José Mariño Miranda: el bróker del petróleo que hacía patria de Ribeira

ESPAÑA EMIGRACIÓN

Obituario | Ribeira, 1950-Madrid, 2022 | Standard Oil, Naviera Amura e Ibapor fueron algunas de las empresas en las que trabajó este capitán de la Marina Mercante

10 feb 2022 . Actualizado a las 12:26 h.

No es extraño que todo ribeirense tenga especial apego al mar, porque Ribeira es mar y todo gravita sobre el gran azul, alrededor de esa gran despensa que guarda el sustento de la economía local y la idiosincrasia de pueblo marinero. Así que, más antes que ahora, siempre ha sido hasta cierto punto normal que la mayor parte de los ribeirenses encaminasen sus profesiones por sectores estrechamente relacionados con los mares y océanos por los que se desperdigaban para ocupar todo tipo de puestos de trabajo, ya sea a bordo de una dorna marisquera, a un superpetrolero, un barco de la flota del día u otro en los confines de la tierra.

José Mariño mamó mar de niño, por la relación de su familia con la pesca, y de adulto, fue uno de esos ribeirenses a los que tocó pasar la práctica totalidad de su vida trabajando fuera de su Ribeira, pero también en puestos relacionados con el mar, como buques petroleros, convirtiéndose en un bróker de prestigio y ocupando puestos de responsabilidad, pero sin olvidar nunca sus orígenes, haciendo patria de Ribeira allá por donde iba, y regresando a su cuna vital siempre que tenía ocasión. Y hacía patria también ayudando a sus paisanos en el acceso a puestos de trabajo en las flotas bajo su responsabilidad, pero, eso sí, diferenciando claramente entre cuando uno está en su puesto o en una taberna del puerto.

A los 23 años de edad finalizó los estudios náuticos con el título de capitán de la Marina Mercante. La americana Standard Oil (conocida por la marca ESSO) debió de ver en José Mariño interesantes aptitudes que lo fichó de inmediato y tras pasar cinco años navegando, lo ascendió a inspector de brókeres, poniendo bajo su mando 300 buques petroleros. El cargo lo obligó a coger las maletas para irse a Nueva York, con su esposa y sus dos primeros hijos, y ocupar despacho en el lujoso Rockefeller Center.

Pero como a todo buen gallego la tierra le tira, transcurridos siete años la familia quiso regresar a España y José Mariño decidía poner fin a su trayectoria en la potente multinacional petrolera. Se establecen en Madrid, donde es fichado por la Naviera Amura y es nombrado director general. Se asienta en la capital, donde tiene el tercer hijo.

José Mariño permanece seis años en la compañía española, tras los cuales constituye Ibapor, dedicada a los fletes marítimos, petroleros y de gas, y se afianza como bróker del petróleo, pero sin renunciar nunca a sus raíces ni a sus vecinos, regresando a Ribeira en vacaciones y contratando a ribeirenses para sus barcos.