Los gallegos se comen Madrid

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La lista de restaurantes gallegos que triunfan en los barrios madrileños es interminable. Te presentamos algunos de los más representativos que te quitan la morriña al instante

27 sep 2021 . Actualizado a las 15:54 h.

Madrid es a Galicia como una buena salsa es al pan. Un binomio casi inseparable. Porque pocas cosas le gusta más a un madrileño que comer rico y en abundancia y, ¿dónde mejor que en nuestra comunidad? Pero para que la distancia no juegue en contra, muchos gallegos vieron un nicho de mercado en este tipo de establecimientos, capaces de curar la morriña de un platazo y dejarles un gran regusto a la terriña, sin tener que desplazarte 600 kilómetros para ello. Si Madrid no va a Galicia, será su cocina la que vaya a la capital. Así de fácil. Lo que no contaban muchos es que la pasión por nuestros productos llegase hasta tal punto que no hay barrio ni zona de Madrid que se precie que no tenga un restaurante gallego.

La lista es interminable, pero queremos hacer una radiografía de los establecimientos más representativos. Algunos forman ya parte de la historia gastronómica de Madrid, como el Portonovo, que resulta prácticamente imposible no verlo en uno de los márgenes de la A-6 antes de entrar en la ciudad. Otros son mucho más recientes como Nado, del chef coruñés Iván Domínguez o Le Tavernier y A' Ollo, en el corazón social de la capital, en plena Gran Vía. Y los hay también que cuentan con el reconocimiento de una estrella Michelin, como Lúa, de Manuel Domínguez, el único cocinero gallego que tiene un galardón fuera de nuestra comunidad.

La Penela en la calle Velázquez.
La Penela en la calle Velázquez. BENITO ORDOÑEZ

Pero nuestro recorrido comienza con la aventura empresarial que iniciaron tres coruñeses en torno a uno de los platos gallegos que están causando sensación fuera de nuestras fronteras, la tortilla de Betanzos. Este plato, que comenzó a coger fama en el primer restaurante que María Barrallobre y Antonio Simón, junto con su hijo Javier, tenían en Coirós y posteriormente en María Pita, es una de las señas de identidad tanto del local que también tienen en la conocidísima calle Velázquez, como el que se encuentra en el centro comercial de La Moraleja: «Igual que veíamos que los fines de semana el restaurante de Coirós se llenaba de coruñeses y decidimos instalarnos en María Pita. Cuando llegamos a Madrid hicimos también el mismo ejercicio. Veíamos que nuestro restaurante de A Coruña se llenaba de madrileños durante los meses de verano», explica Javier Simón que se confiesa, además de emprendedor, un gran apasionado de Galicia y de su cocina: «Si el ceviche ha conquistado el mundo, creo que también la tortilla de Betanzos o la ternera asada puede conquistar cualquier paladar». Además de estos dos establecimientos, el grupo cuenta con cinco tabernas gallegas repartidas por la capital y que llevan el nombre de Ocafú.

Próxima apertura: París

Cuando Javier asegura que la cocina gallega puede conquistar el mundo, lo dice con conocimiento de causa, porque también La Penela se encuentra en la ciudad de Bogotá y abrirá dentro de muy poco otro local en la cuna de la mejor cocina del mundo, en París. Casi nada: «Primero pensamos en Londres, pero París está a 14 horas en furgoneta desde A Coruña porque todo lo que llega a nuestras cocinas sale de nuestra central de compras de Coirós. Absolutamente todo, desde las patatas, las lechugas, el pescado. Todo sale de aquí, es nuestra manera también de contribuir a la economía de la zona». No descarten que la tortilla, la ternera asada, los callos, la empanada, el caldo gallego y las almejas a la marinera de La Penela se puedan ofrecer en el futuro en otras ciudades del mundo, vista la ilusión y el emprendimiento de Javier, que tiene como filosofía de vida que los gallegos «somos tan buenos como los de cualquier otra parte del mundo». Solo hay que creérselo.

Manuel Domínguez. Restaurante Lúa.
Manuel Domínguez. Restaurante Lúa. BENITO ORDOÑEZ

Otro de los grandes que está triunfando en Madrid es Manuel Domínguez. Su restaurante Lúa es el único dirigido por un gallego que cuenta con una estrella Michelin más allá de nuestras fronteras. Y eso es todo un honor para este cocinero, afincado en el popular barrio de Chamberí, que también reconoce que «el verdadero reconocimiento es seguir abiertos» y que la gente se sienta «como en su casa» cada vez que cruza la puerta. Como buen carballiñés, en su cocina no puede faltar el pulpo, un plato que siente la presión por hacerlo bien porque «si no, me echan del pueblo», bromea. Pero Manuel ofrece una cocina de autor en la que «el concepto y la forma de cocinar» es su estandarte. La define como «cocina tradicional del siglo XXI» y en ella se utiliza producto de temporada que también se lo traen de Galicia: «El pulpo, por supuesto, de O Carballiño, la raya de Marín, el marisco de O Grove. En cada sitio tengo a alguien». Este nieto de pulpeiros pudo finalmente cumplir el sueño de abrir su propio establecimiento hace 15 años. Además de dos menús degustación, en su carta no falta una carrillera de ternera gallega estofada con curry rojo y parmentier, un bogavante sobre puré de patata de ajada y huevo poché frito o una raya en caldeirada sobre sopa de ibéricos. Lo de la tarta de Santiago líquida ya es motivo de culto para muchos de los clientes que acuden a su local a dejarse sorprender y encantar.