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La guardia civil que emocionó al dar el biberón a un bebé es de Abadín

Rosario Cabado es motorista de Tráfico y desde hace once años presta servicio en Las Palmas de Gran Canaria

Rosario tuvo que atender al bebé de una pareja marroquí cuando el hombre se indispuso al volante
Rosario tuvo que atender al bebé de una pareja marroquí cuando el hombre se indispuso al volante

LUGO / LA VOZ

La agente del destacamento de Tráfico de Las Palmas que emocionó a toda España hace unos días al dar el biberón a un bebé en carretera se llama Rosario Cabado y es lucense. Nació en otoño de 1976 en As Goás, una parroquia de Abadín, y a los 18 años se presentó a las oposiciones. Accedió a la Guardia Civil en el 2004 y en Baeza se enamoró de su actual esposo (también agente de Tráfico en Las Palmas), con el que tiene un hijo de siete años. Su primer destino como eventual fue Meira, puesto donde la recuerdan como una excelente compañera, muy humana, tenaz y luchadora. Destacan además su pasión por Tráfico. Tras un año en este concello, se trasladó a Calafell (Tarragona), donde permaneció dos años. De allí se fue a Mérida, para realizar el curso de Tráfico y convertirse en lo que siempre había soñado: motorista. De allí se fue a Canarias, un destino que en principio estaba previsto como una prueba, pero que acabó siendo su lugar de vida. Lleva en la isla once años.

La abadinense Rosario Cabado es agente de Tráfico en Las Palmas de Gran Canaria
La abadinense Rosario Cabado es agente de Tráfico en Las Palmas de Gran Canaria

El pasado miércoles realizó un servicio que será recordado por su humanidad y ternura. Pasaba de la una de la tarde y Rosario circulaba con su compañero David Guridi por la autopista GC-3. A la altura del kilómetro 0,500 ambos observaron en el arcén del carril contrario a un Golf parado y a una mujer fuera del coche pidiendo auxilio. De inmediato dieron vuelta y cuando bajaron del vehículo se encontraron con una chica exaltada y con un hombre tirado en el arcén. Eran de Marruecos, residían en Toulouse, tenían 31 y 25 años y apenas hablaban español. Se dirigían al aeropuerto con Saima, su bebé de tres meses, tras pasar unos días de vacaciones en la isla. De camino, el conductor sufrió una indisposición y paró en el arcén.

Lo primero que hicieron ella y su compañero fue alertar a los servicios sanitarios. En el lugar del suceso, David reguló la circulación y Rosario atendió a la familia. Cuando llegaron los sanitarios y le comunicaron que no podrían volar, ya que las constantes de su marido no estaban bien, y le pidieron el pasaporte a la mujer, esta se puso muy nerviosa. Tenía a su bebé llorando en brazos y se lo entregó a Rosario, quien lo calmó y le dio el biberón mientras los facultativos atendían a la pareja. El hombre fue evacuado en ambulancia y ella trasladó a la esposa y al bebé en el coche al hospital.

Dibujo que le hicieron a Rosario unos niños para agradecerle su trabajo
Dibujo que le hicieron a Rosario unos niños para agradecerle su trabajo

Rosario resta importancia a este servicio e insiste en que su oficio nació para ayudar. No piensan lo mismo el auxiliado y su familia, quienes en el hospital la despidieron con una mirada que vale más que mil palabras e insistiéndole (en marroquí-español) que era una mujer maravillosa. Un agradecimiento parecido al que hace unos años le demostraron unos niños, que le entregaron un dibujo como agradecimiento por otro servicio.

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