿cómo la explicaría?

-Música muy emocional basada en la fusión de géneros.

-¿Y eso del Mike Oldfield español?

-Cuando empecé me organicé una gira yo mismo y me metí en un buen embrollo. Y hay muy pocos referentes a nivel instrumental. En el primer disco había unos temas que tenían esas reminiscencias y de ahí esa etiqueta. Pero yo creo que la gente que ha escuchado mis discos no se queda con ella.

-Usted no canta.

-No. En el último disco he incluido un tema con voz, para cuya demo utilicé la mía, pero eso nadie lo va a escuchar nunca, ja, ja. Afino pero no tengo personalidad.

-¿Vio aquel legendario concierto en Santa Cristina?

-No. De aquella era fanático del rock.

-¿Celta o Dépor?

-Celta. Pero en realidad soy de la Real Sociedad.

-¿Sería capaz de encontrar cuatro palabras que lo definan?

-Sencillez, pureza, corazón, paciencia.

-¿Cuántas guitarras tiene?

-Pues no muchas. Cuatro.

-En Estados Unidos, ¿cómo explica Galicia?

-La referencia es el Camino de Santiago que casi todo el mundo lo conoce. Y lo comparo un poco con Irlanda. Les digo que el instrumento típico es la gaita y les choca mucho, porque tienen el estereotipo del sur.

-¿Qué diría que se le da mal?

-A veces la organización. Y eso, aunque parezca mentira, me ha venido bien.

-¿Y eso?

-A veces he ido a los sitios como pollo sin cabeza pero gracias a eso he conseguido bastantes cosas.

-Seguro que hay alguna historia detrás de esas palabras.

-Unas cuantas, pero para las siguientes entrevistas, ja, ja.

-¿Le gusta bailar?

-No. Tanto como ir de karaoke.

-Dígame una canción.

-Baby, i’m gonna leave you, de Led Zeppelin. Fue de las primeras canciones que aprendí a tocar.

-Seguro que de chaval se pasó mucho tiempo practicando.

-Mucho, mucho. Entonces no era muy sociable. Bueno, ahora tampoco, la verdad. Mientras los amigos salían por ahí de fiesta, yo me quedaba en la buhardilla.

-¿Qué es lo más importante en la vida?

-Ser feliz. El camino para conseguirlo ya es otra cosa. Yo creo que hay que estar satisfecho con uno mismo, levantarnos con ganas y estar bien.

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