La NASA se fija en un joven ourensano y le ofrece una beca para ampliar su formación

David García, de 23 años, cursa el Máster en Ingeniería Aeronáutica en Madrid después de haberse graduado con el mejor expediente de su promoción. Ahora, con 23 años, hará sus prácticas en California


Hace casi un año David García acababa de graduarse con el mejor expediente académico de su promoción en Ingeniería Aeroespacial, en concreto en la especialidad de Vehículos Aeroespaciales. Por aquel entonces este joven ourensano nacido en 1995 reconocía que, a pesar de su 8,95 de media, tenía asumido que en algún momento tendría que irse al extranjero. «Todo está planteado internacionalmente y aunque se empiece un trabajo aquí lo más seguro es que en algunos meses te destinen fuera dentro de la misma empresa», le explicaba el pasado diciembre a Edith Filgueira. Bien, esa llamada ha llegado. Pero no desde una empresa, sino desde la mismísima NASA.

David ha sido seleccionado mientras cursaba el segundo año del Máster Universitario en en Ingeniería Aeronáutica de la Universidad Politécnica de Madrid para seguir su formación en la agencia del gobierno estadounidense responsable del programa espacial civil y de la investigación aeronáutica y aeroespacial. Lo hará a través de una beca ofrecida por la Universidad de Illinois. Atrás quedan, tal y como recuerda Europa Press, sus seis años de educación primaria y dos de ESO en el Colegio Concepción Arenal y sus dos años de ESO y dos de Bachillerato en el IES As Lagoas de Ourense, que abandonó con una una una mochila de sobresalientes, una media de 10, una matrícula de honor y un premio a la excelencia preuniversitaria. Después llegó el convertirse en el mejor expediente de su promoción y destacar además por sus notas en el primer curso del máster. 

A pesar de esa mochila vital llena de buenas notas este ourensano no acaba de creerse el mensaje que ha recibido desde la agencia con base en Washington. Asegura que continúa nervioso y que sigue sin creérselo. «Imagínate que me llaman y me dicen: nos equivocamos, no eres tú. Me enteré de la noticia cuando me desperté de madrugada para ir al baño; cogí el móvil y vi el mensaje. Dije: esto no puede ser. Me quedé despierto el resto de la noche», ha relatado a Europa Press. 

De Ourense a Madrid y ahora, a California

El sueño de David comenzó a finales del pasado mes de septiembre. Una antigua alumna de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería Aeronáutica y del Espacio, que se había ido a Estados Unidos a completar su formación en la NASA y a la que acabaron contratando, decidió acudir a su centro de aprendizaje para seleccionar a algún alumno y llevárselo a la agencia aeroespacial americana. «Vino a finales de septiembre a dar una charla, nos avisaron los de la Escuela que, si estábamos interesados, mandásemos un correo a esta persona con cartas de motivación y el currículo, ya que ofrecían una beca de tres meses de verano. El día anterior a la charla, ella me envió un correo en el que me informaba que quería conocerme en persona, así como a otros nueve compañeros de máster y de cuarto de grado», recuerda David.

«Me preguntó por la experiencia, le dije que había hecho prácticas en cuarto de grado en el Instituto de Microgravedad 'Ignacio Da Riva', y si había estado fuera en algún momento. Fui lo más sincero posible. Ella me comentó que hablaría con sus jefes en Estados Unidos, que yo le enviara cartas de recomendación y que me harían una entrevista por Skype con ella y sus superiores», ha destacado. 

Le encargaron además elaborar un artículo. David tenía que disertar sobre la aplicación de la dinámica de fluidos computacional para nuevos conceptos de drones, sobre los que se investiga su uso para taxis aéreos para descongestionar el transporte y como medio de envío de paquetería, tarea en la que colaboran empresas como Uber o Airbus. «Es algo bastante innovador y funcionarán con baterías eléctricas, serán sostenibles», pronostica este ourensano de 23 años.

«El viernes pasado -2 de octubre-, tuve la entrevista con tres personas de la NASA por Skype. Al acabar, pensé que no me llamarían, estaba bastante nervioso. No me lo esperaba, me había salido bastante mal la entrevista, salí triste y pensé que lo podría haber hecho bastante mejor», ha asegurado. Pero parece que sus entrevistadores no creyeron lo mismo. Pocos días después le ofrecían realizar las prácticas del segundo cuatrimestre con la agencia aeroespacial estadounidense, por lo que la beca inicial de tres meses de la Universidad de Illinois se convertirá en una estancia de medio año en la sede de Mountain View, situada en Santa Clara (California).

«Sigo nervioso, hasta que me vea allí y sepa cuál es el trabajo, no estaré bien del todo. Uno de los entrevistadores me ha advertido que Estados Unidos es diferente a Europa, que la gente es muy competitiva y que tendría que esforzarme mucho y aprender muchas cosas nuevas», ha añadido.

«Al comenzar el grado, me imaginaba que acabaría en Airbus o en otro fabricante de aviones. De hecho, tenía pensado hacer las prácticas en Airbus. No sé si me ofrecerán quedarme, pero no estoy seguro de si lo aceptaría, no sé si me quiero quedar en Estados Unidos ya, estoy en la época de probar cosas; al terminar, estaré por España de nuevo; pase lo que pase en esos seis meses, tengo pensado volver», ha destacado.

Sus mayores temores son ahora la falta de experiencia y el idioma. Aunque entiende perfectamente el inglés cree que será necesario perfeccionarlo para enfrentarse a sus nuevos retos profesionales. «Puede que haya alguna palabra que se me atasque un poco al hablar, pero veo las series en inglés y leo muchos documentos en inglés; tengo dos asignaturas que me las imparten en su totalidad en este idioma y uno de los profesores es americano», ha subrayado.

«Solo quedan tres meses para irme, no tengo tiempo casi ni para despedirme. En este segundo año, acabo en diciembre las clases y los exámenes los hago hasta finales de enero; no tendré tiempo de nada. Además, tengo organizado un viaje con amigos a Islandia al acabar las pruebas; tengo que volver del viaje, estar unos días en España e irme ya a Estados Unidos», calcula. En una mezcla de nervios, orgullo, modestia y emoción el joven ourensano reconoce que es una oportunidad «bonita» y que va «a hacerlo lo mejor que pueda». 

«Siempre tuve curiosidad por saber cómo vuela algo más pesado que el aire»

Edith filgueira

David García acaba de graduarse con el mejor expediente de su promoción alcanzando la excelencia

«Siempre se me dieron bien las matemáticas y la física y me gustaba aplicarlas a la práctica. Así que eché un vistazo a las diferentes ingenierías y la que más me llamaba la atención era la aeronáutica», cuenta David García (Ourense, 1995) sobre cómo recaló en Ingeniería Aeroespacial. Acaba de graduarse con el mejor expediente académico de su promoción en la especialidad de Vehículos Aeroespaciales y confiesa que desde que tiene uso de razón mira al cielo con sensación de intriga. «Desde pequeño me gustaban los aviones. Era el medio de transporte que más me divertía y siempre tuve curiosidad por saber cómo podía volar algo que era más pesado que el aire», recuerda al otro lado del hilo telefónico.

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