«Para mí, ser gallega es un orgullo»

victoria toro NUEVA YORK / CORRESPONSAL

ESTADOS UNIDOS

Ballesteros

16 nov 2014 . Actualizado a las 15:20 h.

Seguro que Carmen Fariña, Carmiña, fue una maestra simpática, cariñosa, preocupada por sus alumnos, brillante y que, a la vez, conseguía que sus alumnos fueran disciplinado. Ahora Fariña es otra cosa. Esta mujer de 72 años, llena de energía y que no deja de sonreír ni un instante es la responsable el sistema educativo de Nueva York, que es el mayor de Estados Unidos y uno de los más grandes del mundo, con un millón cien mil estudiantes. Fariña acompañó a la reina Letizia en una visita a escuelas del Bronx. A la pregunta de si conocía antes a la Reina responde: «¿Yo? Claro que no, ¿de qué la iba a conocer?. Es muy simpática y muy inteligente. Se notaba que se había preparado bien. Le preocupa, sobre todo, la educación de los más jóvenes».

-¿Cuál es su relación con Galicia?

-Mis padres eran gallegos. Mi padre de Sada y mi madre de Vilaboa. Vinieron a Nueva York de jóvenes, mi padre a los 17 o 18 años. Mi madre, un poco más vieja. Y yo nací aquí pero en casa siempre hablábamos español.

 

-¿No hablaban gallego?

-Entre ellos sí hablaban en gallego. Con nosotros, castellano. Los secretos entre ellos siempre eran en gallego. Así que para saber lo que hablaban mis padres yo aprendí gallego, no a hablarlo pero sí lo entiendo. A los once años me mandaron por primera vez a Galicia. Se sacrificaron mucho porque no había dinero. Me mandaron en barco y me llevó diez días llegar. Era un carguero que llevaba café. Cuando salí, apestaba a café. En Galicia estaban mis abuelos, mis tíos y tías, y mis primos, pero yo no conocía a nadie. Estuve tres meses sola sin mi familia de aquí, pero lo pasé de maravilla. Entonces Sada era un pueblo de pescadores, en la casa de mi abuela no había baño, no había ducha, no había nada. No olvidaré nunca aquel verano. Conocí mis raíces. Y me dejó ganas de volver durante toda mi vida.

 

-¿Y ha seguido yendo?

-Volví con mi marido, que también es hijo de gallegos pero que no había estado nunca allí. Y después de eso ya fuimos casi todos los veranos. Hace veinticinco años que compramos un apartamento en Sada. He ido con mis hijas y con mis nietos. Este verano fuimos poco tiempo, porque este trabajo no me deja. Aún tengo mucha familia en Sada. Para mí ser gallega es un orgullo. Hablo español con acento gallego. Y muchas palabras me salen gallegas. Es un orgullo conocer dos idiomas, pero sobre conocer dos culturas. ¿Sabes? En mi casa en Brooklyn siempre se leyó La Voz de Galicia. Mi tío en Sada guardaba el periódico durante cuatro semanas y se lo mandaba a mi padre todos los meses. Era la fórmula que usaban mis padres para seguir conectados con Galicia. Les interesaba todo, pero lo primero que leían eran las esquelas.

  

-Hábleme del trabajo al frente de la educación neoyorquina?

-Poder cambiar un sistema como el de Nueva York que conozco muy bien por dentro, y hacerlo con un alcalde que está de acuerdo conmigo es una oportunidad impagable.

-Cuando el alcalde la nombró hubo gran alegría en la ciudad?

-He sido maestra, he sido directora de escuela? Los que están dentro del sistema saben que antes hice lo mismo que ellos. Y es que creo que es un error, no solo de Nueva York sino de todo Estados Unidos, poner al frente del sistema a un abogado, un CEO o un experto en negocios, al frente de educación deben estar alguien que entienda la educación, cómo aprenden los chiquillos. 

-Quiere implicar a los padres, mejorar escuelas de zonas desfavorecidas y velar por las necesidades sociales y sanitarias.

-Y que los chiquillos hablen dos idiomas o al menos conozcan dos culturas porque te permite entender que no todo es blanco o negro, también hay gris.

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Carmen Fariña Responsable del sistema educativo de Nueva York