La casa gallega que ondeaba su propia bandera durante el franquismo

El libro «Anduriña. La Voz de los Gallegos en Sevilla» recoge las vivencias de esta institución de la capital hispalense

Los socios del Lar Gallego haciendo una queimada en la caseta de la feria de abril en 1986
Los socios del Lar Gallego haciendo una queimada en la caseta de la feria de abril en 1986

La Voz

Pleno régimen franquista y ni al Gobierno de España ni a los sevillanos les pareció nunca raro que una bandera de Galicia ondease en medio de una de sus calles. Ese era el espíritu del Lar Gallego de Sevilla, «el hogar de la hermandad galaicoandaluza» en la capital hispalense. Así se recoge en el libro Anduriña. La Voz de los Gallegos en Sevilla, una obra escrita por Marián Campra García de Viguera. En él, la autora cuenta la historia de esta institución y de su revista Anduriña desde sus fundaciones en 1956 y 1959, respectivamente, hasta la actualidad, que sigue en funcionamiento.

Inauguración de la primera sede del Lar Gallego.
Inauguración de la primera sede del Lar Gallego.

Más de doscientas páginas que abordan la parte más humana de la emigración gallega en esta ciudad de Andalucía. «Este libro es la memoria viva del Lar Gallego de Sevilla, un relato fiel de todos los acontecimientos producidos desde su fundación», señala en el epílogo Alfredo Otero, actual presidente de la institución.

El interior de la sede es un templo a las historias que fueron ocurriendo en Lar. «Estaba trabajando en el libro y de pronto me vi rodeada de manuscritos en una sala. Estaba todo apuntado», comenta la autora. La obra es el resultado de una extensa investigación que primero tuvo la forma de la tesis de doctoral de Marián. Muchas de las imágenes, de gran valor documental son inéditas. «Al tribunal le gustó tanto que me sugirieron que escribiera el libro», comenta. No lo dudó ni un minuto.

«Se cambian los farolillos por telas de los colores de Galicia y se pintan las paredes con los paisajes de Galicia»

Unidos por las diferencias culturales, gallegos y sevillanos trabaron en aquella época una amistad que perdura a día de hoy. Las actividades que se realizaban en la institución eran una fusión de lo mejor de las dos culturas. El Lar tuvo desde su fundación su propia caseta en la Feria de Abril, «con un toque gallego, claro», dice Campra. La dinámica es elegir cada año un municipio gallego al que homenajear. «Se cambian los farolillos por telas de los colores de Galicia y se pintan las paredes con los paisajes de Galicia. Este año tocó Verín», añade. Tampoco pueden faltar platos típicos gallegos como el pulpo a la gallega, el lacón con grelos y la empanada. Pero por si fuera poco, los del Lar Gallego de Sevilla introducen desde hace ya mucho tiempo una de las costumbres más gallegas: la queimada con su particular conxuro. Así, entre mouchos, curuxas, sapos e bruxas, las fiestas de esta casa regional fueron ganando protagonismo en la celebración más importante de la localidad.

Los socios del Lar Gallego haciendo una queimada en la caseta de la feria de abril en 1986
Los socios del Lar Gallego haciendo una queimada en la caseta de la feria de abril en 1986

La institución organizaba cada año las Jornadas Gallegas, en las que se incluía tanto un desfile por el centro de la ciudad con más de cincuenta gallegos vestidos con los trajes regionales, como la celebración de las tan típicas romarías galegas en zonas naturales próximas a la capital.

Jornadas Gallegas «Ecos da Terra», en la década de los 60
Jornadas Gallegas «Ecos da Terra», en la década de los 60

Defensa de la lengua

La histórica casa regional, en su lucha constante por mantener viva la tradición, cultura, lengua y vínculos con Galicia, creó en 1959 su propia revista: Anduriña.

Aunque por aquel entonces utilizar un idioma que no fuese el castellano no era una prohibición explícita, «la realidad es que su uso era interpretado como una rebelión contra el régimen», apunta la autora. Los miembros del Lar no solo hablaban en gallego, sino que además lo utilizaban en los artículos que conformaban su revista.

Recibe el nombre de Anduriña por la comparativa entre una comunidad que ha emigrado y un ave migratoria encargada de enviar sus mensajes. «Anduriña era un lugar de encuentro donde los gallegos fuera de su tierra podían plasmar sus pensamientos y compartir su morriña». Así la calificó Benjamín Fernández, que junto a Perfecto Brea, dirigió la revista durante sus primeros años.

Presencia femenina

En una época donde imperaba la conducta machista, ser mujer y tener voz propia era, cuando menos, complicado. Pero para la directiva del Lar Gallego de Sevilla el sexo no era motivo de diferencia. «El Lar era un avanzado de la época», apunta Campra. Ya desde la circular con la que se inició la creación de Anduriña, la directiva hizo un llamamiento a la participación de la mujer tanto en la revista como en las actividades de la asociación.

«Este libro es la memoria viva del Lar Gallego de Sevilla, un relato fiel de todos los acontecimientos producidos desde su fundación»

Hubo que esperar hasta los años 80 a que la dirección del Lar la asumiese una mujer: María Teresa Rodríguez. Su labor con la institución fue tan aplaudida que recibió el Anduriña de Oro en el 2011, año en que falleció. Se trata del máximo reconocimiento por parte del Lar. Fue esta directora la que implantó también la celebración del Día de Galicia, con una peculiaridad: «Lo hacemos el día del Pilar, en vez del 25 de julio, porque de lo contrario correríamos el riesgo de quedar derretidos», explicó. El humor fue algo que nunca faltó en esta segunda casa, siempre abierta para los gallegos de todos los rincones.

Acta fundacional de la institución (1956). En ella se recogían los estatutos y los asistentes a la reunión
Acta fundacional de la institución (1956). En ella se recogían los estatutos y los asistentes a la reunión
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