Galicia gana músculo en la Gran Manzana

Nueva York clausura hoy el festival gastronómico y de cine gallego

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Nueva York

De azul, blanco y con sabor a mar, Galicia se lanzó a la conquista de Nueva York. Por cuarto año consecutivo, Galician Cinema & Food Festival (GC&FF), el mayor evento cultural y de promoción de la región en EE.UU., desembarcó en la Gran Manzana. Lo hizo combinando su fórmula maestra: el mejor cine gallego con lo mejor de la gastronomía, vinos y cervezas. «El festival va ganando músculo», reconoció con orgullo Elena Canal, directora de GC&FF y mánager de exportaciones de Aceites Abril, a La Voz. El evento se ha posicionado como una de las citas indispensables en la ciudad, llamando la atención de los distribuidores más importantes del país. Fue el caso de The Chef’s Warehouse, la tercera distribuidora de productos de importación en el sector de la restauración en todo EE.UU. y que solo en Manhattan mueve cien camiones diarios. «Quedaron encantados con Galicia», confesó Canal. La joven gallega comparte el desarrollo del exitoso proyecto con Miguel Palacios y ambos coinciden en la importancia de este tipo de citas para que los profesionales del sector conozcan el producto. Fue por ello que para su showcooking GC&FF apostó por dos de los chefs más admirados en la ciudad: Fran Novas y Rogelio García, cocineros de Tomiño (el restaurante buque insignia de la cocina gallega en Nueva York) y responsables de que sus clientes coman «por fin una tortilla que no esté seca».

Bajo el sello de la Consellería do Mar, ambos configuraron un menú en el que la tradición gallega y la vanguardia de Manhattan se fusionaron a la perfección. El viaje de los comensales comenzó con un usuzukuri de lenguado con pil pil de cabezas de rape y ajada gallega, continuando con una caldeirada con conservas de PescadeRías, pulpo a la mugardesa de vermú y rodaballo con alcachofa, crema de anchoa y crujiente de algas. «Una señora preguntó por qué no lo embolsábamos y lo vendíamos como patatas fritas», desveló divertido Novas al respecto del crujiente de algas. «Le da mucho sabor a mar», añadió. La idea extasió a los paladares estadounidenses que hasta el momento desconocían la posibilidad de trabajar el plancton y filtrarlo en agua marina. «No tiene nada que ver el gusto americano con el español», dijo Rogelio García. El chef, nacido en EE.UU. pero de «corazón, tradición y paladar gallego», admitió satisfecho que poco a poco «la gente conoce más Galicia, su comida y también sus vinos».

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Altos de Torona de O Rosal, Regina Viarum, de Mencía, Viña Costeira y Godeval serán algunos de los caldos que se servirán esta noche en la clausura del festival en el Instituto Cervantes. Allí, los 200 asistentes podrán ver Dhogs, la película más premiada del cine gallego obra del meirense Andrés Goteira. «Es muy bonito transportar el cine a otros lugares del mundo y que vean que también podemos hacer películas independientes en Galicia», aseguró el cineasta. La cinta fue proyectada el fin de semana en los centros gallegos de Nueva Jersey y Nueva York para dar una mayor entidad cultural a la historia de la emigración gallega. Precisamente, la trayectoria de sus héroes ha sido motivo para que por primera vez se entreguen los premios Galegos con Estrela y que este año recibirá el artista ourensano Miguel Saco. El escultor y restaurador de muebles es uno de los mayores especialistas del mundo en su ámbito y entre sus clientes figuraron coleccionistas como Larry Gagosian o Andy Warhol. Este último, un asiduo al estudio del gallego en la búsqueda de piezas únicas de los arquitectos y diseñadores Ludwig Mies Van der Rohe y Frank Lloyd Wright. Y Saco recibirá una cerámica de Sargadelos con la figura de la Torre de Hércules, así su luz siempre le marcará el camino a casa.

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