Alicia Silva: La doctora que pone luz a la Reumatología Pediátrica

La ribeirense, formada en el Gregorio Marañón y el Giannina Gaslini de Génova, creó la primera consulta de esta rama en Soria, así como un proyecto de detección rápida de artritis reumatoide

Alicia Silva, en Corrubedo, lugar al que acude siempre que visita su Ribeira natal.
Alicia Silva, en Corrubedo, lugar al que acude siempre que visita su Ribeira natal.

Ribeira / la voz

Inconformista, despierta e inteligente son tres adjetivos -podrían ser más- que definen a la perfección a Alicia Silva Riveiro (Ribeira, 1990). Reumatóloga en el hospital Santa Bárbara de Soria, su trayectoria se ha caracterizado por un continuo «¿por qué no?». Formada en el CHUS, en Roma, en el hospital Gregorio Marañón y en el Istituto Giannina Gaslini de Génova, su llegada a Castilla y León le dio la libertad de poner en práctica todo lo aprendido. De su mano se creó en la provincia castellana la primera consulta de Reumatología Pediátrica, su gran pasión, así como un sistema de detección precoz de artritis reumatoide. Es un diamante que todavía no ha terminado de pulirse. Lo mejor, sin duda, está por venir.

Su historia arrancó en la Universidade de Santiago de Compostela, donde vio que la «reumatología era lo mío». Tras un año de Erasmus en Roma, regresó a Santiago para preparar el MIR. El Gregorio Marañón la llamaba especialmente. La primera de las dos plazas fue para ella: «Necesitaba un buen centro en Reumatología, y que además tuviera Reumatología Pediátrica. Y que contase con ecografía, porque la usamos mucho para diagnosticar. También quería que me facilitasen la rotación con centros punteros y la posibilidad de investigar e ir a congresos».

Esos cuatro años de consultas, pacientes, tratamientos, casos de éxito, investigaciones y guardias terminaron de convencerla de que el camino estaba bien trazado. Aprovechó esa ventana a visitar el extranjero para pedir una estancia en Génova, en el centro de referencia de Reumatología Pediátrica, el Istituto Giannina Gaslini, donde se formó de la mano de Angelo Ravelli. Su dominio del italiano -que aprendió en su etapa en Roma- le permitió «hacer esa rotación de otra forma. Había mucha gente de fuera que no lo hablaba y al final estás tratando con niños. En mi caso sí podía pasar consulta». No era una mera espectadora más.

Allí vio el esqueleto de un centro estudiado y copiado en todo el mundo: «Fue una experiencia a lo grande. Trabajan de sol a sol, están todo el día viendo pacientes». Explica que reciben a un número pequeño, pero porque el grado de análisis es total, lo suficiente para que la familia salga del hospital con diagnóstico y tratamiento: «Funciona como la mejor privada. Ya no es solo la formación que recibes, sino que puedes ver y asimilar esas diferencias en la forma de trabajar».

Le ofrecieron continuar en Génova cuando el periplo se terminó, pero «tenía otros planes». Aunque sigue colaborando en investigaciones con Italia, regresó a Madrid para finalizar la especialidad y fue en ese instante cuando le salió la oportunidad que esperaba: «Me permitía tener libertad, desarrollar mis proyectos. No era para cubrir o heredar una consulta. Y eso me motivó. Nuestra especialidad es cara, los tratamientos y las técnicas son costosos. Lo mejor está en la pública».

«Nuestra especialidad es cara, los tratamientos y las técnicas son costosos. Lo mejor está en la pública»

Fue así cuando comenzó a trabajar, hace casi dos años, en Soria. Y reconoce que esa decisión volvería a tomarla de nuevo. Ni los continuos cantos de sirena de la privada la desviaron. Destaca el grupo humano liderado por el doctor Ángel Ramos, el apoyo de la institución y esa libertad que le ha permitido poner en marcha proyectos como la primera consulta de Reumatología Pediátrica de la provincia y que, dice, cada día funciona mejor.

La doctora Silva, en su consulta en el hospital Santa Bárbara de Soria. Acompañada de un ecógrafo, herramienta clave para el diagnóstico de las enfermedades inmunes con las que se enfrenta a diario.
La doctora Silva, en su consulta en el hospital Santa Bárbara de Soria. Acompañada de un ecógrafo, herramienta clave para el diagnóstico de las enfermedades inmunes con las que se enfrenta a diario.

«Las familias están muy contentas. Son enfermedades que si se detectan rápido hay tratamientos para tratarlas, pero hay que hacerlo. Y eso era lo que buscábamos. Anticiparnos para que los niños pueden ser niños, que salten y jueguen», destaca la ribeirense, que reconoce que quiere aportar su grano de arena en una rama: «Que es una de las grandes desconocidas».

«Son enfermedades que si se detectan rápido hay tratamientos para tratarlas, pero hay que hacerlo»

Los 14 centros de la provincia

Incluso para los propios médicos hay dudas, de ahí que junto a su compañera, la doctora Ana López-Cerón, se patearan los 14 centros de atención primaria de la provincia para iniciar un proyecto de detección precoz de la artritis reumatoide: «Les explicamos los síntomas, cuando nos los tenían que desviar y con qué prioridad. Tuvimos un respuesta muy buena. Les prometimos que veríamos a sus pacientes en 24 o 48 horas. Y lo hacemos. Coger estas enfermedades a tiempo es fundamental».

Dice que todo el esfuerzo merece la pena cuando ve a los niños volver a reír: «Son los más afectados. No saben lo que les pasa y están frustrados». Muchos ya han tenido la suerte de encontrársela en el camino. Para ellos empezó otra vida. Llena de luz. 

Más datos

Ecografía: Cuenta con el título de ecografista europeo y también imparte un curso en ecografía músculo-esquelética en Madrid. 

Deporte: Aunque es difícil saber de dónde saca el tiempo, practica natación, surf, pádel, equitación y no falta a su sesión matutina de yoga.

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