Víctor Souto, jefe de la sección de homicidios de la UCO: «Una buena idea es clave para resolver un homicidio»

María Teresa Rodríguez Vázquez
maite rodríguez OURENSE / LA VOZ

ESPAÑA EMIGRACIÓN

La unidad de la Guardia Civil que dirige este gallego participa en las investigaciones de los casos más complejos de España

31 may 2022 . Actualizado a las 20:47 h.

Víctor Souto Fernández (Ferrol, 1987) es el comandante de la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil) encargado de la sección de Homicidios, Secuestros y Extorsiones. Esta sección, explica este agente gallego, tiene competencia en todo el territorio nacional y actúa como refuerzo en las investigaciones de especial complejidad o gravedad, o cuando la unidad de policía judicial de una provincia solicita su apoyo. Por ejemplo, participó en la resolución de crímenes como el de Diana Quer, el de la profesora zamorana asesinada en Huelva Laura Luelmo o el del concejal de Llanes Javier Ardines. Souto lleva 18 años en Madrid y en el 2017 formó parte del equipo de la Policía Judicial de Lugo. Este viernes interviene en las cuartas Xornadas de Novela Negra de Verín. «Nos interesa estar en cualquier foro —explica— si las investigaciones que tenemos abiertas nos lo permiten, porque de todos se saca un aprendizaje. Hablaré de cómo afrontamos un homicidio complejo y qué cuestiones consideramos más importantes. No tiene mucho que ver con una novela, que en ciertos aspectos está alejada de la realidad».

—¿Y lo que se encuentran ustedes supera a la ficción?

—En ocasiones, sí. La novela tiene unas necesidades, por lo que no puede ser totalmente fiel a la realidad. Difiere en que tiende a centralizar la investigación en una sola persona. Parece que es una persona en solitario la que investiga un homicidio, cuando lo más importante en estos casos es el trabajo en equipo. Con la cantidad de trabajo que hay, es fundamental tener un equipo completo, trabajar con minuciosidad y que haya sinergias. Por otro lado, hay que entender que en una novela no se pueden meter 40 personajes, tantos como podemos trabajar en un homicidio complejo que se alargue.

—¿Siguen siempre un método o también tiran de intuición?

—Mitad y mitad. Por naturaleza, la investigación tiene que ser flexible. Cada caso es un mundo y requiere que se vuelquen los esfuerzos de forma diferente. Hay puntos metódicos o contenidos mínimos que no se deben olvidar, como las peticiones que hacemos los primeros días. Pero lo más importante es la flexibilidad, la imaginación, la versatilidad. Una buena idea es clave para resolver un homicidio. No es la primera vez que surge una idea en una cena o en un viaje. El investigador de homicidios lo es las 24 horas, siempre está con su operación en la cabeza.

—¿Cuánto cuenta la experiencia?

—Es un grado. Hay gente que lleva más de 30 años, y eso es un plus. Defiendo que una buena idea puede ser fundamental y la puede tener cualquiera, el que llegó antes de ayer. La selección del equipo es clave, con personas que cumplan los requisitos, pero que tengan ideas disruptivas, que aportan y expresan sus opiniones en las reuniones.

—¿Los investigadores se quedan muchos años en la sección?

—La exigencia es alta. España, por suerte, es un país seguro y hay pocos homicidios, pero cuando hay uno no hay margen de error, hay que sacarlo sí o sí. Nos autoimponemos mucha presión, por hacer nuestro trabajo, por la víctima y por su familia. Nuestro ritmo de vida es peculiar, no todo el mundo está dispuesto a tener la maleta hecha para salir en cualquier momento. Se hacen sacrificios personales porque compensa y gusta, por muy dura que haya sido la investigación.